20 de Octubre de 2017

[EDITORIAL] Dejemos de hablar de transparencia

Por el 30 de Marzo de 2017

Se acabó. Llegó la hora de que todos, instituciones públicas y privadas, dejen de hablar de transparencia pues su actuaciones hasta el momento demuestran todo menos eso.

Este dichoso concepto surgió para finales de la década de 1970 en Inglaterra, como parte de un reclamo de ‘gobierno abierto’, otra metáfora que se usa en Puerto Rico pero que estamos lejos de lograr. La idea es que la ciudadanía tenga acceso a los datos crudos que provee el gobierno y que éste rinda cuentas de su operación y permita la colaboración ciudadana en la elaboración de políticas públicas.

Según la Real Academia Española, algo transparente es aquello que tiene la cualidad de que se puede ver a través con nitidez, algo claro, evidente, sin ambigüedad.

Ahora dígame usted si aquí se funciona con transparencia o si hay un gobierno abierto.

Entrada a La Fortaleza. (iStock)

Entrada a La Fortaleza. (iStock)

Algunos podrán aseverar que sí. Son tan transparentes que ni se ven. No existe. Es un espejismo, un juego de palabras para hacernos creer que hay una diferencia. Pero no, es el mismo perro con diferente collar. En nuestro país, sobre todo en nuestro gobierno –así, de manera genérica porque en esto todos cojean de la misma pata– no existe transparencia.

Analicemos las instancias

Hace unas semanas, la junta de control fiscal –hay que llamarla de esa manera si pretendemos ser de verdad transparentes– aprobó un ‘plan’, que más que un plan es un bosquejo de iniciativas que alegadamente sacarán a Puerto Rico de la crisis. El documento no tiene detalle ni fuente precisa que indique cómo se llegaron a esos supuestos ni de dónde surgen los números. De hecho, lo que se ha publicado es una presentación que resume el ‘plan’ que solo ellos –el gobierno, la junta y algunos privilegiados– conocen.

Ya los acreedores levantaron la voz de alerta, aunque ellos buscan en la transparencia una justificación para cobrar. Mientras, otros ciudadanos insisten en que se realice una auditoría de la deuda para certificar que se pagará lo que nos corresponde y no un centavo más.

El documento plantea entre sus iniciativas principales una reforma contributiva de la cual solo se conocen algunas medidas como una revisión al impuesto que todos pagamos por nuestras propiedades, que ni los mismos funcionarios saben ni a quién ni cómo nos afectará; o una transformación del sistema de salud sin saber a ciencia cierta de dónde provendrán los fondos para financiarla.

Junto a ese ‘plan’ se presentaron otros cinco para atender la enorme deuda de ciertas corporaciones públicas. Cinco documentos que son tan transparentes que solo los han visto los funcionarios que lo hicieron y aquellos que lo recibieron, pero ninguno ha sido publicado.

Y mientras eso pasa en el ámbito fiscal, en el social, como revela nuestra historia de En Foco, el Departamento de Salud lleva meses sin reportar, como le es requerido, las incidencias de padecimientos congénitos de los bebés nacidos de madres infectadas con el virus del Zika. Cómo es posible que en Puerto Rico se reporten más de 39,500 casos de mujeres infectadas por el Zika y solo se hayan identificado cerca de 44 bebés con complicaciones relacionadas al virus.

[DEL IMPRESO] Esto no es prende y pasa

En Estados Unidos, con 223 mujeres con Zika ya tienen 61 casos del síndrome congénito. Esto se parece a los datos de niños con necesidades especiales, que a juzgar por la estadística del Departamento de Educación, el 40% de su población tiene algún problema para el aprendizaje. Esta falta de claridad y transparencia, en ambas instancias, pone en riesgo no solo la salud de los menores sino la seguridad económica y emocional de sus familias.

De igual forma, vemos en la historia de Portada cómo se mantienen en vilo a miles de pacientes ante la posibilidad de que se tronche su esperanza de acceder a nuevas terapias como lo es el cannabis medicinal, debido a las fuerzas, nada transparentes, que mueven los hilos del teatro legislativo. En este tema además de los pacientes, que debe ser el norte, también se afectan cientos de empleados y decenas de posibles negocios que ya comenzaron a operar bajo la reglamentación actual.

La alternancia política cada cuatrienio no puede dar pie a que se trastoque todo el andamiaje regulatorio de negocios. De esa manera no habrá forma de salir de la crisis porque ningún comerciante o inversionista serio se somete a un régimen que se mueve según sople el viento cada cuatro años.

En ninguna de estas instancias hay transparencia. Y esto es solo una muestra, a la que seguramente usted podría añadir muchas más. Pero cuidado que tampoco traten de venderle que la transparencia llegará mediante legislación u orden ejecutiva, escrita, enmendada y debatida por los mismos que ahora dicen ser tan transparentes como el agua de arroz.

Así que por lo pronto, ¿qué tal si dejamos de hablar de transparencia y comenzamos a actuar con la verdad? Nos olvidamos de lo políticamente apropiado y comenzamos a hablarle al pueblo con datos, con hechos, con verdades. Lo que nos espera en los próximos meses y años es lo suficientemente duro como para seguir vendiendo el cuento que precisamente nos trajo hasta aquí.

Dejemos de hablar de transparencia, comencemos a actuar con la verdad.

image_print

You must be logged in to post a comment Login