14 de Diciembre de 2017

[FOTOS] La Bóveda: un espacio para el arte subterráneo

Por el 17 de Junio de 2017

Sandy Bushman Román, de 36 años, propietaria del local y arquitecta de todo el andamiaje detrás de La Bóveda, asegura que el espacio, desarrollado apenas hace un año, es un punto de convergencia para la autogestión de artistas asociados a los géneros menos conocidos de la música popular. (Jaime Rivera/CB)

Probablemente has pasado cientos de veces por el portón de acceso que se encuentra a un costado del edificio que se yergue imponente en el 251 de la calle Recinto Sur en el Viejo San Juan, sin saber que dentro se guarda un tesoro histórico y, tal vez, uno de los lugares nocturnos más interesantes de toda la isla.

Al bajar por las escaleras que conducen hacia el sótano del inmueble, poco a poco te va envolviendo una tenue iluminación que de repente es interrumpida por la imponente puerta de hierro sólido que una vez sirvió de entrada a la bóveda de un banco. La puerta hoy resguarda una interesante barra en la que sirven tragos regulares, pero la novedad son aquellos a base de plantas. Más adelante, entre ladrillos centenarios y un ambiente como ningún otro en la zona, los espacios se hacen amplios y se revela su verdadera identidad de “hub” artístico.

Y es que La Bóveda, como acertadamente se bautizó el local, es uno de los pocos lugares en Puerto Rico donde se desarrolla la cultura subterránea (underground) en la isla, con  énfasis en la autogestión. El concepto está pensado para dar espacio a artistas experimentales que trabajan con ruido y deconstrucción musical, así como para aquellos que interesan exponer sus obras de diferentes medios artísticos. Además, sirve de escenario para festivales de cine europeo y se ha convertido en uno de los lugares predilectos de las agrupaciones emergentes de rock para presentar sus propuestas musicales.

Sandy Bushman Román, de 36 años, propietaria del local y arquitecta de todo el andamiaje detrás de La Bóveda, asegura que el espacio, desarrollado apenas hace un año, es un punto de convergencia para la autogestión de artistas asociados a los géneros menos conocidos de la música popular.

“Yo quiero que las personas usen sus instrumentos, sus juguetes para hacer música, y más en estos tiempos que gracias a la tecnología es mucho más accesible económicamente. Yo veo el futuro del arte en Puerto Rico como espacios subterráneos de autogestión, es inevitable, especialmente cuando históricamente vemos que los movimientos musicales más importantes siempre surgen de una debacle social”, aseguró Bushman Román.

De igual forma destacó que, aunque es un lugar donde se enfatiza la inclusión del arte femenino local, está abierto a toda persona que desee desarrollar algún evento.

La propietaria, autogestora musical con más de 15 años de experiencia en espacios similares en el estado de California, aseguró que la aceptación del público ha superado sus expectativas y explicó que continuará expandiendo la oferta para atraer más talento.

“Este espacio tiene una vibra muy buena y la acústica es increíble. La gente lo nota con solo entrar. En junio estamos repletos de eventos. Estamos incluyendo ahora más espectáculos de música tecno porque el espacio se presta excelentemente bien para eso, para ese ambiente más de club. Tenemos los miércoles la serie ‘Plug and Play’ [conéctate y toca] donde cualquier persona que desee traer su instrumento y experimentar haciendo música, lo puede hacer”, indicó.

Gran valor histórico

Una de las peculiaridades del edificio que alberga La Bóveda, que ubica de forma imponente en la intersección de las calles Recinto Sur y Tetuán del Viejo San Juan, es que constituye un vivo recordatorio de la historia del casco urbano de la antigua ciudad. Este originalmente albergaba las oficinas de lo que fue el Banco de Crédito y Ahorro Ponceño, fundado bajo la ocupación hispánica en 1895. Más adelante, en 1906, se convirtió en el primer banco federal en la isla, el Americana Colonial Bank of Porto Rico –que desapareció durante la Gran Depresión de la década de 1920- así como otras instituciones bancarias de diferentes épocas.

Hoy, el espacio ha sido segregado y es compartido entre el restaurante español Triana, en el primer piso, oficinas particulares en sus pisos superiores y La Bóveda, en el sótano, lugar donde se almacenaba el dinero y el oro.

Quizás la combinación del atractivo histórico, unido al acogedor ambiente nocturno y la variedad de oferta artística, hacen de La Bóveda un espacio diferente para aquellas personas cansadas de la rutina de la vida nocturna local.

La Bóveda está abierta para el público en general, libre de costo, de miércoles a sábado, de 8:00 de la noche a 4:00 de la mañana, cocina abierta toda la noche con opciones vegetarianas y una barra que incluye bebidas botánicas. Para más información, puedes visitar @laboveda en las redes sociales.

  • (Jaime Rivera/CB)

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