12 de Agosto de 2020

Adultos mayores de 50 años asumen el peso de la nueva economía

Por el 28 de Mayo de 2017

Los adultos mayores que sobrepasan los 50 años son responsables del 43% del producto interno bruto (PIB) de Puerto Rico o $25,400 millones, según un estudio publicado por la Asociación Americana de Personas Jubiladas (AARP, en inglés).

También indica que el 37% de la población de la isla tiene 50 años o más. El estudio “Puerto Rico y la nueva economía de la longevidad”, evalúa toda la actividad económica en el país generada por los consumidores y los jefes de familia de 50 años o más.

“Ahora estamos viendo que la generación más joven se está quedando a vivir con sus padres a pesar de que podrían estar trabajando y quien está costeando las cosas, en mi opinión, son los de 45 a 65 años, que mantienen a sus padres y también a sus hijos. Esto tiende a confirmar la hipótesis de que quien lleva la economía en sus hombros es esta población”, señaló José Acarón, director de AARP de Puerto Rico.

El efecto neto en la sociedad es que, en lugar de convertirse en una carga para la sociedad, el adulto mayor continúa “alimentando la actividad económica” por más tiempo que las generaciones que le antecedieron en el siglo XX. (iStock)

El estudio revela que en la isla el 61% de las compras de los consumidores, o $20,700 millones, está asociado a la población mayor de 50 años de edad. De las 14 categorías de consumidores identificadas en el estudio, 13 fueron dominadas considerablemente por este grupo de edad.

Como era de esperarse, el mayor gasto para las personas de 50 años o más es el cuidado de la salud y ellas son responsables de adquirir el 70% de todos los servicios de salud en Puerto Rico.

El próximo renglón en la lista de gastos son los servicios esenciales —en los que esta población fue responsable del 62% de todo lo que ingresó en cobro por servicios de agua y luz— seguido del entretenimiento, el cual representa otro 62%.

Otra categoría relevante son las telecomunicaciones y la tecnología, donde, contrario a la creencia popular, más de la mitad (58%) de todas las compras las realizan adultos de 50 años o más.

Cabe señalar que ha habido un aumento en gastos en categorías consideradas no tradicionales para esta población, tales como moda y cuidado personal, alimentos y recreación.

La única categoría donde el nivel de gasto es inferior al de las personas menores de 50 años es la educación. Aquí, el estudio halló que el adulto mayor es responsable del 47% del gasto. Si bien el alcance del estudio no incluye las posibles razones para el gasto, podría suponerse que el adulto mayor, aunque no consume el servicio él mismo, podría estar pagándolo para un hijo o un nieto.

“En base a este análisis queda demostrado que las personas de 50 años o más no solo representan un amplio segmento de nuestra población, sino que también son un activo —no una carga— que contribuye en gran medida a la economía de la isla”, dijo Acarón, quien enfatizó que es preciso cambiar la percepción generalizada de que el adulto mayor es una carga para la sociedad.

El estudio realizado por Oxford Economics estima que el 47% de la población de Puerto Rico tendría 50 años o más en el año 2040. Hoy día solo un puñado de municipios tiene poblaciones con una edad promedio de 50 años o más: Guaynabo, San Sebastián, Hormigueros, San Germán, Lajas, Patillas y Vieques. De estos, solo Guaynabo es parte del área metropolitana de San Juan.

“Estamos siendo testigos de cómo los demás grupos de edad siguen disminuyendo mientras que la población de 50 años y más continúa aumentando, así como el impacto económico que tiene en Puerto Rico … hay varias áreas de desarrollo económico relacionadas con el envejecimiento, no solo en términos de lo que puede aportar el adulto mayor por sí mismo, sino también en el gran número de servicios que este adulto necesitaría”, indicó Acarón.

El mayor impacto que tienen los adultos mayores en el sector laboral —en términos del número de empleos creados— está en el comercio, la transportación y los servicios públicos, con unos 107,000 empleos, seguidos por los servicios de educación y de salud (92,000 empleos) y los sectores del entretenimiento y hotelería (52,000 empleos). Estas son las áreas donde la mayoría de los adultos mayores están trabajando. Otras áreas importantes son los servicios profesionales y los negocios, la manufactura y las actividades financieras.

Pero a pesar de estas cifras, el hecho es que en Puerto Rico la tasa de participación en la fuerza laboral entre los adultos mayores de 50 años es significativamente menor que para los adultos más jóvenes.

Acarón dijo que el estudio revela que el 41% del empleo total, el 41% de los ingresos del sector laboral y el 41% de los impuestos y los ingresos del gobierno están directamente relacionados con la población de 50 años o más. En contraste, esto significa que el 59% de los adultos de 50 años de edad o más está desempleado o fuera de la fuerza laboral.

“Si las personas se jubilan a una edad más temprana, aquí tienes la oportunidad de aprovechar un grupo de gente bien preparada y productiva que no está trabajando. Estamos perdiendo la oportunidad de desarrollar aún más la productividad de Puerto Rico”, argumentó Acarón.

