18 de Octubre de 2017

Comisionada residente apuesta a convertir Puerto Rico en “hub” aéreo

Por el 31 de agosto de 2017

Energía, industria aeroespacial, puertos marítimos de transbordo, exportación de servicios, tecnología de la información, mega resorts; en tiempos de crisis la gama de apuestas al crecimiento económico es amplia y variada. Súmele a la lista convertir a Puerto Rico en un “hub” de transportación aérea, tanto para pasajeros como para carga.

Allá en la torre de control está el Tío Sam, quien deberá autorizar el despegue de la idea: poder convertir a la isla en un centro de conexión aérea internacional depende del aval del Gobierno federal en tres vertientes diferentes.

Tras sostener una reunión recientemente con González, el coordinador de revitalización, Noel Zamot, manifestó su apoyo a la idea. (Juan J. Rodríguez/CB)

No es una idea nueva. Una y otra vez ha encontrado obstáculos en gran parte debido a la competencia de otros destinos cercanos y restricciones legales. Según la comisionada residente, Jenniffer González, esta vez es diferente e incluso sin precedentes.

“Esto es una ventana de oportunidad económica que Puerto Rico no había tenido antes”, dijo la  comisionada residente durante una entrevista con CB en Español.

Para lograrlo, será necesario obtener exenciones de leyes de cabotaje aéreo, varios permisos y certificaciones del Departamento de Transportación federal y el regreso de un área designada en los aeropuertos donde pasajeros extranjeros puedan llegar y abordar otros vuelos internacionales sin la necesidad de una visa.

Tras sostener una reunión recientemente con González, el coordinador de revitalización, Noel Zamot, manifestó su apoyo a la idea.

“Respaldó las tres iniciativas: las exenciones al tráfico [de carga] aéreo, el ‘in-transit lounge’ —de hecho, nos trae unas ideas que se pudieran utilizar en la estrategia— y el proyecto 3472 [enmienda Stevens]. Obviamente, espero que eso no se quede ahí y pueda convertirse en ejecución que es lo que el pueblo de Puerto Rico quiere”, sentenció la comisionada.

Del encuentro también participaron el secretario de Desarrollo Económico, Manuel Laboy; el titular de Puertos, Omar Marrero; el representante ante la junta de control fiscal, Christian Sobrino; el presidente de la Organización de Mercadeo de Destino, Jon Borshow; y Agustín Arellano, el principal ejecutivo de Aerostar Airport Holdings, compañía que maneja el Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín (SJU).

Si bien los esfuerzos dependen de acción por parte del Gobierno federal en todos los frentes, Jerónimo Lectora, experto en la materia, se siente confiado en que es posible.

“Las tres [iniciativas] se pueden conseguir”, dijo Lectora a CB en Español. “El impacto económico en Puerto Rico sería multimillonario, sin hablar de turismo. Si logras mejorar la conectividad aérea, tienes desarrollo económico”.

En cuanto al impacto en la maltrecha economía de la isla, el experto enfatizó que la iniciativa, junto a la actividad económica, resultaría en la creación de miles de empleos, mientras que beneficiaría directamente industrias tales como la farmacéutica y tecnología.

El tiempo apremia

Por otro lado, Lectora, quien es miembro del Puerto Rico District Export Council, advirtió que el tiempo apremia para dar un paso al frente con la iniciativa.

Esta oportunidad no va a estar ahí para siempre. Dentro de los próximos seis a 12 meses se nos cierra. Hay gente que se está moviendo e invirtiendo [en otros lugares] y no nos ven como alternativa, porque no nos estamos presentando como una”, agregó.

Las palabras del experto hacen recordar otros intentos para lograr encaminar iniciativas de desarrollo económico a gran escala a las que el tiempo les ha jugado una mala pasada.

Tal fue el caso del Puerto de las Américas y su sueño fallido de convertirse en un puerto de transbordo de carga ante la expansión del Canal de Panamá. Lo mismo con la Riviera del Caribe—un mega resort en la antigua base de Roosevelt Roads que nunca vio luz más allá de vistosas presentaciones en PowerPoint.

En el caso de convertir a Puerto Rico en un “hub” de transporte aéreo, es crítico el factor tiempo, toda vez que desarrollos como la eventual falta de capacidad en el aeropuerto de Miami, supondrían oportunidades que, si bien estarán presentes, no serán exclusivas a la isla.

“Miami en unos 10 a 15 años llegará a un punto donde no podrá crecer más. ¿Quién coge ese ‘overflow’? ¿Aeropuertos vecinos o se queda dentro de una jurisdicción de Estados Unidos? Somos la contestación a un problema que hay allá afuera. Y aeropuertos alrededor se dieron cuenta, y mientras Puerto Rico siga dormido, pues invertirán afuera. Queremos que Puerto Rico despierte a esta realidad”, manifestó Lectora.

Enmienda Stevens

Con solamente añadir la palabra “Puerto Rico” a un proyecto originalmente aprobado en el 2003 para Alaska y de la autoría del difunto senador republicano de ese estado, Ted Stevens, la isla tendría las mismas exenciones regulatorias al tráfico de carga aérea disponibles para el estado cuarenta y nueve de la Unión.

