16 de Agosto de 2017

En nuestras manos

Por el 5 de mayoo de 2017

El 1 de mayo es el día en el que los movimientos sindicales conmemoran las luchas que han dado durante años para que se reconozcan derechos que hoy damos por sentado, como la jornada de ocho horas y el tiempo de descanso. Son conquistas que para algunos pueden parecer superfluas pero en realidad de lo que hablan es del reconocimiento por parte de los patronos y del Estado del derecho de los trabajadores a tener una mejor calidad de vida.

(Génesis Ibarra/CB)

Las manifestaciones de esta semana y las que vendrán no deben sorprender a nadie. Son la reacción natural de un pueblo que siente amenazada su calidad de vida. (Génesis Ibarra/CB)

Se utiliza el 1 de mayo, porque fue en esa fecha en 1886, que comenzó una huelga de trabajadores en una fábrica de la ciudad de Chicago que terminó trágicamente días después con el asesinato de varios obreros en medio de un enfrentamiento entre manifestantes y policías.

La situación económica y social que se vivía en aquel tiempo en términos laborales fue mejorando y dio pie a muchos de los derechos que gozamos hasta hoy. Pero el mundo da vueltas y Puerto Rico como otras tantas jurisdicciones ha optado por comenzar a limitar esas conquistas en busca de atender los problemas fiscales creados por los excesos.

Las manifestaciones de esta semana y las que vendrán no deben sorprender a nadie. Son la reacción natural de un pueblo que siente amenazada su calidad de vida. La violencia que vimos en las calles originada por un pequeño grupo de personas, no debe ser tolerada bajo ningún concepto. Las autoridades son responsables de identificarlos y procesarlos como dispone nuestro ordenamiento legal.

Mas de igual forma debemos repudiar la violencia verbal de algunos líderes tanto del gobierno como de la oposición, que aprovechan estas instancias para sacar millaje político a costa de las esperanzas de un pueblo.

Puerto Rico comienza a caminar un sendero muy difícil. Un camino de sacrificios para muchos y, por qué no decirlo, de beneficio para unos pocos. Nuestros líderes deben estar a la altura de este momento para acompañar y guiar al país hacia un mejor mañana.

Comiencen por dejar a un lado las disputas pequeñas.

Lo menos que el país espera es que en medio de tanta incertidumbre sus líderes le hablen con claridad. No abona a mejorar este ambiente cuando se le niega al país el derecho de conocer los resultados de una auditoría de la deuda. No ayuda cuando en lugar de hablar con claridad se utilizan tecnicismos para dilatar el dar a conocer dónde serán los recortes presupuestarios y cuáles las áreas más afectadas.

Es momento también de que los sindicatos y líderes de la oposición asuman la realidad del país y comiencen a trabajar con el gobierno en gestiones proactivas que nos ayuden a salir de la crisis.

Mientras más divididos estemos, mientras más nos atacamos unos a otros, peor será el resultado final.

Mirémonos en el espejo de tantos otros lugares en los que la fórmula para lograr mejorar su calidad de vida fue la creación de un frente común. No, no será fácil. No será pronto. Pero para aquellos que deseamos continuar viviendo en esta hermosa isla, lo que reclamamos a gritos es un liderato responsable que deje a un lado los espectáculos mediáticos y comience a producir resultados que cimienten las bases de una sociedad más justa para todos.

Está en nuestras manos, en el país trabajador, en el sector comercial y privado, en el sector religioso y cívico, reclamar con respeto que se atiendan nuestros reclamos de un mejor futuro para nosotros y para nuestros hijos.

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