Para el ejecutivo de la AARP es claramente evidente la necesidad de fomentar “un cambio estructural” que promueva que las personas de 50 años o más se mantengan productivas y además pueda brindarles la posibilidad de ser readiestradas para que puedan mantenerse competitivas.

En comparación con los Estados Unidos, las tendencias —a excepción de la tasa de participación en la fuerza laboral— son muy similares, si no las mismas. La economía de la longevidad está cambiando drásticamente la creencia popular sobre cómo el envejecimiento afecta la economía estadounidense y al país en sí.

En su informe “The Longevity Economy: Generating economic growth and new opportunities for business,” Oxford Economics afirma que, “en vez de alargar la vejez extrema, los 30 años que se le han añadido a la vida en el siglo XX han dado como resultado una mediana edad más larga, extendiendo el período en el que los trabajadores son más productivos y creativos y representan un recurso importante, a menudo sin explotar”.

El efecto neto en la sociedad es que, en lugar de convertirse en una carga para la sociedad, el adulto mayor continúa “alimentando la actividad económica” por más tiempo que las generaciones que le antecedieron en el siglo XX.

Según el informe, en los Estados Unidos los adultos mayores de 50 años o más gastan $4.6 millones de millones al año en bienes de consumo y servicios, incluido el cuidado de la salud. Cuando se calculan los efectos económicos de este nivel de gasto, la cifra sube a $7.1 millones de millones.

Cuando se compara con las economías de otros países del mundo, en términos de su PIB, la Economía de la Longevidad y sus $7.1 millones de millones ocupa el tercer lugar, detrás del propio Estados Unidos y de China, y superando las economías de Japón, Alemania, Francia y el Reino Unido.

“Esta actividad brinda empleo a casi 100 millones de estadounidenses. Además, la Economía de la Longevidad es una fuente enorme para los donativos caritativos, contribuyendo casi con $100,000 millones anualmente a una variedad de causas e iniciativas, lo cual representa casi el 70% de todos los donativos caritativos hechas por individuos”, lee el informe.

En términos de impuestos, las personas mayores de 50 años aportan $987,000 millones en impuestos federales, lo cual representa el 47% del total de los impuestos federales pagados. Por otro lado, contribuyen $761,000 millones en impuestos estatales y locales, que a su vez representan el 56% de todos los impuestos al nivel estatal y local.

Hoy día las personas mayores de 50 años saben más de tecnología que sus contrapartes en el siglo XX. Son usuarios regulares de Internet y de las redes sociales y gastan mucho más dinero en línea que las Generaciones X y Y más jóvenes.

En 2010, las personas de 46 a 64 años que hacían compras en Internet gastaron un promedio de $650 en línea durante un período de tres meses, mientras que aquellas entre 31 y 45 años gastaron $581, y los compradores entre las edades de 18 y 30 años gastaron $429.

“La porción gastada por la población base de mayor edad seguramente ha aumentado desde 2010 y continuará aumentando a medida que más estadounidenses con años de experiencia comprando en línea envejezcan dentro de la población base. Mayores gastos promedio, junto a una creciente participación en la población total, han impulsado el gasto en línea entre las personas mayores de 50 años a casi $7,000 millones por año”, estimó el estudio.

Las personas mayores de 50 años también son asiduos participantes en las redes sociales, con el 71% de las personas entre 50 y 65 años de edad, mientras que el 59% de los mayores de 65 años visita diariamente los sitios web de las redes sociales. De hecho, Facebook, el gigante de las redes sociales, informó que el 56% de todas las personas de 65 años o más que acceden la Internet están en Facebook, mientras que el 63% de todas las personas de 50 a 64 años de edad que acceden la Internet tienen una página en Facebook.

Toda esta actividad se está llevando a cabo mientras que en los Estados Unidos la tasa de participación en la fuerza laboral (LFPR, en inglés) está disminuyendo. La Oficina de Estadísticas Laborales de los Estados Unidos (BLS, en inglés) espera que la tasa de participación en la fuerza laboral continúe disminuyendo hasta alcanzar un 62.5% estimado para el año 2020.

Pero, mientras la tasa general de participación en la fuerza laboral disminuye, la misma muestra una tendencia creciente para el renglón de las personas mayores de 50 años de edad. La BLS estima un aumento de alrededor de un uno por ciento en 2020 para llegar a 43.5%.

“Si un mayor número de empleados mayores de 50 años continuara trabajando y su participación en la fuerza laboral superara el punto de referencia pronosticado por 2.5 puntos porcentuales, esto resultaría en $103,000 millones adicionales de posible producción económica en 2020”, indica el estudio.

Además, estos hallazgos parecen corroborar lo que estudios previos han concluido anteriormente respecto a los empleados mayores y con más experiencia.

En 2013, el Centro para la Investigación sobre el Retiro en Boston College encontró que a los empleados entre los 60 y 74 años se les pagaba más que al empleado promedio de 25 a 59 años. Esto convierte en mito la percepción de que mientras más grande sea el número de empleados mayores, menos productiva será una empresa.

“Tenemos que cambiar nuestra percepción de que el adulto maduro es una carga y entender que son una fuerza imparable para la cual se deben crear más oportunidades y políticas”, concluyó Acarón.

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