10 de Diciembre de 2019

Alcaldes claman por ayuda: “Necesitamos agua, comida y diésel”

Por el 28 de Septiembre de 2017

Falta agua, comida y combustible. Ocho días después del paso del huracán María sobre Puerto Rico las necesidades de la gran mayoría de los municipios son las más básicas, no solo en los refugios y los hospitales —que solo quedan 18 en operaciones—, sino en las áreas de difícil acceso, y en donde existen los abastos, las filas son interminables.

Tras una reunión con el asesor en Asuntos Municipales de La Fortaleza, Omar Negrón, el miércoles en el Centro de Convenciones, el centro de comando del Gobierno durante esta emergencia, cuatro alcaldes relataron a CB en Español la devastación que dejó el peor fenómeno atmosférico que azota la isla en los últimos 80 años en sus municipios. 

Largas filas son la orden del día en los supermercados y gasolineras disponibles. (Juan J. Rodríguez/CB)

También contaron cómo han sido ellos, en medio de las dificultades económicas que atraviesan la mayoría, esa primera respuesta a los ciudadanos cuando la ausencia del Gobierno resuena fuera del área metropolitana de San Juan.

“Yabucoa está destruido”

Al menos 2,000 residencias del municipio por donde entró el ojo del huracán María en categoría cuatro sufrieron daños totales o parciales por los vientos de hasta 155 millas por hora que poseía el fenómeno. El 99% de la infraestructura municipal —desde la Casa Alcaldía hasta las canchas y parques— sufrió daños estimados en $50 millones. Y una semana después, todavía 28 de los 140 refugiados seguían en el último refugio yabucoeño abierto.

“Les estamos dando los suministros que nos provee el Departamento de Educación en términos de alimentos, pero ya llega el momento que cada vez que pasa un día más la crisis se va agravando porque ya esos suministros se van acabando, esos refugiados que están allí están con la misma ropa que llegaron”, relató el alcalde de Yabucoa, Rafael Surillo Ruiz. 

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El ejecutivo del municipio del sureste de la isla llegó “lleno de esperanzas” a la reunión con funcionarios gubernamentales para plantear las necesidades de su municipio y una preocupación “a nivel de país”: que se repare el puerto de Yabucoa, por donde entra el 33% del combustible del país. 

Requería diésel para el generador eléctrico del Centro de Diagnóstico y Tratamiento (CDT) municipal, cuyo horario tuvo que reducir a 12 horas para evitar sobrecargar el aparato, pues en Yabucoa “vamos a estar más de dos meses o tres sin energía”. Al momento, prácticamente todo el país continúa a oscuras. También quería generadores, pues la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) aún no le provee ninguno.

“Me salgo con una frustración y esto no es en términos de política. Se tiene que organizar esto de mejor manera… Hasta que la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) no empiece a levantar la luz en los hospitales, vamos a seguir teniendo crisis”, dijo afligido Surillo Ruiz, que abandonó la reunión con el Gobierno y que como muchos puertorriqueños dice perder el sueño por la “crisis tan grande que tenemos”.

“Ponce está devastado”

En la Perla del Sur, el escenario no era muy distinto. Ya los ciudadanos habían presentado 5,500 querellas por daños a las residencias, muchas perdidas completamente y otras sin techo. Quedan 514 refugiados en ocho refugios. Estiman daños en infraestructura municipal en sobre $50 millones, pues áreas como La Guacha quedaron destruidas. 

Solo han abierto sus puertas tres bancos y mantienen límites de $100 en adelanto en efectivo por ciudadano, en momentos en que el sistema de tarjetas de débito y crédito es casi inservible por los problemas en las telecomunicaciones.

Y en los hospitales, el municipio hace malabares para proveerles diésel para que mantengan operando sus generadores, asunto que también han tenido que hacer con los aparatos que dan energía a las cinco plantas de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA).

“Hasta hoy, ha sido el municipio quien ha tenido que dar el frente. Sí en la parte de los refugios hay una empleada de Vivienda y dos o tres personas con la privatizadora de residenciales que ha dado la mano”, dijo la alcaldesa de Ponce, María “Mayita” Meléndez, que mantiene la esperanza de que “nos vamos a levantar como leones y guerreros”.

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“Nos cuesta trabajo venir a San Juan”

En Río Grande, un municipio de la costa noreste de la isla, los problemas se replicaban: al menos $3 millones en daños en estructuras municipales, sobre 5,000 reclamos de pérdidas individuales y cerca de 200 refugiados en tres refugios.

