17 de Mayo de 2022

Corrección quiere “hacer negocios”

Por el 27 de Mayo de 2017

El Departamento de Corrección y Rehabilitación mantiene bajo su custodia a unos 10,500 confinados y aun cuando su presupuesto vigente es de $349 millones, enfrenta una seria crisis fiscal que apenas alcanza para proveerles a unos pocos las actividades necesarias para su rehabilitación.

Con la intención de poder cumplir con la responsabilidad institucional de rehabilitar a las personas transgresoras de la ley el secretario de Corrección, Erik Rolón, ha decidido que la mejor manera de conjurar el problema fiscal de la agencia es “abriéndola para hacer negocios”.

“Yo lo pondría de esta manera: llegó el momento de hacer negocios en Corrección. Y cuando digo hacer negocios, no me refiero necesariamente a un negocio en el que yo vaya a invertir grandes cantidades de dinero, pero sí un negocio en el que yo pueda hacer un inventario de lo que hay y como yo puedo maximizar esos recursos”.

El jefe correccional dejó saber que, aun cuando se consoliden instituciones, aquellas que queden vacías, aparentemente no serán descartadas ante la posibilidad de que la población penal pueda aumentar en un futuro. (Juan J. Rodríguez/CB)

Como uno de los primeros pasos de camino a “hacer negocios en Corrección”, Rolón mencionó la evaluación de las necesidades de planta física de la agencia, específicamente las cárceles.

“Un ejemplo claro de lo que vamos a estar haciendo es evaluar si realmente yo necesito 34 instituciones para la población que tengo actualmente bajo custodia”, señaló Rolón, quien reclamó haber ya consolidado dos instituciones penales –el Complejo de El Zarzal (penitenciaría y campamento), en Río Grande.

Allí, de acuerdo con Rolón, había dos instituciones en las que había un número de confinados, los cuales podían tener cupo en una sola institución. Ahora tiene a los confinados en una sola institución en la que hay un mayor número de guardias penales, que en cada una de las dos entidades independientes.

Consolidan cárceles

Rolón pudo ejecutar la consolidación porque los confinados de ambas instituciones son de custodia mínima, y éstos pueden extinguir sus condenas en instituciones de custodia mínima o en campamentos. El propio Rolón reconoció que de otra manera no hubiese sido posible la consolidación.

En el Campamento el Zarzal al presente hay 380 confinados que antes se repartían en dos instituciones, las cuales estaban a menos de cinco millas de distancia una de la otra.

“Ya hemos identificado otras instituciones en las que próximamente vamos a estar fusionando temporeramente con otras”, dijo Rolón, a la vez que explicaba el carácter “temporero” de la fusión.

El jefe correccional dejó saber que, aun cuando se consoliden instituciones, aquellas que queden vacías, aparentemente no serán descartadas ante la posibilidad de que la población penal pueda aumentar en un futuro.

“Ahora mismo la situación es una: tenemos 10,500 confinados. Tenemos que preguntarnos si para esos confinados yo necesito 34 instituciones, con las implicaciones que eso tiene”, cuestionó Rolón.

Al consolidar las instituciones se genera un efecto dominó, en términos de los beneficios que se generan, que redunda en ventajas económicas y operacionales para la agencia que dirige.

“El efecto de esto es que tengo una institución con un ‘staffing’ mayor, lo que me propicia que el personal no genere tantas horas extra, y segundo, me eleva el potencial de generar ingresos”, explicó.

Teniendo más guardias penales en una institución, el secretario argumenta que dispone de más confinados que pueden salir a trabajar, lo que genera ingresos para ellos y para la propia agencia.

Rolón señaló como ejemplo, las brigadas de mantenimiento de las áreas verdes en las carreteras y autopistas del país.

Según el funcionario, esta estrategia para allegar fondos a la agencia no fue explotada por la pasada administración, por lo que no dispone de datos sobre ingresos anteriores que puedan servirle de referencia sobre su rentabilidad, no obstante, Rolón estimó que una sola brigada de trabajo puede representarle a la agencia entre $1,500 y $2,000 al mes.

“En el caso de El Zarzal, al hacer esa fusión se generó un potencial de yo sacar de Zarzal de 20 a 30 brigadas, lo cual genera de $40,000 a $50,000 mensuales. Si yo sigo haciendo eso en las demás instituciones, más las economías en el pago de horas extra… esto tendría un efecto considerable”, arguyó Rolón.

Alcaldes interesados

El secretario se propone ampliar el marco laboral de los confinados, para lo que anticipó se propone levantar un “acervo de correccional” en el que se propone identificar cuáles son los talentos, destrezas y conocimientos que tienen los miembros de la población correccional, en términos académicos, profesionales y atléticos. Tomando como referencia ese acervo de recursos, Rolón estima que tendrá la posibilidad de ofrecerles a distintas instituciones públicas y privadas servicios a tono con las capacidades de los confinados.

