26 de Septiembre de 2017

Panorama agridulce en los restaurantes tras paso de Irma

Por el 14 de Septiembre de 2017

En su recorrido por el noreste de Puerto Rico, el huracán Irma dejó resultados agridulces para los comerciantes de la isla. Si bien cada salida a las calles el pasado fin de semana demostró un alza en los consumidores, los gastos operacionales de los negocios y comercios podrían ser mayores.

El director de finanzas de la empresa Wendco, José Salvatella, indicó que entre los 112 negocios que operan alrededor de la isla –entre ellos Wendy’s, Famous Dave’s y Applebee’s–, se reportó un aumento en las ventas de un 3% en comparación a la semana previa al paso de Irma por el Caribe.

Entre los factores que propiciaron el aumento en ventas durante el paso cercano de Irma, Salvatella destacó la falta de electricidad en muchos hogares y el decreto del Departamento de Hacienda para absolver los alimentos preparados del pago del Impuesto de Ventas y Uso (IVU) por tres días.

Mientras, el presidente de la Asociación de Restaurantes de Puerto Rico (Asore), Ramón Leal, detalló que, aunque el margen de ganancias en los 33 restaurantes que opera como vicepresidente –Chili’s Bar & Grill y Romano’s Macaroni Grill– fue menor al esbozado por Salvatella, el total de clientes en los negocios aumentó cuantiosamente al comparar el ciclo con la semana anterior.

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Sin embargo, ambos empresarios concurrieron en que es muy prematuro anticipar si realmente se reflejaron ganancias o pérdidas, pues los gastos adicionales demandados para abrir en la situación atmosférica de la semana pasada bien podrían representar un alza en los gastos operacionales.

Cuando yo opero con un generador eléctrico, el costo por kilovatio es mucho más alto, porque el diesel es más caro que estar conectado directamente a la energía eléctrica. [Además], tuve tiendas que no pude abrir, porque no todos mis restaurantes tienen generadores”, explicó Salvatella.

Leal señaló que sería muy costoso para las cadenas contar con un generador eléctrico en cada negocio. Como ejemplo, indicó que una cadena con cinco restaurantes en un municipio podría tener tres plantas, por lo que podrían ver más ventas en esos negocios, pero pérdidas en los cerrados.

“Hubo restaurantes el fin de semana sin IVU que duplicaron sus ventas y algunos las triplicaron gracias también a que en diferentes zonas geográficas no había luz, pero en lugares donde había luz, el impacto positivo en ventas fue mínimo, porque esto está basado en necesidad”, dijo Leal.

En esta línea, Leal destacó la corriente de consumidores en el “food court” de Plaza Las Américas, donde se pudo observar una gran cantidad de ciudadanos en busca de alimentos preparados ante la falta de luz en sus casas, además de los negocios en Isla Verde y Condado con electricidad.

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En el caso de la exención del IVU a restaurantes y otros negocios de alimentos preparados, Leal sostuvo que facilitó que los clientes compraran productos adicionales –postres o quizá un café– lo que hacía que sintieran que recibían “algo adicional” y estimulara la economía de los negocios.

“Nosotros siempre hemos dicho que la comida no debe tributar. En el peor de los casos, debería tributar la mitad de lo que se paga normalmente, porque el alimento es una necesidad […] Así que, eso [aumento de clientes en los restaurantes] se vio durante el fin de semana”, compartió Leal.

Sin mayores efectos en la economía

Mientras, el economista José Alameda aseguró que el panorama observado en las ventas de los comercios no fue distinto a lo ocurrido en eventos anteriores de esta naturaleza. Según Alameda, el deseo del pueblo por “apertrecharse” de alimentos no esencialmente representa mayores ventas.

“Eso quiere decir que [los ciudadanos] lo que hicieron fue adelantar una serie de compras y luego bajarán las ventas. La gente típicamente piensa que el comercio hizo su agosto. Sí, hizo su agosto, pero viene el mal septiembre después”, explicó Alameda al resaltar que ahora las ventas bajarán.

En ese sentido, el economista sostuvo que “no hay ganancias extraordinarias” en los comercios, pues ahora las ventas volverán a su patrón normal e incluso podrían experimentar una reducción luego de que la ciudadanía se abasteciera con alimentos que no comprarán próximamente.

Alameda indicó que “los desastres naturales no son buenos para la economía”, pues un huracán podría afectar la infraestructura, provocando así que negocios cierren y no puedan operar. Así, se forma una cadena de eventos que sobresaltaría la economía y las ganancias de los comercios.

“El hecho de que aumentes el producto bruto no es indicio de una bonanza económica […] En términos económicos, los desastres naturales son malos para la economía, porque te dañan la estructura de producción, te dañan la infraestructura, te rompen el flujo de servicio”, concluyó.

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