6 de Julio de 2020

[ANÁLISIS] “Nada que celebrar” con las estadísticas de empleo en Puerto Rico

Por el 24 de Agosto de 2017

La semana pasada, funcionarios gubernamentales celebraron que la tasa de desempleo en Puerto Rico redujo a 9.8%, la cifra más baja en los últimos 17 años.

Sin embargo, esta cifra esconde una realidad mucho más sombría de lo que pudiéramos imaginar: continúa reduciendo la tasa de participación laboral —porcentaje de personas activas en el mercado laboral con empleo o buscándolo— y, aún más, sigue mermando el interés de la gente en buscar un trabajo.

“La tasa de desempleo reduce porque 21,575 personas salieron de la categoría de desempleados sin que el empleo total haya aumentado […] No hay nada que celebrar, esto es un juego estadístico”, declaró a CB en Español el economista Argeo Quiñones.

Como se concentraron en la tasa de desempleo, los secretarios de Asuntos Públicos y Política Pública, Ramón Rosario (centro); del Trabajo, Carlos Saavedra (izquierda); y de Desarrollo Económico, Manuel Laboy, aseguraron que las políticas públicas del gobernador Ricardo Rosselló estaban siendo efectivas. (Suministrada)

A pesar de que como anunció el Gobierno, la tasa de desempleo redujo en un 1.6% al compararse con julio de 2016 (11.4%), la tasa de participación laboral también bajó en 0.9%, de 40.6% en julio de 2016 a 39.7% en julio de 2017.

Cuando observamos las cifras que representan los porcentajes, esto significa que de julio 2016 a 2017 la cantidad de personas dentro de la fuerza laboral —personas capacitadas para trabajar entre 16 y 65 años— redujo en 23,187, mientras que la cantidad de personas desempleadas también mermó en 21,575. Incluso la cantidad de personas empleadas redujo en 1,612.

Con él coincidió el economista José Alameda, quien afirmó que “el problema en Puerto Rico no se ve por la tasa de desempleo, se ve por la tasa de participación laboral”, y esta última también continúa mermando. “¿Cómo vas a celebrar un engaño?”, apuntó.

Al analizar las cifras de los últimos cinco años se observa una tendencia clara, pues la cantidad de personas en la fuerza laboral redujo en 67,090, según datos del Buró de Estadísticas Laborales del Departamento del Trabajo de Estados Unidos. En ese periodo —de julio de 2013 a julio de 2017— la cantidad de personas empleadas se redujo en 12,253 (de 1,001,417 en 2013 a 989,164 en 2017).

Asimismo, la cantidad de personas desempleadas en ese periodo bajó de 162,533 a 107,696, es decir, en 54,837.

En este tiempo, la tasa de desempleo redujo de 14% en 2013 a 9.8% en 2017, pero también se experimentó una merma en la tasa de participación laboral de 41% en 2013 a 39.7% en 2017.

“Todos los gobernadores desde Pedro Rosselló (1993-2001) han bajado la tasa de desempleo. Entonces, ¿por qué estamos en crisis?”, cuestionó Alameda con el propósito de ejemplificar la manipulación estadística de los distintos gobiernos.

El economista explicó que para reducir la tasa de desempleo, pueden ocurrir dos cosas: que las personas encuentren empleo o que dejen de buscarlo. Y en el caso de Puerto Rico, todo apunta a que fueron más los que optaron por dejar la búsqueda.

“[La situación] es bien preocupante porque no se está registrando un aumento comparado en el número de personas empleadas. La reducción en el desempleo es el resultado de que las personas dejaron de buscar empleo”, expresó, por su parte, Quiñones.

¿Por qué dicen que aumentan los empleos?

Como se concentraron en la tasa de desempleo, los secretarios de Asuntos Públicos y Política Pública, Ramón Rosario; del Trabajo, Carlos Saavedra; y de Desarrollo Económico, Manuel Laboy, aseguraron que las políticas públicas del gobernador Ricardo Rosselló estaban siendo efectivas. Específicamente, hicieron referencia a las reformas en las leyes laborales y sistema de permisos del país, así como el “nuevo clima” para invertir en la isla, como las medidas que han comenzado a “dar resultados”.