La llamada “enmienda de Stevens” ayudó en convertir a Alaska en uno de los 10 principales “hubs” de carga aérea en el mundo. El 27 de julio, González presentó un proyecto, de una página, el H.R. 3472, con el objetivo de que la enmienda Stevens se extienda a Puerto Rico como parte de la aprobación del proyecto de ley para reautorizar a la Administración Federal de Aviación y que se espera tome lugar ahora en septiembre.

“Si lográsemos incluir esa enmienda como parte de ese proyecto, estoy segura que caminaría bien”, dijo la comisionada. “Donde quiera que logre incluir esta enmienda para Puerto Rico, va a ser beneficioso para nuestra economía y la de Estados Unidos, porque podría tener a Puerto Rico como un enclave en el Caribe que le va a traer nueva carga”.

Lectora explicó que las exenciones de cabotaje aéreo bajo la enmienda Stevens permiten a aerolíneas extranjeras detenerse en Alaska y continuar a otros aeropuertos de Estados Unidos, lo que no está permitido para ningún otro aeropuerto doméstico.

“Es como si nunca se detuviera allí”, dijo el experto, quien subrayó que Puerto Rico sufre actualmente muchos de los problemas que tenía Alaska previo a la aprobación de la enmienda Stevens. Mencionó, por ejemplo, cómo los aviones extranjeros “sobrevuelan” la isla y la falta de carga aérea suficiente que haga a Puerto Rico lo suficientemente atractivo por sí solo como destino, vis a vis otros aeropuertos como el de Miami.

En el caso de Alaska, Lectora recordó cómo se convirtió en el segundo aeropuerto de mayor manejo de carga en Estados Unidos, creando más de 20,000 empleos directos e indirectos.

“En Puerto Rico, el impacto sería mucho más grande, por la base industrial”, añadió el experto.

Permisos federales

La enmienda Stevens no fue suficiente para convertir a Alaska en el eje principal de transportación aérea que es hoy. “Hay que combinarlo con transferencias de carga internacional, que requieren permisos [del Departamento de Transportación federal]”, advirtió Lectora, en referencia a lo que se conoce como “opciones expandidas de transferencia de carga aérea”.

González recordó que a comienzos de este año pidió a la agencia federal que concediera a Puerto Rico algunos de estos permisos, a lo cual el Departamento de Transportación federal acordó trabajar en los requisitos que el Gobierno debe cumplir para ser evaluados. Hasta la fecha, jurisdicciones como Alaska, Islas Marianas y Guam disfrutan de estos beneficios.

“Corresponde a los [funcionarios de la administración Rosselló] trabajar en estas solicitudes”, dijo la comisionada residente. Lectora agregó que el Gobierno debe explicar en estos documentos por qué necesita estas exenciones, particularmente ante la necesidad de herramientas de desarrollo económico.

Estos permisos permitirían realizar operaciones tales como el reabastecimiento de combustible para aviones extranjeros, así como la combinación de carga, tanto doméstica como internacional, entre otras opciones.

Al combinar los permisos con la inclusión de Puerto Rico en la enmienda Stevens, “creaste un ‘hub’ por medios legales”, indicó Lectora.

“In-transit lounge”

Durante años, Puerto Rico tuvo lo que se conoce como un “in-transit lounge”, o un área aislada en la cual pasajeros extranjeros podían utilizar la isla como punto de conexión para otros destinos internacionales, sin la necesidad de tener una visa del Gobierno federal.

En respuesta a los ataques del 11 de septiembre, estos salones fueron eliminados a través de todo Estados Unidos, incluyendo Puerto Rico, por razones de seguridad.

“Hay un reclamo para que Puerto Rico vuelva a disfrutar del beneficio de ser el ‘hub’ de tránsito [aéreo], muchas veces de América Latina hacia Europa. […] Hemos perdido el poder adquisitivo de pasajeros que se quedaban una noche o hacían compras en el aeropuerto y generaban cierta actividad”, manifestó González, quien añadió que lograrlo redundaría en más de un millón de pasajeros adicionales cada año.

Según la comisionada, existen discusiones con distintas agencias federales para reinstalar el “in-transit lounge”, aunque reconoció que “es más complicado debido a elementos de seguridad”.

No obstante, Lectora minimizó algunas de estas preocupaciones. Argumentó, por ejemplo, que Puerto Rico no se encuentra físicamente en el continente, mientras que los pasajeros extranjeros pueden ser siempre identificados, ya que deben permanecer dentro de una zona designada en el aeropuerto.

El experto entiende que es posible restablecer el “in-transit lounge” si el Gobierno demuestra a Homeland Security que habría un impacto económico significativo a favor de la isla y que el riesgo de hacerlo es igual o menor a la de puntos de preinspección que la Administración de Seguridad de Transportación (TSA) tiene en algunos aeropuertos extranjeros.

Enfatizó además que. para convertirse verdaderamente en un centro de transportación aérea en la región, el “in-transit lounge”es clave ya que cada día son más los aviones modernos que se utilizan no tan solo para pasajeros, sino que también para transportar carga.

En fin, convertir a Puerto Rico en un “hub” de transportación aérea es una apuesta ganadora para todas las partes, según Lectora. “Le conviene a las aerolíneas americanas e internacionales, y a Puerto Rico, que se convierte en un punto neutral de carga. No necesitas tratados porque ya tienes los permisos. El cielo se abre para Puerto Rico. El Gobierno federal lo único que tiene que hacer es dar un marco legal para facilitar la inversión. No es un rescate económico”.

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