El CDT municipal “colapsó por la mañana” del miércoles por problemas con la planta eléctrica. Y el asesinato de una persona el pasado sábado —“aparenta ser un asalto en una residencia”— requirió que se redoblaran los esfuerzos de seguridad con los 33 policías municipales disponibles.

“No pude llegar a tiempo [a la reunión]. Tuve personal representando porque nos es bien difícil despegarnos del pueblo… Nos cuesta trabajo venir a San Juan, pero si no venimos a buscar la ayuda, no va a llegar. Así lo hicimos ayer (martes) y hoy (miércoles) y logramos que llegara comida y agua. Sabemos que no es suficiente, porque son pequeñas cajas con una sola comida”, dijo el alcalde riograndeño, Ángel “Boris” González, desesperado pero “optimista”.

“No ha habido una logística adecuada”

Para el alcalde de Caguas, William Miranda Torres, lo desesperante de la situación “es que la coordinación para que lleguen las ayudas no ha sido la más efectiva. No entendemos por qué. Los alimentos han ido escaseando. El agua ha sido un asunto crítico. El combustible ya ves la angustia, la desesperación. Hay personas que están en depresión, otras están con coraje. Así que los niveles de tolerancia siguen cayendo”.

“No ha habido una logística adecuada… [Necesitamos] agua y alimento. Hasta hoy (miércoles) no hemos recibido nada, solo promesas”, manifestó el ejecutivo municipal, preocupado por la alimentación de unos 600 ancianos que quizá solo estén comiendo dos veces al día, como mucho. También puso sobre la mesa la necesidad de que se mantenga “el flujo de efectivo” para los municipios, de forma tal que puedan contratar los servicios que el Gobierno no ha podido ofrecer.

En la ciudad ubicada en el centro oriental de la isla quedan aún 124 refugiados en tres refugios. Hay sobre 5,000 reclamaciones de daños individuales, de los cuales al menos 500 son pérdidas totales o significativas en las viviendas. Mientras que los daños ascienden como mínimo a $30 millones. 

Preocupación por pueblos de la montaña

Para el asesor en Asuntos Municipales de La Fortaleza, las molestias de los alcaldes no eran contra el Gobierno central, sino contra la “dinámica” de la reunión, en la que representantes de los 78 municipios pretendían presentar simultáneamente sus situaciones.

Negó que el Gobierno haya estado ausente en los municipios, achacó las dificultades en la respuesta a la falta de comunicación —tardaron cuatro días en lograr contactar a todos los alcaldes— y sostuvo que se envió un jefe de agencia a cada pueblo, aunque aún no se tenía claro de la información que estos proveyeron al centro de comando.

Aunque defendió la respuesta gubernamental en la emergencia, Negrón se mostró preocupado por pueblos de la montaña, como Orocovis y Utuado, donde aún quedan “zonas inaccesibles” donde posiblemente tengan que enviar rescates. Se esperaba que ayer en la tarde quedara un panorama más claro de las zonas inaccesibles por municipio tras los reportes de los alcaldes.

“Hasta que no se restablezcan las comunicaciones, lo ideal es que en la medida que puedan los municipios envíen regularmente personal de sus municipios… La realidad es que todo aquí se trabaja con FEMA y es FEMA quien entonces distribuye la mayoría de las peticiones de ellos… Estoy sirviendo como intermediario con FEMA”, sostuvo el funcionario en un aparte con este medio.

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Alternativas para los alcaldes

Negrón señaló que en la reunión lograron presentar alternativas a los alcaldes. Se dará prioridad a los hospitales y supermercados en la distribución de combustible y los municipios podrán coordinar con la Administración de Servicios Generales (ASG) el acarreo del diésel, si los alcaldes no identificaran una forma de hacerlo ellos mismos.

También, se informó de los 12 centros de distribución de FEMA donde los municipios pueden recoger los suministros de agua y comida, según se estipuló por una hora específica para cada uno. 

“Estamos atendiéndolos. Se están escuchando todas y cada una de las peticiones, que son varias. A nadie se le da un trato preferencial en nada”, declaró el asesor de Asuntos Municipales.

Tras esta reunión —y otra que tuvo el Gobierno con funcionarios federales— no se ofreció un resumen de incidencias del día. Dos días después del huracán, el gobernador Ricardo Rosselló Nevares tuvo la primera rueda de prensa y, desde entonces, es el único día que no ocurre un ‘briefing’ de la información gubernamental. El primer ejecutivo estuvo ayer llevando suministros a Salinas, donde sí respondió preguntas de los periodistas y aceptó problemas con la logística de distribuir alimentos, agua y combustible.

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