20 de Noviembre de 2019

En evidencia la brecha salarial entre hombres y mujeres en Puerto Rico

Por el 28 de Agosto de 2017

A pesar de que las mujeres en Puerto Rico tienen mejores características laborales como más años de educación, los hombres siguen ganando más dinero que ellas en las mismas posiciones. Esa brecha salarial existente empeora en las profesiones donde hay mayor presencia femenina o cuando la persona tiene hijos.

Esa brecha va aumentando en la medida que incrementa el ingreso por hora, dijo la economista, lo cual demuestra que en posiciones más altas, el “techo de cristal” es aún más visible. (iStock)

Estas fueron las principales conclusiones del estudio “Can Gender Disparities Persist in the First Country with a Negative Gender Pay Gap?” (¿Podrán las disparidades de género persistir en el primer país con una brecha salarial de género negativa?), de los economistas José Caraballo Cueto, presidente de la Asociación de Economistas, y Eileen Segarra, versión de marzo de 2017.

Los hallazgos del estudio —que utilizó datos de la Encuesta de la Comunidad del Censo del 2012 al 2014 tomando una muestra de personas de entre 24 y 65 años— fueron dados a conocer en la Asamblea de Economistas, ocurrida el pasado viernes en el Centro para Puerto Rico, en Río Piedras.

De acuerdo al estudio, las mujeres tienen en promedio mayor escolaridad que los hombres —14.14 años para las mujeres y 13.24 años para los hombres—, sin embargo, los años de experiencia son mayores en los varones (25.9) que en las féminas (25.4). Los hombres también son más propensos a tener un auto empleo (11%) que las mujeres (4%).

Los economistas indican que otra diferencia es la cantidad promedio de hijos, que en los hombres es de 0.66 y en las mujeres, de 0.96. Esto, según el documento, podría afectar la productividad que se mide en las féminas, pues a las madres se les asigna mayor responsabilidad socialmente sobre el cuidado de los hijos que a los hombres.

“Hay una evidencia clara de que el techo de cristal existe y está en detrimento de las mujeres: mientras más alto es el nivel de ingreso, mayor es esa brecha [salarial] que no se explica”, expresó Segarra a CB en Español. El “techo de cristal” es el término que se utiliza para catalogar las limitaciones en los ascensos de las mujeres en el espectro laboral.

Esa brecha va aumentando en la medida que incrementa el ingreso por hora, dijo la economista, lo cual demuestra que en posiciones más altas, el “techo de cristal” es aún más visible.

“La brecha es más alta en aquellas ocupaciones donde los hombres son más escasos, por ejemplo, una profesión como enfermería o el magisterio”, añadió Segarra, quien indicó que en este tipo de sectores profesionales, los pocos hombres tienen mayores ventajas y ascensos que las mujeres.

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Política pública de Rosselló empeoraría el panorama

Para cerrar esta brecha, Segarra indicó que no solo es necesaria una Ley de Igualdad Salarial, como la que aprobó el Gobierno este año, la cual carece de un aspecto relacionado al ascenso de los trabajadores, asunto que ayudaría a resolver el “techo de cristal”.

La economista explicó que es también importante impulsar un cambio social que fomente la distribución equitativa de las labores del hogar y, sobre todo, una educación con perspectiva de género que empuje la equidad en distintas áreas. Dio como ejemplo la necesidad de impulsar que padres y madres tengan el mismo periodo de descanso cuando nace un hijo, pues se demuestra que ambos son importantes en la crianza, no como ahora, que ellas tienen dos meses en promedio, pero ellos no.

Ante esto, consideró inexplicable que el Gobierno impulsara una Ley de Igualdad Salarial, mientras eliminaba la educación con perspectiva de género en las escuelas públicas.

“Hay que pensar no solo en qué yo hago en términos del mercado laboral, qué regulo, sino cómo puedo cambiar estas percepciones sociales de lo que deben ser el rol del hombre y la mujer”, apuntó Segarra, quien consideró que políticas como la reforma laboral también afectarían más a las mujeres, pues son las que están más propensas a ser pobres.

De hecho, luego de que Segarra y Caraballo Cueto presentaran los hallazgos de su estudio, la doctora en Trabajo Social Melissa de Jesús Dávila discutió “El reto de enfrentar la feminización de la pobreza en Puerto Rico”. En la conferencia, enfatizó la “marcada improvisación en la planificación socioeconómica del país”, que afecta en mayor grado a las mujeres, pues son las que protagonizan las estadísticas de pobreza en Puerto Rico.

De Jesús Dávila explicó que, en la medida en que las políticas públicas neoliberales precarizan las condiciones laborales —como ocurre con la Ley 4 de reforma laboral—, las más afectadas son las féminas, pues se aumentan las desigualdades socioeconómicas entre ricos y pobres.

Agregó que esto ocurre porque, pese a los esfuerzos, ningún país ha logrado eliminar la brecha existente entre hombres y mujeres en términos económicos y políticos. La situación empeora con el hecho de que las mujeres tienen una “sobrecarga de tareas en la esfera pública y privada”, lo cual demuestra la violación de sus derechos.

¿Cómo solucionar este problema? Impulsando un proceso de acumulación de riquezas con justicia social, reconociendo el valor de la labor no remunerada que realiza la mayoría de las mujeres en el hogar y desarrollando políticas tomando en cuenta que ellas protagonizan los niveles de pobreza, consideró la trabajadora social.

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