20 de Septiembre de 2019

Economistas y demógrafos presentan sombrío panorama a la junta de control fiscal

Por el 16 de Noviembre de 2017

Luego del huracán María, hay dos cosas en el futuro de Puerto Rico en las que un grupo de economistas y demógrafos coinciden: habrá contracción económica y la población seguirá en picada. Al parecer, hay muy poco que se pueda hacer para evitar este panorama.

Desde la Sala Sinfónica Pablo Casals en San Juan, la junta de control fiscal sostuvo hoy la primera de tres sesiones donde esperan recibir el insumo de distintos expertos y sectores de la sociedad de cara a la revisión de los planes fiscales del Gobierno.

El pasado 31 de octubre, el ente creado por la ley federal Promesa requirió a la administración de Ricardo Rosselló Nevares la entrega de nuevos borradores para el gobierno central, la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) y la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) en o antes del 22 de diciembre. La junta espera certificar los nuevos planes fiscales —que deberán contemplar la nueva realidad tras María— en o antes de febrero.

En la reunión de hoy estuvieron presentes la directora ejecutiva, Natalie Jaresko; el presidente de la junta, José Carrión; los miembros Ana Matosantos, David Skeel y Arthur González; y el subdirector de la Autoridad de Asesoría Financiera y Agencia Fiscal (Aafaf), Alejandro Camporreale. No obstante, la sesión fue liderada por los economistas Andrew Wolfe y Rafael Romeu, quienes asesoran a la junta y el Gobierno, respectivamente.

La junta de control fiscal sostuvo hoy la primera de tres sesiones donde esperan recibir el insumo de distintos expertos y sectores de la sociedad de cara a la revisión de los planes fiscales del Gobierno. (Juan J. Rodríguez/CB)

Durante la tarde, la junta atendería presentaciones de alcaldes, políticos y representantes de los sectores de turismo, salud, energía, construcción y comercio al detal, entre otros.

Probabilidades en contra de la recuperación

Como un balde de agua fría, la presentación del economista irlandés Amir Jina de la Universidad de Chicago alertó sobre la dura realidad que han enfrentado cientos de jurisdicciones que han experimentado el embate de tormentas y huracanes.

No hay evidencia de recuperación al nivel anterior [a la tormenta] incluso hasta 20 años después”, explicó Jina sobre su estudio. Esto sin importar si son países ricos o pobres, grandes o pequeños; sus economías nunca lograron recuperarse a los niveles previos al evento atmosférico.

Para Wolfe, los hallazgos del estudio de Jina presenta “una implicación muy reveladora”.

Por su parte, Matosantos preguntó al economista si el estudio tomó en consideración inversiones significativas en infraestructura —como serían los fondos federales que podrían llegar a Puerto Rico para la recuperación a largo plazo— y su posible efecto positivo en la economía. Jina explicó que sí se contempló este aspecto, pero su impacto varía grandemente caso a caso.

“Vimos algunos incrementos en PIB [producto interno bruto] debido a inversión en infraestructura, pero no parecen traducirse en crecimiento a largo plazo”, sostuvo el economista, quien añadió que “no quiere decir que no hay posibilidad de reconstruir mejor [ la economía], pero quizás es que se ha hecho incorrectamente”.

En piedra la reducción poblacional

Desde antes de María, una gran cantidad de residentes de Puerto Rico ya abandonaban la isla en busca de mejores oportunidades. Luego del huracán, este seguirá siendo el caso, a juicio de varios expertos que participaron del segundo panel del día, que se concentró en los retos demográficos de Puerto Rico.

Para Lyman Stone, un experto en migración, María tendría un impacto neto en la población de 220,000 personas menos en un periodo de cinco años. Asimismo, estimó que para el 2020 la población sería de unas 2.9 millones personas, cifra que estaría por debajo de los dos millones para el 2060.

Hace falta algo extremo para revertir un decrecimiento poblacional“, manifestó Stone, quien presentó como ejemplo el caso de Irlanda y cómo esta jurisdicción enfrentó serios problemas de pérdida de población. “Irlanda es como una mala palabra para los demógrafos, ha sido el peor [evento] en récord, pero Puerto Rico está encaminado a ganarle”, anticipó.

Según su modelo, no importa si regresa una gran cantidad de personas a la isla que se fueron después de María o hay un “boom” en natalidad, habrá menos personas viviendo en Puerto Rico para el 2060.

Por su parte, el economista puertorriqueño, Vicente Feliciano de Advantage Business Consulting, advirtió que la fuerza laboral se reducirá, lo cual dejaría, por ejemplo, menos recursos disponibles para atender las necesidades de las poblaciones infantiles y envejecientes. También mencionó que una población menor resultaría en menos participantes del plan de salud público y el cierre de más escuelas ante la merma en estudiantes.

