16 de Diciembre de 2017

[EDITORIAL] La nueva realidad

Por el 6 de Julio de 2017

Llegó el mes de julio. La mitad del año. Entre los días feriados, las vacaciones y la playa quizás no se hayan dado cuenta, pero todo cambió. La autonomía fiscal que nos vendieron cuando se aprobó la Constitución del Estado Libre Asociado en el 1952, se esfumó. El hecho ocurrió hace un año con la aprobación de la Ley Promesa por el Congreso de Estados Unidos. Mas no fue hasta el pasado 30 de junio que se hizo patente.

No hubo aspavientos, los legisladores que hasta hace unos días decían que sacaban pecho ante la junta de control, se allanaron. El gobernador envió a su representante a dar cara ante el nuevo ente rector. Allí, sin mayor sonrojo, admitió que el presupuesto del país, que es el mecanismo mediante el cual un Gobierno define su política pública asignando el dinero en aquellas áreas que entiende son importantes, ni siquiera tendría que ser firmado por el gobernador.

“Entre los días feriados, las vacaciones y la playa quizás no se hayan dado cuenta, pero todo cambió.” (iStock)

Puedo equivocarme pero me parece que es la primera vez, desde que Estados Unidos asumió el poder sobre Puerto Rico, que se aprueba una ley sin que el gobernador de turno tenga que firmarla. Una ley, trabajada y aprobada por siete personas que no fueron electas ni representan a los puertorriqueños. Y con ello no planteo nada particular sobre los miembros de la junta de control fiscal, que hoy son esos siete pero en tres años serán diferentes personas, es la figura, es lo que representan, lo que debe indignarnos a todos.

Y esa indignación nos debe llevar a la acción, a exigir del liderato político mayor rendición de cuentas sobre su gestión. Atrás deben quedar las prebendas políticas, los contratos para beneficiar a los amigos, el mal gasto de dinero sin un fin público claro.

De parte del Gobierno, el reto es grande, romper con la visión del gobierno paternalista que resolvía todos sus problemas. Una visión que permea tanto en la empresa privada como en las organizaciones civiles. Llegó el momento de que como dice el dicho, “cada cual se rasque con sus propias uñas”.

Ahora comienza una nueva etapa en nuestra historia política y económica.

Legislar en tiempos de Promesa

Mientras trabajamos como sociedad para retomar las riendas de nuestro destino, como país debemos exigir de nuestro Gobierno honestidad y rendición de cuentas. Debemos además medir su desempeño bajo nuevos parámetros.

El gobernador ha dicho que se siente confiado, en que a pesar del poco poder que le han dejado y de las restricciones de su presupuesto, podrá sacar el país adelante. Confía en que con la ayuda del sector privado y las entidades sin fines de lucro se logre impulsar la economía y se provean los servicios esenciales para el pueblo. Si se logra que la empresa privada asuma la inversión y comience a moverse la rueda de la economía, habremos dado un gran paso. Si para lograr ese crecimiento económico tenemos el cuidado de no afectar a los desaventajados, habríamos dado con la clave del éxito.  Si las organizaciones sin fines de lucro pueden repensar sus fuentes de ingresos para no quedar atrapadas en el pantano fiscal del Gobierno, será un logro.

A lo mejor no debemos esperar grandes cambios por parte del Gobierno, pero si cada uno de nosotros desde nuestros propios entornos ponemos nuestro granito de arena para este propósito, lograremos maravillas. Puerto Rico lo hizo en la década de 1950, lo único que esta vez debe ser de verdad.  Lo que tenemos por delante es un camino lleno de retos muy grandes. Es en el bienestar de todos que esas expectativas se hagan realidad y todos tenemos nuestra cuota que aportar.

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