8 de Diciembre de 2021

[CRÓNICA] “Trick sin treat”: María llevó maní a la reunión de la junta

Por el 2 de Noviembre de 2017

(Juan José Rodríguez/CB)

La más reciente reunión pública de la junta de control fiscal fue una fiesta de disfraces, sustos y trucos.

El encuentro coincidió con el Día de las Brujas. El teatro de la sede capitalina del gremio que agrupa a los ingenieros de Puerto Rico estaba abarrotado de abogados, funcionarios, consultores, periodistas, banqueros, personal de seguridad y una que otra persona vestida de “ciudadano que asiste a reunión pública de la junta”.

Aquel lugar nunca había visto tal despliegue de seguridad y producción de eventos que caracteriza una reunión “pública” del ente rector creado por la ley Promesa. El hincapié es importante porque también están las reuniones “ejecutivas”. Esas son en privado. Se habla la cosa, después se formaliza. De estas han habido ya varias.

Pero la del 31 de octubre, la décima, fue “pública” y no para menos. Era la primera vez que la junta se expresaba en pleno tras aquel fatídico 20 de septiembre y cada uno de los engorrosos días que le han seguido. No hubo dulces, mucho menos dinero. Más bien maní.

A partir de las 8:30 de la mañana y por espacio de tres horas y trece minutos, se discutió ampliamente la situación tras el huracán María, la siempre señalada Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), la condición financiera del Gobierno y hasta la misteriosa investigación sobre la deuda pública.

También sorprendieron con una plegaria por aquellos que “perdieron sus vidas” a causa del huracán. No quedó claro si se trataba de las 55 “vidas” que acepta el Gobierno hasta ahora, los cientos de “vidas” de las que no se habla o los miles que, aunque vivos, perdieron lo que habían sido sus “vidas”.

(Juan José Rodríguez/CB)

Tras atender algunos asuntos administrativos, llegó el coordinador de FEMA, Mike Byrne. Habló sobre la respuesta de la agencia federal. Reconoció que ha sido uno de los tres peores desastres que FEMA ha visto. Admitió que nunca en su carrera había trabajado una emergencia donde una de cada tres personas solicita ayuda. Acto seguido, advirtió que las misiones para entregar comida podrían disminuir próximamente y que a pesar de que urgen  hasta 60,000 toldos, solo han podido instalar 3,000. ¿Qué más aterrador que no tener techo y comida?

Al cabo de la primera hora, tocó el turno al informe sobre la “investigación” que lleva a cabo la junta sobre la deuda pública de Puerto Rico. Hay quienes piensan que es todo una cacería de brujas. No lo es y así lo dejó saber el investigador que se contrató para esto, un exaspirante en Florida a la Cámara federal por el Partido Republicano, de padres cubanos y exempleado de uno de los bufetes que representa a acreedores del Gobierno. Sobran las telarañas.

De la reunión también participó Christian Sobrino. Aunque tiene varios sombreros, esta vez fue con el de representante del Gobierno ante la junta y vaya actuación. Objetó decisiones, preguntó, intervino, los detuvo para advertirlos, tomó turnos como “cuestión de privilegio”, presentó mociones y respondió a cada una de las tácticas parlamentarias. La ley no lo faculta con un voto y al final del día no se acogió ninguna de sus peticiones. Pero no contaban con su astucia.

Sobrino presentó la situación local a 41 días de María. Manifestó que estimados preliminares apuntan a que más de 500,000 residentes podrían haber agarrado sus escobas para coger vuelo fuera de Puerto Rico antes de finalizar el año. Una baja de 15% de la población equivale a lo que se ha perdido en los últimos 15 años. Esa es la cifra que se baraja y que enmascara miles de historias diferentes para abandonar la isla, al igual que las miles de repercusiones en el panorama fiscal.

(Juan José Rodríguez/CB)

Los siete miembros de la junta, vestidos de Liga de la Justicia, dijeron que será importante crear “las condiciones” para mantener el mayor número de residentes posibles en la isla. Luego advirtieron que una población menor conlleva un gobierno más pequeño.

Llegó el turno al “agente fiscal” del Gobierno para hablar de la liquidez, la casa embrujada por excelencia. Nunca se sabe qué podrás encontrar en el entramado de cifras que componen la chequera del Estado. Esta vez se necesitan inmediatamente más de $3,600 millones para poder terminar el año. A través de las gráficas de la presentación de PowerPoint que se usó, se asomaba nuevamente el fantasma de un cierre gubernamental.

Poco después de las 11 de la mañana, la junta pidió revisar todos los planes fiscales que ya había aprobado. Era de esperarse. Ya eran sal y agua desde antes de María. El Gobierno deberá esculpir nuevamente las calabazas y entregarlas en o antes del 22 de diciembre.

También impuso nuevas reglas para la otorgación de contratos a través de todo el Gobierno. Si excede $10 millones, la junta tiene que aprobarlo. La junta aseguró que la directriz no responde al contrato entre Whitefish y la AEE, que si hubiera premio, llevaría el mejor disfraz a juzgar por los acontecimientos recientes. Pero este es solo uno de los casi 1,600 contratos que el Gobierno ha otorgado desde el huracán Irma. De estos aún se desconocen sus detalles o si tienen mejores disfraces que el de Pez Blanco.

(Juan José Rodríguez/CB)

A la reunión también llegó Noel Zamot, recién nombrado “principal oficial de transformación” para la AEE por parte de la junta. Llegó vestido con las mejores intenciones —y poderes— para la autoridad. Habló sobre integrar los trabajos a corto plazo con los planes futuros que tienen para el sistema energético de la isla. El Gobierno no está de acuerdo y reiteró que Zamot no puede usar ese disfraz. La última palabra la tendrá la jueza Laura Taylor Swain.

Luego llegó el interludio, el disfraz democrático de la junta: los comentarios públicos. Forma parte de toda reunión y se dice que atienden la participación ciudadana en los procesos de la junta.

Esta vez una persona, de traje y corbata, alzó su mano y pidió participar. Fue vestido de abogado de un grupo de acreedores de Cofina y su intención fue con careta de pregunta sobre el dinero del IVU. Quería saber cuánto se había recaudado después de María, entre otras cosas.

Ya dice el refrán que si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña y allí fue él: se sentó en el público, realizó su encomienda y se fue. Le dijeron que lo atenderían en privado y así acabó el único “comentario público”.

Tres minutos después, a las 11:43 de la mañana, culminó el ágape, mas no así el día número 41 después María. Para muchas otras personas a través de la isla sigue siendo el día número 1: carecen de luz, agua, techo, comida y trabajo. Estas no llegaron a la fiesta, pero permanecen vestidas y alborotadas esperando que la situación mejore. Ven al cuco todos los días. Ni siquiera tienen maní.

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