17 de Enero de 2021

Expresidente del DNC Howard Dean arremete contra eliminación gradual de Sección 936

Por el 4 de Agosto de 2016

FILADELFIA – En una entrevista exclusiva que se llevó a cabo cuando reporteros de Caribbean Business salían del Wells Fargo Center y tras haber ofrecido un discurso en la Convención Nacional Demócrata la semana pasada, el exgobernador de Vermont, Howard Dean, dijo a este periódico que está a favor del retorno de los beneficios contributivos tipo Sección 936.

“Creo que tenemos que traer de vuelta los créditos contributivos que fueron eliminados bajo [el exgobernador de Puerto Rico] Pedro Rosselló”, dijo Dean en referencia a la eliminación gradual de la Sección 936 del Código de Rentas Internas. “Creo que él lo permitió porque estaba en pro de la estadidad. También soy pro estadidad, pero creo que es necesario tener algo como la Sección 936 nuevamente. Hay una brecha demasiado grande en el desarrollo económico. En cuanto a Promesa [Ley para la Supervisión, Gerencia y Estabilidad Económica de Puerto Rico], no estoy completamente al tanto de todas las disposiciones de la ley, pero el desarrollo económico es necesario”.

(Getty Images / Alex Wong)

El exgobernador de Vermont, Howard Dean, ofrece un discurso durante el segundo día de la Convención Demócrata (Getty Images / Alex Wong)

La incompatibilidad de la Sección 936 con la estadidad, a la que Dean hizo referencia, tiene origen directo en la cláusula de Fuente de Ingresos Limitados (Qualified Possession Source Income) en la medida que establece claramente que las exenciones contributivas solo se extienden a las posesiones o territorios; los estados no cualifican para la exención de impuestos. Si Puerto Rico se hubiese convertido en un estado, la isla ya no cualificaría para la exención contributiva. En entrevistas previas con Caribbean Business, el exgobernador por dos términos Pedro Rosselló respondió a las críticas sobre su nano-combatividad en cuanto a la eliminación de la Sección 936 diciendo: “Bueno, se torna insostenible cuando los beneficios son excelentes para los bancos, los beneficios eran excelentes para las farmacéuticas, pero no para las personas. Por lo tanto, si vienes desde la perspectiva de la banca, por supuesto que es excelente. Si vienes desde la perspectiva de las grandes corporaciones multinacionales, ¿quién no estaría a su favor? Y, de hecho, ellos representaban la principal resistencia al cambio en la condición política de Puerto Rico”. [Vea la entrevista con Rosselló más adelante.]

La postura de Rosselló recuerda las posturas adoptadas a lo largo de la historia de la industrialización de Puerto Rico por aquellos que se oponen a los incentivos contributivos porque socavan la base contributiva y ofrecen muy pocos empleos a cambio de enormes beneficios. “Dimos, dimos y dimos pero no recibimos nada [se refiere a empleos suficientes] a cambio [al final]”, dijo Amadeo Francis, un economista que fue parte de las brigadas de [la Operación] Manos a la Obra, en una ocasión a este diario durante una entrevista sobre el crecimiento y el decaimiento industrial de Puerto Rico.

Sin embargo, pocos pueden poner en duda el hecho de que la estrategia de exenciones contributivas de Puerto Rico —incluso antes que existiera la Sección 936— ayudó a que la lista de las operaciones de manufactura de Puerto Rico aumentara de 24 a finales del 1948 a 300 en el 1955. Durante el apogeo industrial de Puerto Rico, el producto nacional bruto de la isla se cuadruplicó, superando la marca de los $2,000 millones. En el 1961 la larga lista de nuevas fábricas añadió otras 160, elevando el número total de fábricas Manos a la Obra a 1,030. Es importante destacar que la emigración a los Estados Unidos, que había ascendido a 75,000 personas en el 1953, se redujo a poco más de 4,000 al año.

