25 de Noviembre de 2020

[COLUMNA] En busca del tiempo perdido y la excelencia

Por el 9 de Marzo de 2020

Por Heidie Calero, presidenta de H. Calero Consulting Group, Inc.

Pertenezco a una generación que puso un hombre en la luna; que vio la transformación de Puerto Rico hacia la industrialización; que vivió el entusiasmo de lograr avances extraordinarios con una buena educación y con trabajo; que aspiró a reducir la pobreza y la desigualdad social con el gran nivelador de la educación, tanto a nivel primario, secundario como Universitario; que se benefició de una Universidad pública de excelencia con laboratorio de ideas y discusiones intelectuales con profesores visitantes de diversas partes del mundo; que disfrutó de una administración pública enfocada a sacar a Puerto Rico de una extrema pobreza; donde los servidores públicos eran personas de gran compromiso y visión que vinieron a servir y no a servirse de su posición; de un país que era un gran experimento para Estados Unidos como democracia frente al comunismo de la Cuba de los años 60.

Y hoy estoy en busca del tiempo perdido y aspiro a la excelencia de mi país en administración pública, gobernanza, educación, salud, ética de trabajo, una infraestructura de energía eléctrica, carreteras, aeropuertos, puertos, agua y acueductos, telecomunicaciones, escuelas, hospitales, mercado laboral vibrante, una economía fuerte, abierta a los mercados mundiales. Cierto, tiempo pasado no se puede recuperar pero es hora ya de aprender lecciones de nuestro tiempo pasado y nuevamente aspirar a la excelencia en TODO. Aspiro a todo esto a diario porque pertenezco a este país que me vio nacer, donde crecí, donde trabajo, donde formé mi familia y donde firmemente creo que podemos y debemos salir del conformismo y mediocridad que nos ata a pensar que somos víctimas de un status político; de una relación actual poco entusiasta con Estados Unidos, aliado que nos ayudó a transformar nuestra economía y que aún juega un papel protagónico en nuestro destino. Pero, poco se logra con meramente recordar con nostalgia los buenos tiempos y cantar Verde Luz o En Mi Viejo San Juan, donde nací y viví mis años de infancia.

Por mi formación académica como economista, por los valores de mi generación que no encontraba límites a lo que aspiraba a lograr; porque vivimos una efervescencia de entusiasmo para lograr crecimiento económico; educar con excelencia; generar buenos empleos y por qué no, también ser dueños de nuestros propios negocios con acceso a un mercado grande de Estados Unidos, es que los exhorto a buscar nuevamente el tiempo perdido, la excelencia en todo lo que emprendamos.

Por qué pensar que Puerto Rico únicamente puede salir de su encrucijada económica con fondos federales? Antes teníamos menos y logramos tanto. Hoy tenemos una Junta de Supervisión Fiscal que parece no entender que la mejor solución es lograr crecimiento económico y eso se logra con inversión, con confianza en nuestra administración pública, con información y métricas de primer orden y no meramente con austeridad y con negociación perjudicial de nuestra deuda pública. Sobre este ultimo tema, reconozco que Puerto Rico recibió, gastó y malgastó dinero recibido de dicha deuda pública. Hay responsabilidad fiscal que recae sobre nosotros, pero no es menos cierto que otros que manejaron los acuerdos, ventas y compradores de dicha deuda pública también tienen responsabilidad. Es por eso que necesitamos renegociar nuestra deuda pública a niveles sostenibles que nos permitan nuevamente crecer nuestra economía y salir del impago y de la quiebra en que nos encontramos.

El camino es empinado, pero no es imposible. Requiere decisiones duras y difíciles que no beneficiarán a todos, en particular, a muchos en Puerto Rico. Sigo en busca de la excelencia, y en acabar de realizar que nuestros recursos son limitados ante necesidades inmensas. Les adelanto que no todas las necesidades pueden ser cubiertas. Es por eso por lo que necesitamos tomar decisiones difíciles como por ejemplo: poner la infraestructura de energía eléctrica sobre sus pies nuevamente con recursos fiscales que generamos en la Isla; arreglar alumbrado público y vías principales; poner a Centro Médico, nuestro principal centro de trauma, sobre bases sólidas de infraestructura y presupuesto; exigir que la Universidad de PR nuevamente reclame excelencia en TODO, desde facultad, administración y estudiantes. Y en el camino, al menos no por ahora, no podremos cubrir todas las necesidades de nuestros ancianos, discapacitados, pensionados, entre otros. Dedicamos muchos recursos a educación y salud sin necesariamente ver resultados de excelencia. No esperemos a que los fondos federales sean nuestra única tabla de salvación. A veces, hace falta mucha visión y valentía para decir NO GRACIAS. Con los pocos recursos locales que contamos, es urgente establecer duras prioridades encaminadas a lograr nuevamente una economía en crecimiento para poder beneficiar a los mas necesitados, para pagar nuestra deuda pública renegociada con términos sostenibles para un fisco que no aguanta ya más salideros sin resultados efectivos y para ello necesitamos buscar la visión del tiempo perdido y la excelencia en lo que nos proponemos como país. Tenemos muchas oportunidades, pero hay que ir de nuevo en busca de una visión que tuvimos y que perdimos en el camino. Pertenezco a este país y los invito a reflexionar sobre lo que cada uno de nosotros, tanto en el sector público como privado, mucho o poco, puede aportar o quitar para lograr nuevamente una economía vibrante en esta bella Isla. Sabemos lo que hay que hacer. Es hora ya de hacerlo.

—H. Calero Consulting Group, Inc., es una empresa liderada por mujeres, especializada en economía, planificación estratégica y finanzas.

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