16 de Agosto de 2017

Comienza transición generacional en el Banco Popular

Por el 27 de abril de 2017

“Lo primero es que no me estoy yendo. No me voy para ningún lado”, sostuvo Richard Carrión, quien a partir de julio dejará de ser el principal oficial ejecutivo del Banco Popular –luego de 26 años– como parte de un proceso de renovación en el liderato de esa entidad bancaria.

El cambio de mando provocará que Carrión asuma el puesto de presidente ejecutivo de la Junta de Directores del banco, en donde colaborará con el nuevo principal oficial ejecutivo, Ignacio Álvarez, en estrategia corporativa, adquisiciones, iniciativas de gobierno y relaciones.

“No es un cambio dramático. Es parte de la evolución natural de las cosas. Lo he ponderado por mucho tiempo… Ignacio está listo y yo estoy listo para estos cambios”, afirmó Carrión, quien en tres años se convertirá en una especie de asesor senior de la junta.

“La cantidad de la deuda se sabe. Si la idea es auditar la deuda para decir si se debió haber emitido, no hay comisión que tenga la fuerza para hacer eso, ya que eso lo decide un tribunal”, dijo Carrión.

“La cantidad de la deuda se sabe. Si la idea es auditar la deuda para decir si se debió haber emitido, no hay comisión que tenga la fuerza para hacer eso, ya que eso lo decide un tribunal”, dijo Carrión. (Juan José Rodríguez/CB)

La transición en el Banco Popular, una institución ícono para el país, es una muestra más de cómo Puerto Rico continúa transformándose en medio de una de la crisis económicas más dramáticas de su historia, para adecuarse a los nuevos tiempos y prepararse para superar los retos que traiga el futuro.

Pero Carrión tiene la ruta muy clara, “si no crecemos no hay solución”.

Para el banquero, Puerto Rico necesita aprovechar la coyuntura para atender el problema fiscal del gobierno y renegociar su deuda. Pero más importante que eso, tiene que buscar “nuevas fuentes de crecimiento”.

“Las tres cosas son fundamentales, no será un proceso fácil sino que tardará”, admitió al apuntar que la actividad económica que, a pesar de las circunstancias, sigue generando la pequeña y mediana empresa es lo que le brinda esperanza en el futuro.

“Francamente, no lo veo tan pesimista como la mayoría de la gente. Veo problemas grandes pero veo razones para estar optimista. Hemos visto bastante actividad empresarial”, puntualizó Carrión.

Banco Popular recientemente lanzó la campaña “100 por lo que queramos” en la que se resaltan a empresarios pequeños que han echado hacia adelante sus negocios pese a la crisis fiscal.

Fecha clave

Para Carrión, la fecha del 1 de mayo es “fundamental” porque se presentará un nuevo presupuesto y, dependiendo de lo que pase, se sabrá finalmente si la deuda se debe reestructurar bajo el Capítulo III de Promesa, el cual establece un procedimiento de quiebras similar al Capítulo IX de la Ley de Quiebras federal, o si habrá una posposición en el pago de la deuda.

Por su parte, Álvarez, quien ahora asume la jefatura del principal banco del país, anticipó que el gobierno podría llegar a algún tipo de acuerdo para posponer el pago de la deuda pero que de radicarse una reestructuración bajo el Capítulo III de Promesa, se mantendría un “stay” o suspensión en las reclamaciones legales, lo que provee una ventana para renegociar la deuda.

“Si llegamos al punto de un Capítulo III, eso no quiere decir que no habrá negociaciones”, explicó Álvarez.

A preguntas sobre si la junta de control fiscal se está moviendo lo suficientemente rápido para lidiar con la crisis fiscal de Puerto Rico, Carrión contestó que una vez se les presente el presupuesto, tendrá algo tangible con lo que trabajar. Advirtió, sin embargo, que mucho dependerá de lo que ocurra si se reestructura la deuda bajo el Capítulo III de Promesa.

Aunque aseguró que la situación con la deuda del gobierno no impacta directamente al banco, Carrión dijo que es importante que haya un acuerdo para lidiar con ella.

Innecesario auditar la deuda

En cuanto a la decisión del gobernador de eliminar la Comisión de Auditoría Integral del Crédito Público, tanto Carrión como Álvarez opinaron que es un ejercicio en futilidad auditar la deuda porque la decisión de si una deuda es legítima o no la tendría que tomar un tribunal.

“La cantidad de la deuda se sabe. Si la idea es auditar la deuda para decir si se debió haber emitido, no hay comisión que tenga la fuerza para hacer eso, ya que eso lo decide un tribunal”, dijo Carrión.

De cara a su futuro, el banquero dijo que participará en una nueva Comisión de Tecnología Digital creada por el Comité Olímpico Internacional pero que no espera que eso le ocupe mucho tiempo ya que la misma se reunirá una o dos veces al año. En el 2013, Carrión aspiró a la presidencia del Comité Olímpico Internacional perdiendo la contienda ante Thomas Bach.

En 1976, comenzó a laborar en el Banco Popular y se convirtió en su presidente en 1985. Seis años después, ocupó la silla de principal oficial ejecutivo y en 1993 la de presidente de la Junta de Directores.

Bajo su liderato, Banco Popular adquirió el Banco de Ponce en 1990, el Roig Commercial Bank, Westernbank y más reciente el Doral Bank.

Álvarez aseguró que aunque no realizará cambios mayores a corto plazo, el Banco Popular continuará con su patrón de crecimiento. Por el momento, la empresa no se siente amenazada por el creciente auge de las monedas digitales, una industria que permite a sus usuarios hacer compras sin la necesidad de un banco. “No creo que el Bitcoin se vaya a convertir en una moneda institucional”, sostuvo.

image_print

You must be logged in to post a comment Login