6 de Junio de 2020

Basura política impacta la salud mental

Por el 8 de Diciembre de 2016

La costumbre de los políticos puertorriqueños de pasquinar y colocar propaganda en la forma de pancartas de cartón corrugado (D-Boards) durante sus campañas, para luego abandonarlas por casi todas las vías públicas de Puerto Rico, se ha convertido en una práctica que va en detrimento de la salud de la ciudadanía.

“Este tipo de contaminación influye de forma negativa en la salud humana. El estímulo que recibe en el cerebro crea una percepción de caos y confusión, causando ansiedad momentánea. (Agustín Criollo/CB)

“Este tipo de contaminación influye de forma negativa en la salud humana. El estímulo que recibe en el cerebro crea una percepción de caos y confusión, causando ansiedad momentánea. (Agustín Criollo/CB)

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la “salud” se define como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente como la ausencia de afecciones o enfermedades. Por ello, el exceso de propaganda política en calles, edificios y demás estructuras que conforman el paisaje urbano –también conocido como contaminación visual– trastoca directamente la psicología del individuo mediante el bombardeo indiscriminado de información.

Como lo describe la catedrática asociada en salud ambiental del programa de Agricultura, Mercadeo y Recursos Naturales de la Universidad de Puerto Rico, Gloriselle Negrón Ríos, la contaminación visual es aquella que se percibe a través de los ojos y consiste en el abuso de los elementos que alteran el paisaje natural, que resultan “agresivos e invasivos”.

Esta es causada por cables, antenas, postes, estructuras deterioradas y vertederos clandestinos y, especialmente, por medios de expresión pública como las vallas publicitarias y los carteles de campañas políticas.

Este tipo de contaminación influye de forma negativa en la salud humana. El estímulo que recibe en el cerebro crea una percepción de caos y confusión, causando ansiedad momentánea. Se han encontrado otros problemas asociados que incluyen estrés y dolor de cabeza”, dicta Negrón Ríos en su estudio titulado “Contaminación visual”.

“Además, representan una forma de distracción, desviando la atención de la tarea que se lleva a cabo en ese momento. También se altera el ecosistema creando un desbalance en la ecología del lugar, con el efecto inmediato de la pérdida de especies, por muerte o migración, debido a la destrucción de sus hábitats”, añade.

Por su parte, Elisa Guzmán Hosta, psicóloga clínica especialista en psicología educacional, concurrió en que las condiciones del entorno del individuo, especialmente aquellas que están saturadas de propaganda, influyen negativamente en el comportamiento de las personas que conforman la sociedad.

“Hay diferentes tipos de ambiente que nos rodean que afectan o influyen significativamente en el estado de ánimo de las personas. Entre ellos se encuentra la naturaleza o desastres naturales, el ambiente social, de aprendizaje, de información y aquel construido por el hombre.  El construido por el hombre incluye -pero no se limita a- avenidas, edificios, puentes, calles entre otras estructuras las cuales forman parte de nuestro contacto diario”, indicó la experta.

“Vemos cómo el estar en contacto directo con la naturaleza o ver escenarios naturales reduce el coraje, miedo, el estrés y aumenta sentimientos placenteros, a la vez que contribuye al bienestar físico en general.  Lo mismo sucede a la inversa cuando estamos en contacto con un entorno que se encuentra deteriorado significativamente, lo que puede aumentar nuestros niveles de estrés, de frustración, a la misma vez que afecta negativamente la percepción que se tiene de esa área en particular… Un ejemplo de esto podría ser los parques de niños en completo abandono, basura no recogida, y el exceso de propaganda política que no ha sido debidamente removida luego de las elecciones, entre otros”, opinó Guzmán Hosta.

Asimismo, un estudio realizado en el Barasat Government College, en la ciudad de Barasat, estado de Bengal, en la India, confirma que “está claramente indicado que la contaminación visual que impide que una persona goce de un ambiente agradable, está creando una condición peligrosa en las sociedades”.

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“Esta contaminación lleva a una pérdida de sentido de identidad y homogeneiza la comunidad debido a la presencia de contaminantes visuales similares en muchas ciudades y pueblos urbanos. Puede conducir al deterioro del sentido cívico, el atractivo estético y otros comportamientos civiles de la población”, asegura el estudio realizado por la doctora Tanaya De.

“Los efectos crónicos tienen un impacto más profundo y pueden culminar en un cambio de carácter en los habitantes de una ciudad. Los niños que crecen acostumbrados a tales sitios desagradables pueden tener sus sentidos estéticos empañados y pueden no sentir la necesidad de permanecer en un ambiente agradable… Estos niños no pueden desarrollar sus mentes y programarlas correctamente para ocuparse de muchos problemas emocionales en su madurez. Además, la contaminación visual puede causar la degradación del valor de la propiedad. Puede disuadir el establecimiento de centros de negocios en ciertos lugares. Esto puede causar una reducción en el valor económico de un lugar”, establece el estudio.

No obstante, en Puerto Rico, a pesar que existen leyes que regulan la práctica promocional de los políticos en periodo eleccionario, es poco lo que hace el gobierno para fiscalizar y hacer valer tales leyes, culminando en un entorno urbano repleto de propaganda política que perdura largo tiempo luego de las elecciones.

Por ejemplo, la Ley Uniforme de Rótulos y Anuncios de Puerto Rico, prohíbe abandonar rótulos, utilizar remolques o vehículos estacionados como tablones de expresión y material que incluya contenido escrito tan pequeño que sea dificultoso leer para los conductores. Además, aunque excluye a la propaganda política de tener que requerir permisos oficiales para su colocación, establece que existe un tiempo límite de cinco días luego del término de su uso productivo para ser removidos.

También, el Reglamento 4411 del Departamento de Transportación y Obras Públicas (DTOP), establece que el material que se utilice en los postes de alumbrado tendrá que ajustarse a la configuración geométrica de estos, o sea, cilíndrica, y no con D-Boards como se acostumbra.

  • Basura política documentada en recorrido entre San Juan y Fajardo (Agustín Criollo/CB)

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