23 de Noviembre de 2017

General Reyes: Aquí hay que sudar la patria

Por el 13 de Noviembre de 2017

Todavía duerme en la sala y se baña con agua fría porque, como más de la mitad del país, permanece sin luz y, como otros tantos, no tiene planta eléctrica. Al igual que a buena parte de la población, durante el huracán se le inundó el apartamento y, justo cuando terminó de sacar el agua, fue a verificar la situación de sus padres para descubrir que ellos también estaban inundados. Empezó a secar con toalla, pero el cuerpo se queja, así que con la ayuda de su esposa, vasito a vasito llenó varios cubos de agua. No bien había terminado, cuando recibió la noticia de la inundación en Levittown.

La semana pasada sepultó a su padre y es el responsable de planificar la logística para ayudar a reconstruir al país.

Se trata del puertorriqueño José Juan Reyes, “Dual Status Commander” que coordina los esfuerzos de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Nacional que están en el terreno de operaciones. Con su hablar pausado pero firme, Reyes compartió detalles de su vida durante una entrevista con CB en Español.

Tras la emergencia causada por María, el gobernador Ricardo Rosselló Nevares lo nominó como “Dual Status Commander” y el presidente Donald Trump lo confirmó. Su trabajo ahora consiste en sincronizar las fuerzas del Ejército activo y las de la GN. (Yoel Parrilla/CB)

Con más de 30 años al servicio de las fuerzas militares, la historia de este guaynabeño criado en Carolina es la del típico luchador puertorriqueño. Según contó, su padre -quien en vez de optar por la milicia se decidió por los Cuerpos de Paz- se escapó de la casa para poder seguir estudiando hasta que, siendo ya un adulto, se embarcó hacia España para estudiar medicina. Fue allí donde encontró el amor en los ojos de una española 20 años menor que él, con la que recorrió todo ese camino llamado vida.

No obstante, durante el último año de la escuela de medicina, “abuelo murió y papá regresó a Puerto Rico para hacerse cargo de la familia”. Su madre, “es una mujer maravillosa” quien hace 25 años padece la enfermedad de Párkinson, lo que los llevó a fundar la Asociación Puertorriqueña de Párkinson. “Por los pasados 25 años, esa ha sido su terapia”, exclamó orgulloso.

Durante la travesía de dirigir las operaciones para estabilizar y reconstruir el país, que comenzó desde el huracán Irma, Reyes ha visitado municipios, campos y barriadas. Junto a sus brigadas, se le ha visto cargando cajas de agua, escuchando a los alcaldes, campesinos y niños.

(Juan José Rodríguez/CB)

De todo lo que ha observado, lo que más le ha conmovido ha sido ser testigo de la naturaleza humana expresándose en medio de la adversidad. “Ver unos soldados comprometidos y la gente de Puerto Rico […] ir a los pueblos, los primeros días, ver señoras y señores en una edad más avanzadita […] en Utuado, yendo hacia el barrio Ángeles, encontré a una señora de unos 70 años con el machete en la mano, limpiando la carretera y uno dice “¡wao, este es el Puerto Rico que yo conozco! ¡Esta es la gente que yo conozco, que se ha tirao’ a la calle!”, sostuvo maravillado ante la fortaleza de un pueblo que lucha por salir adelante.

Reyes incursionó al mundo laboral a una edad en la que muchos niños están todavía jugando con carritos, o en estos tiempos, pegados a una máquina de videojuegos. A los 12 años se levantaba a las 5:00 de la mañana para recoger gandules por un sueldo de $8 al día. A los 14, ya se manejaba bien en los negocios familiares de mecánica y “mufflers”, con lo que generaba ingresos que compartía con su hermana, a quien “papá, bastante machista, no le permitía trabajar”.

Pero la juventud es un periodo difícil y desafiante. Empezaron a surgir diferencias entre padre e hijo por la forma en que se manejaban los negocios y en una mezcla de rebeldía y necesidad de la beca para los estudios, Reyes se enlistó en el Ejército. Entre risas, recuerda que “casi me mata”, aunque “él siempre respetaba mis decisiones”.

Así, el 1 de octubre de 1985 abandonó el nido y dio inicio a una larga y fructífera carrera militar, que empezó como soldado raso. En el transcurso, se casó y convirtió en padre.

“Creo que Dios tiene un propósito de vida en todo lo que ocurre, por lo menos en mi plano personal así ha sido. A veces uno propone o cuestiona por qué pasan las cosas, pero he aprendido, tal vez con los golpes de la vida y la madurez, a seguir trabajando duro. Estoy sumamente agradecido”, reflexionó con la mirada perdida.

Corría la década del 2000 cuando una llamada de Washington lo sacó de la contienda por la alcaldía de Carolina frente José Aponte de la Torre, padre. “Estuve en el Pentágono, en el ‘Crisis Action Team’; cuando vino el ataque del 911, el Ejército tenía un elemento de rápida acción de operaciones, lo que estoy haciendo ahora”, explicó.

Poco más de 10 años pasarían antes de que regresara a la isla como director de Operaciones de la Guardia Nacional. Pasó por varios cambios hasta que comandó la Brigada 201 Original Training Institute, que es el centro de adiestramiento de la Guardia Nacional en Juana Díaz, lo que incluía la responsabilidad de los programas juveniles.

(Yoel Parrilla/CB)

“Para mí fue una experiencia de vida y posiblemente en mis 32 años de servicio fue la operación más gratificante: poder construir una mejor vida para esos jóvenes y hacer un cambio. No solo terminan con un diploma de escuela superior, sino que cambia su filosofía de vida totalmente”, expresó emocionado.

Con su libreta de apuntes siempre a la mano y dentro de ella varios papeles bien doblados, el también ex subadministrador y luego subsecretario de la entonces llamada Administración de Corrección durante el mandato de Pedro Rosselló, opinó que sacar a Puerto Rico adelante es un esfuerzo de todo el mundo; “somos nosotros mismos los que vamos a reconstruir a Puerto Rico y tenemos que tener paciencia, que a lo mejor quisiéramos resolverlo todo con una varita mágica de hoy para mañana, pero no, vamos a haber mucha gente que nos vamos a seguir bañando con agua fría un buen tiempo, o durmiendo en la sala, pero hay que hacer lo que hay que hacer”, manifestó con ímpetu este padre de un doctor y de una estudiante de medicina.

El año pasado Reyes fue promovido a general. Tras la emergencia causada por María, el gobernador Ricardo Rosselló Nevares lo nominó como “Dual Status Commander” y el presidente Donald Trump lo confirmó. Su trabajo ahora consiste en sincronizar las fuerzas del Ejército activo y las de la GN.

Y en medio de esta crisis, reitera el mensaje a su pueblo: “aquí no se puede quedar nadie en la cama, tiene que tirarse todo el mundo a trabajar y sudar la gota gorda, como decía mami, aquí hay que sudar la patria, aquí el que dice que es puertorriqueño, ahora es que es. Ahora es que se tienen que probar. Ahora es que hay que ayudar al vecino, a la madre soltera, al envejeciente […] no hay más ná’”.

Con semejante historial y quizá sin detenerse a pensar que está inscribiendo su nombre en la historia de Puerto Rico, Reyes recapitula: “después que uno llega a esa meta que se pone, uno mira atrás el camino recorrido y a lo mejor en el camino no tomamos las mejores decisiones del mundo, pero tenemos que vivir con ellas, ¡pero tenemos que tomar decisiones! Puerto Rico no se va a arreglar solo, ¡lo tenemos que arreglar nosotros! y lo arreglamos uniéndonos unos a los otros y con mucho esfuerzo”.

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