16 de Octubre de 2017

[FOTOS] “Cuando uno es militar, es porque le gusta servir”

Por el 10 de Octubre de 2017

  • (Yoel Parrilla/CB)

Mi “call” fue para las 8:00 de la mañana en el portón de la antigua base Roosevelt Roads en Ceiba; el de ellos fue para las 6:30… sin hora de salida.

Cuando llegué, el sol ya azotaba la espalda de los guardias nacionales que comenzaban a cargar el Landcraft Vessel que los llevaría en una misión de seguridad en Vieques. Cada uno de los militares allí sabía qué tenía que hacer y cuándo. No había espacio para la improvisación. La tripulación, compuesta por seis puertorriqueños, se encargaba de organizar el embarque, mientras los policías militares (MP’s) les daban apoyo.

Mientras, otros buscaban una esquinita para desayunar bajo el sol que ya empezaba a calentar. No había sombra en el pequeño muelle de la antigua base militar.

Eran casi las 9:00 de la mañana cuando zarpamos hacia la Isla Nena. En ese momento, los MP’s se separaron y formaron varios grupos; unos descansaban, otros conversaban y uno que otro tomaba fotos o vídeo con el teléfono celular.

Cuando no visten de uniforme, los guardias nacionales son maestros, mecánicos, estudiantes, empleados de algún establecimiento o supervisores de correo, por mencionar algunos. Aunque las razones que tuvieron para ingresar en la milicia son diferentes entre cada uno -las becas, tener un plan B, falta de oportunidades en su área de estudio, etc.- todos comparten la misma vocación: servicio.

Por eso, y porque las tareas están bien definidas, tan pronto el huracán María salió de suelo puertorriqueño, cada uno sabía lo que tenía que hacer. Como muchos civiles, ellos también tuvieron pérdidas, pero una vez aseguraron a su familia, respondieron al llamado de su vocación, reportándose a su lugar de trabajo como militares. Era el momento de acogerse al código militar de la Ley Num. 62, que protege su empleo mientras estén en servicio.

Las historias son variadas y muchas tienen un denominador común: la tradición familiar. Entre estas, llama la atención la de la sargento Marimar Rivera Medina, una bióloga y química que ingresó a la milicia a la edad de 26 años, en contra de la voluntad de su padre, un veterano de guerra que padece del trastorno de estrés postraumático.

“Cuando uno es militar, es porque le gusta servir”, afirmó la sargento Marimar Rivera Megía durante la breve travesía a Vieques. (Yoel Parrilla/CB)

Mientras participaba en un entrenamiento en Estados Unidos, Rivera Medina tuvo un percance de salud que requirió el traslado de su padre al hospital militar al que había sido ingresada. Cuando el médico que la atendía en Washington supo que su padre era veterano, llamó a varios miembros de la institución para juntos agradecerle el servicio que había prestado a la nación.

Ese fue el día que aceptó la decisión de su hija.

Ese día entendió que la milicia a la que él perteneció no era la misma a la que pertenece la nueva generación. La milicia cambió”, indicó la sargento.

Casualmente, la primera vez que la vio uniformada fue una fecha muy personal y muy significativa en la historia de su vida como soldado. “Cuando uno es militar, es porque le gusta servir”, afirmó durante la breve travesía a Vieques.

A diferencia de los miembros del Army Reserve, quienes responden al presidente de Estados Unidos, los “ciudadanos soldados”, como también se les conoce, responden, además de al presidente, al gobernador de Puerto Rico. Son los primeros en activarse en caso de guerra, de seguridad pública o desastres causados por la naturaleza, como huracán, tormenta, inundación, terremoto, incendio, entre otros.

El grupo de MP’s estaba compuesto por 45 hombres y mujeres de Puerto Rico y otros 35, que también incluían unas cuantas mujeres que llegaron de Nueva York para dar apoyo. Al filo de las 11:00 de la mañana, los nacionales desembarcaron en Bahía Mosquitos. Varios ciudadanos, pescadores de alguna señal telefónica, fueron los primeros en observar los cuatro HMVEES blindados que recién comenzaban a circular por las calles de su pueblo.

El batallón permanecerá por tiempo indefinido dando apoyo en seguridad, escolta y patrullaje a la policía de la isla municipio.

 

La autora es periodista y psicóloga consejera.

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