22 de Mayo de 2017

Transporte efectivo

Por el 18 de May de 2017

El turismo representa cerca del 10% del producto nacional bruto de Puerto Rico. Su impacto, según expertos, debería ser incluso mayor. En la anterior edición de CB en Español planteábamos sobre la importancia del manejo adecuado de Puerto Rico como destino de viaje para que esos números aumenten.

El pasado viernes, observamos exactamente de qué se trata manejar adecuadamente el destino.

Cuando un turista llega a la isla un día antes de tomar su crucero para disfrutar algo de nuestras playas o atractivos pero pierde cuatro horas en un aeropuerto esperando por un vehículo que lo transporte, es una experiencia negativa con consecuencias horribles para nuestro crecimiento.

Ese turista, muy probablemente, se irá con una mala impresión sobre el servicio de transporte en Puerto Rico y, por ende, en el mejor de los casos, no nos recomendará a sus amigos para que nos vengan a visitar. De eso se trata el manejo del destino. Es proveer las estructuras necesarias que permitan que esa visita a la isla sea una placentera en todas sus dimensiones.

Crisis en el transporte por controversia entre Uber y taxistas

Estemos claros, los problemas de Uber con los taxistas no ocurren solo en Puerto Rico, son múltiples las instancias a nivel mundial en las que estos grupos se enfrentan.  Sin embargo, nos toca a nosotros atender el asunto de acuerdo a las realidades del país.

La semana pasada, ante el paro de taxistas, el gobernador Ricardo Rosselló emitió un decreto para que los vehículos con permisos de Uber pudieran atender las necesidades de transporte en el aeropuerto. El secretario de Asuntos Públicos, Ramón Rosario, informó que un proyecto presentado más temprano esa misma semana y que deja en manos de la Comisión de Servicio Público (CSP) la reglamentación de servicios como Uber, resolvería la controversia.

La medida sin embargo, no atiende el problema medular pues le pasa la papa caliente a la Comisión cuya ejecución histórica no ha sido la mejor.

Por años, el gobierno ha reglamentado – de forma que podría considerarse excesiva – la operación de los taxistas, sobre todo los turísticos, en busca de garantizar un servicio uniforme y de calidad. Para comer del ala, han dado de la pechuga y toda esa reglamentación se ha traducido en un servicio mediocre y costoso, del que poco se habla porque es un servicio que quien lo usa principalmente, no vive aquí.

Cuando Uber y otras plataformas similares llegaron, despertamos del marasmo y descubrimos que ante la ausencia de un servicio de transportación pública eficiente, estos productos podían suplir la necesidad de transporte de muchos puertorriqueños que no tienen o no quieren usar su automóvil para hacer sus diligencias.

El gobierno debe ejercer en este dilema un rol activo para garantizar el bien común. Debe garantizar que tanto taxistas como los servicios de transporte alternativo puedan competir en igualdad de condiciones. Pero más aun, debe garantizar que cualquiera que sea el régimen que se establezca, atienda las necesidades de transporte tanto de turistas como de la ciudadanía en general.

DMO busca establecer un manejo coordinado de Puerto Rico como destino

Quizás eso conlleve que las exigencias que hoy tienen los taxistas disminuyan o que las libertades que tiene Uber se limiten. En este proceso, como en muchos otros, todos tendrán que ceder algo para ganar algo. Eso es lo que sucede en los países civilizados y democráticos. En juego está el crecimiento económico de la isla mediante el turismo y a través de las oportunidades de empleo que ambos servicios ofrecen.

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