27 de Mayo de 2017

[EDITORIAL] Estatua de la Libertad: bajo observación por riesgo de suicidio

Por el 3 de febrero de 2017

En estos días, Frédéric Auguste Bartholdi y Gustave Eiffel deben estar dando vueltas en sus tumbas. Bartholdi diseñó mientras Eiffel construyó la Estatua de la Libertad en el 1886 como un regalo de Francia a los Estados Unidos. Desde entonces, se ha convertido en un símbolo de bienvenida para millones de inmigrantes que llegan a la tierra de la libertad, en una nación de inmigrantes.

Soy inmigrante de Alemania, aunque emigré directamente a Puerto Rico. Incluso la madre del actual presidente de los Estados Unidos es una inmigrante: Mary Anne MacLeod abordó el barco S.S. Transilvania en Glasgow, Escocia, en noviembre del 1929.

Pero el señor Trump, el presidente, continúa actuando de la misma manera en que lo hacía el señor Trump, el hombre de negocios: con exageraciones hiperbólicas y mentiras donde resultaba conveniente, favoreciendo los intereses personales y, por supuesto, atacando a cualquier persona que tuviera una opinión diferente en vez de sostener un debate educado.

No hay sorpresa alguna en el hecho de que los países principalmente musulmanes donde Trump Enterprises tiene intereses comerciales hayan sido excluidos de la nueva lista de países con restricciones de visita. No estoy diciendo que deberían haber sido incluidos, pero la orden ejecutiva que impone restricciones de visitas viene bajo el pretexto de una guerra contra el terrorismo que excluye los países de donde provienen los verdaderos terroristas. Y las primeras víctimas de la prohibición son los más débiles de los débiles: las personas que huyen de su tierra natal.

Como indica The Economist: “En los últimos 40 años no ha habido un solo ataque terrorista fatal en los Estados Unidos que fuera llevado a cabo por una persona oriunda de las siete naciones incluidas en la orden”.

Mucho de esto fue visto durante la campaña electoral de Trump; mucho pudo verse tan pronto como el presidente electo comenzó a tener reuniones donde los mismos hijos que hoy dirigen su negocio participan sin otra razón que no sea para ampliar la red de la compañía.

El Washington Post ha dado inicio a un artículo continuo que muestra exactamente cuándo y cómo el presidente estadounidense está mintiendo. En el mejor de los casos, como sugieren algunos medios alemanes, él simplemente no está informado. En el peor de los casos, tenemos en la Casa Blanca — equipado con los códigos de armas nucleares y el mayor ejército del mundo— a alguien que es lo suficientemente susceptible y narcisista como para llevar al mundo a una guerra para probar quién tiene la razón o no en cualquier disyuntiva.

Estatua de la Libertad

Como el editor en jefe del Handelsblatt alemán lo llamó: “un coctel Molotov de carne y hueso que fue lanzado a la Casa Blanca”.

En los 11 años desde que emigré a Puerto Rico, nadie nunca me ha preguntado acerca de mi religión o hizo de mi religión un criterio para hacer negocios conmigo o para abrirme las puertas de su hogar. Es obvio que nuestra isla tiene problemas en muchas áreas. Pero aún como inmigrante, se me permitió vivir libremente y hacer lo que quisiera. Hasta logré hacer amigos.

A la luz del extremismo visto al presente, evidenciado en la política del nuevo Estados Unidos, en cierta manera estoy contento de que ni siquiera puedo imaginar cómo le caería esto a los puertorriqueños. Leer sobre las barbaridades diarias del continente americano me convenció de que Puerto Rico tiene que reflexionar más que nunca sobre sus propias fortalezas y ventajas. ¿Cómo podemos hacer que el ser diferente se convierta en una ventaja? ¿Cuál es nuestra singular propuesta de ventas?

Me alegro que el gobernador Ricardo Rosselló haya repudiado la prohibición de inmigración y que encontró palabras claras al respecto en vez de recurrir a la típica babosería política. ¡Enhorabuena! Eso es lo que necesitamos en todos los asuntos y temas: la sinceridad de tener una opinión, debatir y hacer cambios, si es necesario. Y todo sin la necesidad de destruir a un oponente. Sin exageración, sin politiquería; simplemente diciendo las cosas como son y tomando acción.

Combine eso con vender las ventajas de Puerto Rico de manera proactiva y seremos un lugar irresistible para la vida y los negocios sin siquiera tener que tratar de competir con otros lugares alrededor del mundo donde la manufactura es barata. Hagamos un esfuerzo por enfatizar lo hospitalarios que somos, lo fabuloso que es vivir todo el año en verano y qué buena y educada mano de obra tenemos aquí. La gente querrá quedarse voluntariamente, como lo hice yo, y hacer negocios aquí.

En otras palabras, para que nuestra isla vuelva a florecer necesitamos hacer casi todo lo contrario de lo que el presidente Trump está haciendo. Dada la nueva dirección de los Estados Unidos, hasta podríamos conseguir una ganga para adquirir la Estatua de la Libertad y traerla a San Juan.

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