“Políticas sociales que fueron sostenibles en el pasado, no lo serán en el futuro”, dijo el economista, quien recomendó que aquellos en la tercera edad que puedan contribuir más al fisco, así lo hagan.

El director del Instituto de Estadísticas, Mario Marazzi, recordó que el U.S. Census Bureau actualizó sus proyecciones demográficas a la baja, lo que incrementó por casi siete veces la diferencia con la proyección empleada en el plan fiscal. Este último estimaba en 0.2% el decrecimiento poblacional durante los próximos 10 años.

El primer panel discutió el posible comportamiento del producto nacional bruto de Puerto Rico y los factores fiscales que afectarían las proyecciones macroeconómicas de la isla y que formarán parte de los planes fiscales. (Juan J. Rodríguez/CB)

“Es aún muy prematuro especular sobre la magnitud de los efectos [de María]”, advirtió el economista puertorriqueño. Para él, especular sobre la cantidad de personas que abandonarían la isla en un futuro podría incentivar la salida de aquellos que no lo hubieran hecho.

Asimismo, el director del Instituto de Estadísticas dijo que la entidad trabaja en un nuevo informe que brinde proyecciones demográficas anuales y no cada cuatro años, como hace actualmente el U.S. Census Bureau. Marazzi espera tener el primer informe listo para la primavera del 2018.

Del panel también participó vía telefónica Edwin Meléndez, del Centro de Estudios Puertorriqueños del Hunter College, quien habló sobre el estudio que realizó en torno al éxodo poblacional luego de María. Antes de ver interrumpida su intervención debido a problemas técnicos, indicó que estima una pérdida de 114,000 a 212,000 personas dentro del próximo año como resultado del huracán.

Proyectan caída de hasta 15% para este año

El primer panel discutió el posible comportamiento del producto nacional bruto de Puerto Rico y los factores fiscales que afectarían las proyecciones macroeconómicas de la isla y que formarán parte de los planes fiscales.

“Suena como que todos los panelistas coinciden en que veremos una caída en el PNB durante este año fiscal”, manifestó Wolfe, quien dijo que Puerto Rico nunca ha visto una tormenta con un costo en exceso del 100% de su economía.

Para el economista puertorriqueño, Juan Lara de Advantage Business Consulting, la caída en la economía de la isla durante este año fiscal podría fluctuar entre 8% y 15%, dependiendo la rapidez con la que el Gobierno restaure servicios básicos e infraestructura, particularmente aquella relacionada a energía eléctrica. Según el plan fiscal certificado antes de María, se anticipaba una reducción de 2.8% y 2.4% en los años fiscales 2018 y 2019.

“Sabemos que habrá un ‘shock’ fiscal dentro de este año”, dijo Lara, al indicar que tras el efecto de María, la economía sufrirá significativamente tanto a nivel de demanda como oferta, pero solo durante un trimestre.

Por su parte, la economista puertorriqueña, Heidie Calero, sostuvo que estima en $115,000 millones los daños en la infraestructura pública causados por María.

“La junta puede tomar el liderazgo en reconstuir a la isla”, manifestó al mismo tiempo que enfatizó que más allá de las proyecciones, es crítico determinar cuál será el enfoque económico de Puerto Rico hacia el futuro.

Momentos antes de la presentación de Calero, otro economista puertorriqueño, Joaquín Villamil, también lanzaba un llamado a establecer un “plan de desarrollo económico” paralelo a lo que puedan ser los planes fiscales del Gobierno.

Del panel también participó Alejandro Guerson del Fondo Monetario Internacional (FMI) y quien presentó su experiencia en la isla de Dominica, la cual también se recupera del embate del huracán y enfrenta retos similares a los de Puerto Rico.

“La cantidad de inversión privada dependerá en la planificación a largo plazo que contemple el efecto recurrente de estos eventos”, advirtió Guerson sobre la alta probabilidad de que huracanes como María afecten la isla en un futuro.

Por otro lado, otras preocupaciones incluyeron la posibilidad de que gran parte de los fondos federales que lleguen a Puerto Rico para los esfuerzos inmediatos de reconstrucción realmente no permanezcan en la economía local y el impacto adverso que podría tener en la base industrial de la isla la reforma contributiva federal que se discute en el Congreso.

“Esto sería María parte dos”, expresó Calero sobe el plan contributivo de la administración Trump, a lo que Jaresko contestó, “estamos de acuerdo”.

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