19 de Octubre de 2017

A la cancha el BSN

Por el 6 de abril de 2017

Por Luis Santiago Arce

Sin acción en la capital, el renacer de los Cariduros de Fajardo por gestión de su glorioso armador Carlos Arroyo, una franquicia en sindicatura y la defensa de campeonato de los Capitanes de Arecibo, abre este jueves 6 de abril la acción en el torneo 2017 del Baloncesto Superior Nacional (BSN) con la participación de 10 equipos.

El torneo, dedicado al máximo anotador de todos los tiempos, Georgie Torres, tendrá tres partidos en su fecha inaugural, todos a las 8:00 p.m., encabezados por la visita de los Atléticos de San Germán a los campeones Capitanes en el Coliseo Manuel ‘Petaca’ Iguina de Arecibo.

Asimismo, los Brujos de Guayama visitarán a los Leones de Ponce en el Auditorio Juan ‘Pachín’ Vicéns, y los Santeros de Aguada a los  en el Palacio de Recreación y Deportes de la Sultana del Oeste. Completan la matrícula los Vaqueros de Bayamón, Caciques de Humacao y Piratas de Quebradillas.

El armador Carlos Arroyo. (Suministrada)

Cada equipo jugará 36 partidos de serie regular hasta el 28 de junio, pasando los primeros ocho a los cruces de cuartos de final en camino a la ronda semifinal y la eventual final de campeonato, todas a un máximo de siete desafíos. La temporada debe terminar a más tardar el 6 de agosto, informó el presidente del BSN, Fernando Quiñones, optimista de presentar una exitosa campaña a pesar de la complicada situación financiera y política que vive la isla en la actualidad.

“Estamos en un momento histórico en el país y me parece que el BSN ha tomado unos pasos importantes para atender situaciones que le daban estabilidad a sus franquicias… las medidas que hemos tomado deben redundar en un 25% a 30% de reducción de gastos operacionales y estoy seguro que vamos a presentar un torneo de igual o mayor calidad deportiva”, dijo Quiñones a CB En Español.

Tras varias semanas de negociación con la renacida Asociación de Jugadores de Baloncesto de Puerto Rico (AJBPR), los directivos del BSN establecieron varias medidas de ajustes con carácter prospectivo y válidos por dos temporadas, encabezadas por el fondo de garantía salarial con una aportación inicial de $50,000 de parte del organismo, y $10,000 adicionales por cada franquicia participante.

Se redujo, asimismo, el tope salarial de los jugadores a $80,000 por temporada, junto a bonificaciones hasta $12,800 y pago máximo de $5,000 por participación en la Liga de las Américas. El tope por equipos se fijó en $550,000 sin impuesto, y un máximo de $700,000. Se acordó, además, un impuesto de lujo (25 centavos por cada dólar entre $551,000 y 600,000; 35 centavos de $601,000 a $650,000; y 50 centavos de $651,000 a $700,000), y se eliminó la plaza de refuerzo comunitario, dejando espacio para solo dos importados en cada conjunto.

“En el estudio económico que hicimos de las franquicias nos percatamos que los gastos operacionales se nos habían ido de las manos. Estaban muy por encima de los ingresos y eso había que detenerlo ante la situación que vive el país… frente a todas esas dificultades, el BSN tenía que reinventarse para salir de esta situación tan difícil “, puntualizó Quiñones, abogado de profesión y ex apoderado de San Germán.

Hora de capitalizar la gesta del #TeamRubio

La franquicia sangermeña, incluso, quedó bajo sindicatura de la liga con supervisión administrativa del arquitecto Carlos Carrero, junto a Wilhelmus Caanen como gerente general y debutante dirigente en propiedad de los Atléticos, con un presupuesto máximo de $450,000.

A los Cangrejeros de Santurce, por el contrario, se les aceptó un pedido de receso por una temporada ante los frustrados intentos del apoderado, Ariel Rodríguez, por conseguir un nuevo operador para la franquicia, que ya había estado en dispensa en el 2012. “Tenemos que tener equipo en la capital y vamos a trabajar para eso“, enfatizó Quiñones, destacando que el BSN mantiene una sólida base de fanáticos con promedio de unos 2,800 espectadores por juego en el 2016.

“Esto es un reflejo de los tiempos. La situación económica que está pasando el país es grave y eso lo afecta todo”, añadió.

En Fajardo, por su parte, apuestan a una exitosa tercera etapa de vida de los Cariduros, que ahora resurgieron de la mano de Arroyo, quien gestionó la mudanza de los Atenienses de Manatí a su pueblo natal para fungir como jugador y coapoderado.

Félix ‘Felo’ Rivera, quien hace dos años gestó la creación de la franquicia de Manatí procedente de Quebradillas, pasó a ser apoderado de los Cariduros y declaró que “el ambiente en Fajardo es bien interesante. El baloncesto aquí siempre ha sido exitoso… y vamos a ver si esta edición ahora con Carlos Arroyo logra subir al próximo nivel. Ni Carlos ni yo nos hemos metido en este negocio para tener un equipo que solo vaya a competir. La intención es llevarlo al próximo nivel, pero hay que ver lo que ocurre durante la temporada”.

Quiñones, por otro lado, anticipó que todas las franquicias lucían comprometidas a cumplir el requisito de saldo de deudas atrasadas a jugadores antes del comienzo de la campaña, o al menos con planes de pagos en cumplimiento. Solo había grandes reservas con la situación de los Indios, que enfrentan una disputa entre su actual grupo administrativo (Luis ‘Ito’ Vargas y Carlos Crespo) y los operadores del año pasado (José Marxuach y José Barea) por un desembolso de $100,000 del Municipio de Mayagüez.

Bayamón, que estrena como apoderado a Alfredo Gotay y acaba de concretar el regreso de Christian Dalmau al uniforme vaquero, fue líder de la serie regular en el 2016, pero cayó en seis juegos (4-2) ante los Capitanes que tuvieron un exitoso debut de su dirigente, Rafael ‘Pachy’ Cruz.

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