Para ejemplificar su “éxito”, los funcionarios indicaron que el empleo asalariado no agrícola —que comprende las empresas de bienes, construcción y manufactura— aumentó en 2,800 de enero a julio de este año (de 883,400 a 886,200), mientras que los empleos en el sector privado también aumentaron en 1,700 en el mismo periodo (de 659,800 a 661,500).

Gobierno celebra tasa de desempleo más baja desde 2000

No obstante, en estos renglones también se experimentó una reducción, si se observan las cifras del año anterior. En el caso del empleo asalariado no agrícola, redujo en 7,700, pues en julio de 2016 se ubicaba en 893,900; mientras que los empleos en el sector privado redujeron en 5,800, pues en julio de 2016 se ubicaban en 667,300.

De hecho, el pasado mayo de 2017 Puerto Rico tuvo la cifra más baja en el renglón de empleo asalariado no agrícola en la última década, cuando se reportaron solo 879,200 personas empleadas.

Preguntado sobre las razones para comparar de enero a julio, cuando siempre la comparativa se realiza de año a año, el secretario de Asuntos Públicos respondió que para ellos era la “comparación más justa”.

Pero para notar los cambios poblacionales en las estadísticas es necesario comparar el mismo mes año tras año, explicó Alameda. “Debes comparar el mismo mes en distintos años porque hay un elemento estacional. Hay meses que vas a tener más empleos que en otros” debido a elementos como la época navideña, indicó.

“El problema de esto es la política […] [El argumento de las reformas gubernamentales] no es creíble para nada”, añadió.

Muchos emigran

Para los economistas, la pregunta primordial es: ¿qué ocurre cuando las personas dejan de buscar empleo?

“Emigran, ingresan a la economía informal. Hay toda una serie de preguntas sobre qué hacen para sobrevivir”, indicó Quiñones.

El economista comparó los datos de los últimos años con los existentes en la ola migratoria de los años 1950, cuando se estima que medio millón de puertorriqueños (cifra neta) dejaron la isla. De hecho, el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico (IEPR) expresó en un reporte de 2015 que la ola migratoria de la última década “apunta a ser una ola más grande que el Gran Éxodo de 1945-60”.

Según el IEPR, entre 2006 y 2015 unos 445,000 puertorriqueños (cifra neta) emigraron a Estados Unidos. En ese mismo periodo, estadísticas del Departamento del Trabajo indican que la fuerza laboral puertorriqueña redujo en 305,000 personas (de 1,419,000 a 1,114,000).

“La economía de Puerto Rico se está encogiendo. Se está yendo la gente. Por lo tanto, tienes una reducción de los recursos para producir. Como tienes una economía en encogimiento, lo que está pasando es que la gente que busca empleo no consigue y se sale de la fuerza laboral”, destacó Alameda.

El economista destacó que, pese a que pudieran estar atadas las estadísticas, no todas las personas que emigran estaban sin empleo y muchas de ellas son personas fuera de la fuerza laboral, es decir, menores de 16 años o mayores de 65.

“La migración puede ser empujada [push-migration] o halada [pull-migration]. Si tengo un empleo y un salario de $10 por hora y me ofrecen $20, me voy. Lo que me indujo a irme me absorbió, es halada. No me tengo que ir porque tengo empleo, pero como el salario es mayor, me voy”, explicó.

De otro lado, la migración empujada es esa en la que los individuos sin empleo se van debido a la falta de un trabajo.

En las pasadas semanas, este medio indagó los resultados de la reforma laboral e integrantes del sector privado indicaron que debía esperarse al menos un año para ver los resultados. Habrá que observar las estadísticas del año entrante para notar los cambios, en momentos en que el Gobierno de Puerto Rico se adentra a la reestructuración de la deuda más grande de Estados Unidos y que la junta de control fiscal observa atenta con su látigo la implementación de medidas de austeridad.

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