26 de Septiembre de 2017

[EDITORIAL] “La vida en tiempos de guerra” bajo Promesa

Por el 27 de enero de 2017

En el universo paralelo donde un conservador de la extrema derecha como Donald J. Trump se convierte en el líder del mundo libre, la cancion de David Byrne, el exlíder del grupo Talking Heads, refleja la difícil situación de Puerto Rico en momento crítico. Traducido al español, “Esto no es fiesta, esto no es discoteca, esto no es tontería; no es tiempo de bailar, ni de cariñitos, no hay tiempo pa’ eso”, reza el estribillo en la canción Life During Wartime.

“Nada de fiestas, nada de discotecas, ni tiempo para tonterías” describe perfectamente esta enredada carrera cuya meta es una madeja de fechas límite que, si no se cumplen, podrían costarle caro a Puerto Rico. Aparentemente algunos miembros clave de la administración del gobernador Ricardo Rosselló —entre ellos Elías Sánchez, el representante sin voto del gobernador en la junta de control fiscal y Jenniffer González, miembro no votante del Congreso que representa a Puerto Rico— no son fanáticos de los Talking Heads. Ellos ayudaron a delimear una respuesta a una carta enviada por la junta de supervisión que planteaba pasos a seguir —más bien sugerencias severas— como condiciones para concederle a la administración de Rosselló una prórroga en la fecha límite para someter su plan fiscal, cambiando la fecha original del 31 de enero al 28 de febrero y empujar la suspensión de las demandas por 75 días, hasta el 1 de mayo de 2017.

Todas las partes —los diversos grupos de acreedores, el gobernador Rosselló y los miembros de la junta de control— se han dado cuenta que tiene sentido extender esas fechas límite, como de igual modo está en el mejor interés de todos ver a la ley de moratoria redactada por el exgobernador Alejandro García Padilla siendo extendida por 60 días. Todo lo que se necesita es que el gobernador Rosselló firme una orden ejecutiva y que la junta de control lo permita. Al momento en que este periódico se iba a imprenta, había un proyecto de ley de La Fortaleza para reemplazar la ley de moratoria existente. La pregunta es nuevamente si el proyecto de ley será permitido por la junta de supervisión.

La promulgada Ley para la Supervisión, Gerencia y Estabilidad Económica de Puerto Rico (Promesa por sus siglas en inglés) le otorga a la junta un control total sobre el gobierno y los asuntos financieros de Puerto Rico. La junta tiene el poder de revertir proyectos convertidos en ley. Nuevamente traducido al español, he aquí otro estribillo de Life During Wartime: “¿Te enteraste sobre Houston? ¿Te enteraste sobre Detroit? ¿Te enteraste sobre Pittsburgh, PA?” Esto no es fiesta; aquí no podemos opinar.

En la foto, el presidente de la junta fiscal, José Carrión III y la comisionada residente Jenniffer González (Archivo)

En la foto, el presidente de la junta fiscal, José Carrión III y la comisionada residente Jenniffer González (Archivo)

“¿Para qué permanecer en la universidad? ¿Para qué ir a la escuela nocturna? Sera distinto esta vez”, continúa la canción (traducida al español). Esas son las preguntas que “nosotros el pueblo” estamos preguntando mientras los políticos utilizan retórica populista en la recta final previa a las fechas límite del 31 de enero y del 15 de febrero. No hay tiempo para eso.

La primera carta de Rosselló respondiendo a las condiciones de la junta de supervisión en cuanto a hacer recortes de salud y aumentar los impuestos está llena de afirmaciones de lo que la administración entrante no hará. Rosselló enfatiza que su “enfoque está en marcado contraste con algunas de las iniciativas de la junta”. Específicamente, el gobernador rehúsa aumentar los impuestos, efectuar despidos masivos, reducir el acceso a la atención médica y limitar el acceso a la educación superior. Esta es retórica populista que no sirve a nadie.

La respuesta de la junta a esa carta —“en esencia usted no ha respondido a nuestras preguntas”— fue una breve muestra de “tumbame la pajita”.
En el momento en que este periódico se iba a imprenta, Sánchez se vio obligado a enviar una segunda carta que hablaba sobre la no conformidad de la junta en un tono más conciliador. Las próximas vistas de supervisión de Promesa a celebrarse en Fajardo el sábado 28 de enero ayudarán a determinar si la junta otorgará las importantes prórrogas. Este no es un momento para andar con retos.

En este caso la administración de Rosselló y la junta de control le servirían mejor al pueblo de Puerto Rico siendo intelectualmente honestos. Trabajen juntos para cumplir con las fechas límite, negocien para encontrar liquidez y confronten al Tesoro de los Estados Unidos para que brinde opciones que van más allá de la asistencia técnica hasta que la isla pueda poner en marcha proyectos críticos de infraestructura que puedan ayudar a crear empleos en Puerto Rico.

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