31 de Marzo de 2020

Escuela de Arquitectura ofrecerá taller para personas que necesiten reconstruir sus viviendas

Por el 20 de Noviembre de 2017

La Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico (PUCPR) hace sus recursos disponibles mediante la Clínica de Asistencia Arquitectónica para ayudar a las personas que necesiten reconstruir sus vivienda luego del paso del huracán María.

El próximo 2 de diciembre, la Escuela ubicada en el casco urbano de Ponce, celebrará un taller libre de costo en el que mostrarán varios métodos de construcción, al igual que se discutirán tecnologías de sustentabilidad que ayuden a las personas de áreas más rurales a aguantar el periodo posterior a catástrofes ambientales.

“Nosotros fundamos la Clínica de Asistencia Arquitectónica con la intención de hacer los mismo que hacen básicamente las clínicas de asistencia legal de poderle asistir al que no tiene los recursos con una asistencia para procurar que sus construcciones sean de mejor calidad y que incluyan los detalles correctos y que sufran menos en los momentos difíciles”, sentenció Luis V. Badillo Lozano, decano de la Escuela de Arquitectura de la PUCPR.

Las viviendas que quedaron en pie también tienen que considerar la posibilidad que recibieron daños serios que a lo mejor son difíciles de identificar pero que implican que la residencia ya no es segura. En la foto, el decano de la Escuela de Arquitectura en Ponce, Luis V. Badillo Lozano. (Suministrada)

Badillo Lozano explicó que el concepto de la clínica era uno que llevaba trabajando desde hace tiempo pero tras la devastación del huracán categoría 4 decidió activarla. Las primeras personas que atendieron fueron profesores y estudiantes de su comunidad universitaria y ahora se buscan ayudar a personas alrededor de la isla.

La informalidad como realidad

Sobre 300,000 viviendas se perdieron debido al fenómeno atmosférico y el estimado que da el arquitecto es que un tercio de estas viviendas son de carácter informal, es decir, que no fueron diseñadas por un profesional licenciado en arquitectura o ingeniería, y carecen de los permisos pertinentes.

Es a ese grupo de personas con construcciones informales que están buscado reconstruir, a las que Badillo Lozano quiere llegar con los talleres de construcción. Aunque entiende que Puerto Rico se debe mover a que más construcciones se hagan dentro de los parámetros de la ley y la reglamentación, entiende que el enfoque en este momento es ayudar a las personas a construir mejor.

“En teoría ninguno de nosotros debiera de construir sin producir previamente unos planos que estén certificado por un profesional arquitecto o ingeniero licenciado, someterlos y obtener los permisos. Esa no es la realidad”, aseveró Badillo Lozano. Luego argumentó que la estrechez económica y la rapidez con la que las personas tienen que reconstruir sus viviendas, no les hace posible que busquen profesionales o pasen por todos los procesos de las agencias de Gobierno para conseguir los permisos.

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Dado el marco que muestra Badillo, la clínica decidió que la mejor manera de ayudar era mediante talleres grupales para poder llegarle a más gente en menos tiempo y así “de alguna forma, poder democratizar la profesión”. No obstante, personas que quieran una consulta más específica podrán hacerlo luego del taller.

El arquitecto hizo la salvedad que los talleres son para mostrar técnicas de construcción y tecnologías sustentables pero que no harán diseños particulares ni prepararán planos.

Igualmente, Badillo quiso advertir que sólo porque una vivienda se mantuvo en pie tras el paso del huracán no quiere decir que la vivienda es más fuerte que una que no haya resistido.

“Estos eventos atmosféricos inmensos son un tanto caprichosos. Estos huracanes crean tornados que a veces afectan más algunas áreas que otras. Quiere decir que hay mucha gente allá afuera a la que tenemos que llegar con urgencia porque esos son los más peligrosos, el que no ha sufrido daño y cree que porque su residencia superó María supera a cualquiera y no necesariamente es así”, advirtió el decano.

Las viviendas que quedaron en pie también tienen que considerar la posibilidad que recibieron daños serios que a lo mejor son difíciles de identificar pero que implican que la residencia ya no es segura.

Por otro lado, Badillo explicó que por la misma situación económica, no siempre es posible reconstruir toda la residencia para que pueda resistir el embate de un fenómeno atmosférico. En esos casos, el arquitecto aconseja que se construya por lo menos una porción o habitación de la casa de manera más resistente, lo que ayudará a reducir las pérdidas y tener un punto de partida a la hora de reconstruir.

Haciendo las correcciones

 “La mayoría de los errores que se comenten, se comenten en las primeras decisiones”, asevera Badillo.

Uno de las causantes que más se ha visto en cuanto a la pérdida de las edificaciones es el terreno en el cual se cimientan las viviendas ya que están sobre zonas inundables o inestables. Sin embargo, Badillo Lozano indicó que hay veces que una misma propiedad puede tener una porción de terreno inestable y otra porción con un terreno más propicio para la construcción.

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Otro factor que Badillo identificó como uno de riesgo es en el caso de residencias que utilizan más de un material, como por ejemplo las paredes en hormigón y el techo en madera. La combinación de materiales se presta para que se hagan juntas inapropiadas que debiliten la estructura.

Las juntas inapropiadas también son un elemento que se ve en las construcciones completamente en madera pero el arquitecto recalcó que “hay una injusticia con la madera” al plantear que la misma no puede resistir fenómenos atmosféricos. Asimismo, recordó que hay edificaciones históricas en madera que han aguantado el embate de muchos huracanes.

“Es una combinación de materiales y método”, dice Badillo.

Para ayudar a darle un mejor uso a la madera, que en el clima tropical de Puerto Rico es un material ventajoso, en el taller se mostrarán 20 conexiones fuertes para estas construcciones.

Por otro lado, Badillo indicó que tampoco es correcto sobreconfiarse de las construcciones en hormigón, en particular las edificaciones informales, ya que por la naturaleza del material, no necesariamente se puedan percibir a simple vista las fallas que tiene.

Otro asunto que el decano de la PUCPR quiere atender es la sustentabilidad de las viviendas en áreas más aisladas ya que lo entiende primordial para que en desastres futuros puedan resistir y no quedarse incomunicados.

“Hay condiciones incluso más graves que la pérdida de la casa. Hay quien perdió su casa pero tuvo oportunidad de salir refugiado y que es una gran pérdida, pero hay personas que quedaron no solamente con grandes pérdidas sino incomunicados. Personas que durante esta tragedia hubo que llevarles agua y comida en helicóptero”, dijo Badillo.

Continuó diciendo que “no basta con resistir, también hay que sobrevivir. Esto se trata de hacer un diseño de una residencia que le ayuden a uno, sí a resistir la tormenta, pero a sobrevivir luego de la tormenta”.

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Para aumentar la sustentabilidad de la casa, Badillo Lozano argumentó que es importante tener más independencia de los servicios del Estado. Una de las maneras es instalando celdas fotovoltaicas o turbinas de viento en la residencia y que estas cuenten con baterías para almacenar la energía.

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