Rolón reconoció que ha tenido varias reuniones con el alcalde de Toa Baja, Bernardo “Betito” Márquez, que supuestamente ha expresado su interés en contratar personas, sin importar su condición de confinado o exconfinado, para que se desempeñen en algunas áreas de su municipio, según sus estudios y/o experiencia.

El municipio de Toa Baja enfrenta una grave crisis fiscal que, entre otras cosas, ha obligado al gobierno municipal a reducir la jornada laboral de sus empleados y limitar servicios municipales. Para Rolón, la posibilidad de que el gobierno municipal de Toa Baja pueda contratar a confinados para llevar a cabo parte de sus servicios es ventajosa tanto para el municipio, como para Corrección, y para el propio confinado.

“Quizás no esperamos que vaya a cobrar lo mismo que cobra una persona en la libre comunidad porque en el caso del confinado lo importante es que se mantenga activo, libre de ocio y que, si tiene algún conocimiento, destreza o profesión, pues que se mantenga ejerciéndola para que cuando regrese a la libre comunidad no esté obsoleto en esa área”, dijo Rolón.

Ciertamente el empleo es parte del proceso de rehabilitación, no obstante, la educación y la capacitación también lo son.

En la actualidad el Departamento de Corrección cuenta con 22 programas de rehabilitación (teatro, brigadas de trabajo comunitario, agrícola, etc.) pero el propio Rolón admite que su alcance es limitado.

“Hay una realidad: los cupos son limitados. El Departamento quizás no tiene para establecer programas a nivel sistémico, pero sí, cada institución tiene su programa único dentro de la misma”, señaló el funcionario.

Rolón puso como ejemplo el programa agrícola en la institución de La Pica, en Jayuya, pero reconoció que su cabida para confinados está limitada, incluso para los confinados mismos en La Pica.

Pensar fuera de la caja

En tiempos en que distintos sectores productivos del país deben lidiar con las dificultades de una economía que se va haciendo más pequeña, y llamados recurrentes a la “reinvención”, el confinado que habrá de regresar a la libre comunidad en algún momento también está sujeto a esa realidad. Por tal razón, no basta con adiestrar a un plomero o un barbero, sino que además se debe adiestrar a un potencial microempresario que ha de necesitar servicios más allá de los tradicionales cursos vocacionales.

Aun cuando Rolón señaló que la administración del gobernador Ricardo Rosselló ha contemplado esta realidad en el diseño de su política pública, no queda claro cuántas de estas necesidades podrán cubrirse en tiempos de presupuestos recortados y bajo el campo de acción de una junta de control fiscal.

No obstante, Rolón aseguró que la capacitación en el área de empresarismo y la asistencia a exconfinados en el desarrollo de microempresas es “una alternativa que estamos considerando.”

Ocio y asueto

“Encontramos una agencia con unas necesidades económicas… en una crisis fiscal la cual provoca que quizás no tengamos los recursos necesarios para implantar los programas educativos y de rehabilitación que requiere nuestra población correccional. Esto nos lleva al reto de cómo podemos maximizar, o hacer más con menos.”

Rolón asegura que eso es lo que ha estado haciendo desde que asumió el cargo en enero pasado e incluso reclama haber logrado “algunas cositas que van a la par con esa filosofía”. El ejecutivo correccional se refirió al sector de asueto, específicamente a actividades deportivas y juegos pasivos.

El secretario de Corrección explicó que recientemente se inauguró un área de gimnasio para el deporte del boxeo en el CTS de Ponce, que es donde se ubica a jóvenes que han sido declarados como transgresores.

“Lo que hicimos fue rescatar unos sacos de boxeo, un equipo de pesas y un equipo de una pera, que estaban ya comprados y tirados en un cuarto. Los habilitamos, e inauguramos un gimnasio de boxeo sin que nos costara un dólar”, dijo Rolón.

El funcionario mencionó además que inició el programa “Llena las canchas y no las cárceles” que coordina juegos de baloncesto de fogueo con equipos de la Liga de Baloncesto Nacional y equipos de confinados. Rolón explicó que esos juegos motivaron que los mismos equipos y otras entidades hicieran donaciones al Departamento de Corrección por la cantidad de $3,000.

En el área de juegos pasivos recalcó que también se identificaron materiales comprados y que por alguna razón no se habían utilizado.

“Para nuestra sorpresa había confinados que hacía más de cinco años no tenían acceso a un juego pasivo… juegos que estaban almacenados en las instituciones. Lo que hicimos fue hacer un inventario a nivel isla para saber con qué contábamos y redistribuirlo”, señaló Rolón.

image_print

You must be logged in to post a comment Login