16 de Octubre de 2019

De Fatmagül a Promesa

Por el 29 de Septiembre de 2016

Tras ver el primer debate presidencial de la campaña electoral de 2016, se hizo dolorosamente evidente que hay una división filosófica entre los dos candidatos. Donald Trump se expresa como un propagandista sobre generalidades que “le hablan” a una población oprimida. Hillary Clinton, aunque socialmente cuestionada, habla con la autoridad informada de una persona que está sumamente calificada para ocupar el cargo. Ella es una exsecretaria de estado, exprimera dama de los Estados Unidos y exsenadora por Nueva York que entiende los matices de la política exterior y ha aprendido a no decir que cuando asuma el cargo “simplemente vamos a ganar”. La experiencia no puede improvisarse.

editorial-philipe-schoene¿Qué significa la elección general en los Estados Unidos para Puerto Rico? ¿Se imaginan a Trump a bordo del Air Force One, con Chris Christie como su secretario de Estado diciéndole: “tenemos un problema con Fatmagül”. “¿Ese es el nuevo presidente de Irán?”, preguntaría el presidente Trump. “No, es una telenovela turca que están viendo todos los puertorriqueños”, respondería Christie. “Hasta ahí llegamos; depórtalos”, respondería Trump. Christie, horrorizado, le recordaría a Trump que todos somos ciudadanos americanos. Trump lo miraría: “¿En serio? Pensé que solo era algo imaginario como cuando mis nietos me dicen, ‘mira Opa(abuelo en alemán): soy un superhéroe’”. ¡Imagínate tú!

Aunque una escena como esa podría parecer inverosímil con Trump en la Casa Blanca, no hay duda de que su bravuconería ignorante tiene a muchos preguntándose cómo manejaría el arte de gobernar en un mundo peligroso. Una presidencia de Clinton está probablemente mejor equipada para hacerle frente a las amenazas del nuevo extremismo.

En lo que concierne a Puerto Rico, Hillary conoce bien a la isla. Durante una entrevista que este reportero llevó a cabo con ella en medio de las primarias de Pensilvania en 2008, Hillary estaba muy al tanto de los retos que Puerto Rico enfrentó tras la eliminación de los beneficios contributivos de la Sección 936 cuando el expresidente de la Cámara Newt Gingrich llevó a cabo su cruzada contra el mantengo corporativo.

 

Promesa es para los acreedores,

no para los débiles de corazón.

 

En 1996 los beneficios contributivos estaban pautados para una eliminación progresiva en 10 años y la economía de la isla ha estado en picada desde el año 2006. Sin embargo, si es elegida al cargo, hay poco que ella pueda hacer por Puerto Rico porque hay un gobierno permanente compuesto por los acreedores, el complejo militar industrial y el sector energético que tiene la última palabra.

Si le queda alguna duda no hay más que mirar a la Ley para la Supervisión, Gerencia y Estabilidad Económica de Puerto Rico (Promesa, por sus siglas en inglés). Esa ley para reestructurar la deuda de Puerto Rico está plagada de intereses, entre los cuales figura la revitalización de la energía en Puerto Rico.

La crítica más reciente contra el proceso de Promesa remonta a la selección de Bill Cooper como el candidato ideal para convertirse en el director ejecutivo de la junta de control fiscal. ¿A nadie se le ocurrió que Cooper, quien ejerció una enorme influencia en la redacción de Promesa -especialmente en lo que concierne al Título V para la revitalización de la infraestructura (energía)- podría provocar la ira de los ambientalistas debido a sus antiguos lazos con el sector del gas natural?

Varias fuentes de alto nivel le aseguraron a Caribbean Business que Cooper estaba extremadamente preocupado por su seguridad ya que ha recibido cartas desagradables en relación a su posible conflicto de intereses. No sería nada del otro mundo si no fuera por el hecho de que durante una reunión entre las agencias federales del orden público que se llevó a cabo la semana pasada, un representante del Departamento de Policía de Puerto Rico no pudo garantizarle protección adecuada a Cooper a raíz de las limitaciones presupuestarias existentes. Esos inconvenientes de seguridad que aún quedan por resolver son una gran razón para que la “primera” reunión de la junta se llevará a cabo en Nueva York. Promesa es para los acreedores, no para los débiles de corazón.

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