19 de Febrero de 2017

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[EDITORIAL] La Torre de Lisa

Por el 17 de febrero de 2017

La salida de Lisa Donahue como principal oficial de reestructuración de la Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico (AEE) es un día que los críticos de la reestructuración de la corporación pública no podían ver llegar lo suficientemente pronto. Entre los detractores se escuchaban cantos de “se acabó el guiso en los Trópicos del Mambo”. Sus partidarios, por otro lado —la mayoría de los tenedores de bonos de la AEE y las brigadas de reestructuración de AlixPartners que trabajaban junto a ella— no comparten esa alegría.

(Archivo)

Si se hubiese firmado el acuerdo que Donahue logró, ella se habría ganado su sustento. Ahora, todo ese trabajo puede haber sido en vano. (Archivo)

De hecho, hay consternación entre algunos observadores del sorteo de Promesa porque la administración de Ricardo Rosselló está tomando un segundo turno al bate para un acuerdo que en primer lugar fue bastante difícil de establecer. Piénselo bien, hay diferentes grupos de acreedores, entre ellos las compañías aseguradoras de bonos Assured y National, que tenían serias preocupaciones de que un golpe al principal afectaría su liquidez.

Donahue se sentó a la mesa de negociaciones con estos grupos para trabajar en un acuerdo de indulgencia tras otro; a fin de cuentas se le concedieron unas 14 extensiones o enmiendas al acuerdo de indulgencia. La AEE hizo un pago de $415 millones para sus bonos de ingresos de energía a los acreedores en julio de 2015 usando $153 millones en efectivo del fondo general del gobierno central.

Luego, para proveer liquidez para capital de trabajo, los aseguradores de los bonos de ingresos de energía de la AEE acordaron comprar $128 millones en pagarés a corto plazo que estaban programados para ser pagados en su totalidad no más tarde del 15 de diciembre de 2015. En resumen, la AEE estableció cuatro acuerdos similares durante los próximos dos años.

También estaba la complejidad de lograr el acuerdo de reestructuración (RSA, por sus siglas en inglés). Fue un logro conseguir que las compañías aseguradoras de emisiones de valores, que querían fianzas en el intercambio para limitar la exposición, se integraran al acuerdo.

Con el 70% de los acreedores participando en él, el acuerdo de la AEE es visto por los republicanos en el Congreso como candidato ideal para el Título VI de Promesa porque traería al 30% de los acreedores que son “holdouts”  haciendo uso de cláusulas de acción colectiva que permiten que una supermayoría de los acreedores llegue a un acuerdo que sea vinculante para todos, incluso para los “holdouts”.

Aunque algunos escépticos creen que no hay nada en el Título VI que evite que los “holdouts” que quieren un mejor acuerdo radiquen demandas, dos expertos de quiebras que hablaron con Caribbean Business insisten en que las posibilidades de cerrar el acuerdo bajo el Título VI frente a la posibilidad de alargar el proceso de litigio bajo el Título III dará paso a que se logre un acuerdo final para la AEE.

Los acreedores están nerviosos de que el acuerdo se vaya a pique. Las aseguradoras de bonos que accedieron al acuerdo —una maniobra tan dolorosa como sacar una muela— están particularmente preocupadas porque se les pedirá que compartan el dolor. Ahora bien, si la administración de Rosselló quiere otra libra de carne, todo podría venirse abajo.

Si se hubiese firmado el acuerdo que Donahue logró, ella se habría ganado su sustento. Ahora, todo ese trabajo puede haber sido en vano.

He aquí lo que pasa con la junta fiscal: cada uno está mirando la tarea entre manos desde un punto de vista retórico y en algún momento alguien va a tener que enrollarse las mangas y entrar de lleno, ensuciarse las manos, sentarse y comenzar a firmar acuerdos. Nadie quiere bañarse con el puerco en el fango.

Lo próximo en el calendario de la AEE es la presentación del plan fiscal de la corporación pública el 21 de febrero, con el RSA que expira el 31 de marzo. Vamos a enfocarnos en cerrar acuerdos en las negociaciones de la AEE; Puerto Rico no puede permitir pagar más honorarios legales a abogados caros que quieren una segunda oportunidad para lograr un acuerdo que ya esta planchado. Hay mucho trabajo por hacer en cuanto a la creación de empleos, aspecto que tristemente ha sido relegado a un segundo plano en esta farsa de supervisión.

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