22 de Julio de 2017

[EDITORIAL] Descuadre presupuestario

Por el 13 de Julio de 2017

Al cierre de esta edición han surgido dos noticias que tienen que levantarnos bandera sobre los retos que tiene el gobierno para lograr que los supuestos del presupuesto aprobado por la junta de control fiscal puedan cumplirse para evitar los terribles efectos de un recorte en la jornada de empleados públicos.

Por un lado, se informa a través del director ejecutivo de la Compañía de Comercio y Exportación, Ricardo Llerandi, que un cambio en la manera en que se computa el impacto de las ventas al detal en la economía implicará que este se reduzca en $10 millones. Los efectos de un cambio de esa magnitud en las proyecciones de la ya frágil economía local son enormes.

La idea de regular este mercado debe contar con el apoyo de todos, pero pensar que el gobierno, con menos empleados, va a poder fiscalizar, al menos, la mitad de esas 23,000 proyectadas es una expectativa poco real. (iStock)

La idea de regular este mercado debe contar con el apoyo de todos, pero pensar que el gobierno, con menos empleados, va a poder fiscalizar, al menos, la mitad de esas 23,000 proyectadas es una expectativa poco real. (iStock)

Esa proyección es uno de los factores que se toman en consideración a la hora de estimar los ingresos que recibirá el erario por concepto del impuesto sobre ventas y usos (IVU) para el año fiscal que apenas comienza. La nueva fórmula, dice el funcionario, estuvo disponible desde el 2014 pero no se usó por la pasada administración. No queda claro, sin embargo, si se utilizó ahora por el gobierno y la junta en la elaboración del plan fiscal y del presupuesto.

Un pequeño detalle que podría tener unas implicaciones enormes para mucha gente.

De otra parte, tenemos el descuadre presupuestario provocado por la no aprobación en el Senado del proyecto de la Cámara 1132 para aumentar el costo de las licencias a las máquinas tragamonedas. Esa medida aporta $69 millones para el cuadre presupuestario, que aun de aprobarse la medida, estaría por verse si se logran recaudar.

Veamos en qué consiste el proyecto. En su exposición de motivos detalla que, si bien en Puerto Rico operan cerca de 23,000 máquinas tragamonedas, ninguna posee una licencia del Departamento de Hacienda para los usos que tienen en realidad. La ley como está hoy, dispone para que velloneras, mesas de billar y máquinas de juego para niños y jóvenes en las que la destreza del jugador afecta el resultado de la partida, paguen una licencia de $100. Estas son las máquinas que vemos en los salones de juego de los cines u otros comercios. Los “Time-Out” de la vida, para los de mi generación.

Las máquinas de entretenimiento de adultos, parecidas a las que hay en los casinos pero que se supone que no paguen premios en metálico, deben tener una licencia por pantalla de juego que cuesta hoy $2,500. De acuerdo con el proyecto, del 2009 al 2014, las máquinas de juegos para niños y jóvenes aumentaron de 1,000 a 20,000, mientras que las máquinas de entretenimiento de adultos desaparecieron todas. Se emitieron cero licencias por ese concepto.

Para atender esa situación, la medida propone redefinir los juegos y aumentar el costo de las licencias. Así pues, la licencia para las máquinas de juegos para niños y velloneras o billares, aumentaría a $400. La licencia o marbete para las máquinas de azar (que no estén en casinos fiscalizados por la Compañía de Turismo) o las máquinas de videojuegos de adultos en las que hay violencia o cuyos juegos tengan contenido sexual, aumentaría a $3,000.

Por lo tanto, la medida presume que todas las máquinas de juegos existentes, que hoy supuestamente pagan $100 por su licencia, pagarán $3,000 a partir de octubre. Si multiplicamos 23,000 máquinas por $3,000 de licencia nos dan los $69 millones que se espera obtenga la medida.

El problema radica en que esta no es la primera vez que se trata de legislar para regular este mercado. En el cuatrienio del 2009, el secretario de Hacienda de entonces lanzó una fuerte campaña de fiscalización. Incautó cientos de máquinas ilegales y detuvo la expedición de licencias, mas al final en cualquier puesto de gasolina o chinchorro que uno se metía, veía una máquina de esas operando en craza violación de ley. En aquel entonces ya se hablaba de que el número real de máquinas tragamonedas clandestinas alcanzaba los cientos de miles. Y no lo dudo, piense usted cuántas ha visto en gasolineras, panaderías, colmados, restaurantes o en casinos clandestinos.

Otro proyecto que lleva años esperando su consideración es el que permitiría legalizar la operación de estas máquinas, pero conectadas al Departamento de Hacienda para así fiscalizarlas más efectivamente.

La idea de regular este mercado debe contar con el apoyo de todos, pero pensar que el gobierno, con menos empleados, va a poder fiscalizar, al menos, la mitad de esas 23,000 proyectadas es una expectativa poco real.

Ambas instancias nos pueden dar una pista de lo que realmente se discutió la pasada semana en la reunión de la junta con el gobernador en Fortaleza, porque la verdad nunca duele, lo que no tiene es remedio.

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