Una vez más, la economía de Puerto Rico creció basándose en una estrategia sustentada por los créditos contributivos. Primero vino la localmente legislada Ley Contributiva de 1948 y luego la acción del Congreso con la Sección 931, que en el 1972 fue enmendada como la Sección 936 para incluir incentivos de modo que las compañías de manufactura conservaran su dinero en los bancos de Puerto Rico y no tuvieran que pagar un impuesto de repatriación. Muchos observadores dan crédito a la Sección 936 como un factor clave que llevó la manufactura a niveles óptimos de producción. En su punto máximo en el 1992, Puerto Rico vio la producción manufacturera generando casi el 35% del producto bruto de la isla, a la vez que la Sección 936 ayudó a traer un enorme capital a los bancos de Puerto Rico. En el 1996, cuando los incentivos contributivos fueron objeto de eliminación gradual, el 40% de los fondos en los bancos de Puerto Rico eran fondos de la Sección 936.

Muchos observadores de la crisis actual apuntan a la eliminación de la Sección 936 como el epicentro del declive económico de Puerto Rico. En 2006, año en que la eliminación gradual de la exención contributiva se completó, la economía de Puerto Rico comenzó a experimentar un descenso de proporciones apocalípticas. Los números son desgarradores: más de 12,000 empresas han cerrado, más de 250,000 empleos se han perdido y más de 500,000 personas han abandonado la isla.

Este éxodo masivo ha llevado a un creciente coro de voces en el Congreso y en el Capitolio a admitir que tal vez fue un error haber estrangulado los incentivos contributivos sin dar nada a cambio. En una mesa redonda con Martin O’Malley, exgobernador de Maryland, que tuvo lugar durante la Convención Nacional Demócrata, Caribbean Business le preguntó directamente si eliminar la Sección 936 fue un error. “Creo que fue un error. No entender el impacto que [ello] tendría y no tener un plan después que terminara”, dijo O’Malley tras ofrecer un discurso ante los delegados de Puerto Rico en el Hotel Desmond en Malvern, Pennsylvania. “Nuestro gobierno federal es bastante disfuncional y nadie llevó la peor parte de esa incapacidad para llegar a un acuerdo que Puerto Rico durante estos últimos años. Así que probablemente necesitamos una estrategia económica específica para la isla”.

Entre las muchas medidas que se están discutiendo figura el extender la Sección 243A del Código de Rentas Internas a Puerto Rico, que ofrece deducciones sobre los dividendos que reciben las empresas. También sobre la mesa como un posible vehículo para atraer capital a la isla está la propuesta Sección 933A, que otorgaría créditos contributivos en 40% de los ingresos obtenidos en Puerto Rico a las empresas que cualifiquen.

 

Nota del editor: El siguiente es un extracto de una entrevista previa con el exgobernador de Puerto Rico, Pedro Rosselló.

CB: No sería posible tener la Sección 936 si fuéramos un estado.

Pedro Rosselló: Porque solo aplica a las posesiones. En otras palabras, si eres independiente, no aplica; si eres un estado, no aplica. Solo aplica a los territorios y es por eso que había un sector tan fuerte apoyando la Sección 936, debido a los excelentes beneficios que recibieron.

CB: ¿Acaso no habría tenido sentido el no tirar la casa por la ventana, porque usted estaba tratando de obtener los créditos salariales de la Sección 30-A para reemplazar la Sección 936 o la paridad bajo “Hillarycare” como un quid pro quo, pero nos dieron ninguno de los dos?

Rosselló: En primer lugar, el último punto que traes a colación, la reforma de salud durante el gobierno de Clinton, nunca ocurrió. Nunca se materializó. Fue mucho antes de las elecciones a mitad de legislatura. Además de eso, el otro punto que traes, [nosotros] tratamos de obtener algunos beneficios que eran para el pueblo. La Sección 936 se basaba en el concepto de un crédito contributivo contra tus ganancias, tus ganancias estarían libres de impuestos. Tratamos de cambiar la definición de esos créditos para que estuvieran basados en los costos de mano de obra, de los salarios que proporcionaron; ese beneficio habría ido directamente a los trabajadores, no a las empresas. Ese fue uno de los beneficios que estábamos tratando de atar a los beneficios. Así que era diferente de la Sección 936. El otro elemento que tratamos de amarrar fue el elemento de la investigación y la innovación y [el hecho de] que habría créditos para toda la investigación e innovación que se llevara a cabo aquí en Puerto Rico.

Así que la Sección 30-A fue un intento de redefinir para lo que se concedían los créditos. Anteriormente, con la Sección 936, eran beneficios abiertos en base a cualquier cantidad de ingresos devengados. Tratamos de atarlos a los salarios, a los costos laborales, al entrenamiento de la fuerza de trabajo y a la investigación y desarrollo.

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