22 de Julio de 2017

Llivia, el pueblito español que queda dentro de Francia

Por el 8 de Julio de 2017

Hace poco fui a trabajar unos días a Barcelona y como siempre hago, de antemano estudié por la web los mapas del área para planificar un road trip. Me interesaba ir a Andorra y sabía que no me quedaría muy lejos de Barcelona. Concentré mi búsqueda en mapas de la región de los Pirineos, que es la cordillera que separa a España y Francia y justo donde queda Andorra.

Mirando un mapa de alta definición que mostraba muy bien las fronteras entre los tres países, noté una silueta que demarcaba algo así como un pequeño país o algún tipo de territorio foráneo dentro de Francia. Le di “zoom” al mapa y ese lugar pequeñito en forma de media luna estaba rotulado como “Llivia (España)”.

(Andrés O’Neill/CB)

De inmediato busqué información y en efecto, es un pueblo que le pertenece a España, pero está completamente dentro de Francia. Es prácticamente una isla, pero en vez de agua, rodeada de tierra. La terminología correcta es que es un enclave español dentro del territorio francés.

La historia detrás del encierro de Llivia es muy curiosa y hasta levemente cómica. Resulta que con tal de terminar una larguísima guerra de 24 años, España y Francia firmaron el Tratado de los Pirineos en 1659. España fue la parte perdedora y como retribución tuvo que cederle territorio a Francia. Según fue redactado, el tratado estipulaba que la corona española debía entregar sobre 30 pueblos de toda la zona fronteriza. Pero como Llivia era oficialmente una villa y no un pueblo, España no la entregó. O sea, que aun en el siglo 17 ya había tecnicismos y burocracia… y quien se aprovechara de ellos.

Francia, tal vez ya cansada de una guerra tan larga, objetó muy poco y le dejó el pedacito de tierra a los españoles. Después de todo, ¿qué peligro representaba tener dentro de su territorio a una pequeñísima villa española sin conexión terrestre al resto de España?

Y así mismo fue. Por más de 350 años los llivienses, que es como se les llama a los habitantes de la pequeña isla rodeada de tierra, han vivido en perfecta paz con el antiguo país enemigo que la rodea. Incluso, nunca hubo problemas durante los siglos previos a la eliminación de fronteras que trajo consigo el tratado de Schengen y la creación de la Unión Europea. El camino (y después carretera), de apenas tres millas que conecta a Llivia al resto de España siempre fue considerado como un corredor internacional con libre acceso para los ciudadanos españoles.

El ayuntamiento de Llivia. (Andrés O’Neill/CB)

Pues sí, manejé de Barcelona a Andorra y desde allí crucé una porción de Francia hasta llegar a Llivia. No encontré los usuales letreros azules con estrellas amarillas de la Unión Europea que indican que se está entrando a otro país. Tampoco los había en el lado francés. Lo único que hallé fue un rótulo escrito en catalán dando la bienvenida al enclave de Llivia. Nada indicaba que hubo un cambio de país. Atravesé Llivia completo (que no toma más de 10 minutos), entré a Francia y nuevamente, no había rotulación que indicara la salida y entrada entre dos países.

El que no sepa de la peculiaridad geográfica o política de Llivia, puede manejar por allí sin percatarse que estuvo en dos países.

Me encantan esas rarezas que se dan por el mundo.

image_print