27 de Mayo de 2020

[FOTOS] Relato de una tarde en Utuado

Por el 23 de Octubre de 2017

UTUADO – En las afueras del pueblo, mientras unos lavan ropa y se bañan con agua clara -y fría- que les regala la montaña, tierra adentro otros permanecen incomunicados. Camiones de la Guardia Nacional desfilan por las calles del pueblo abriendo caminos. Ante los problemas de comunicación, los militares se abrazan al mapa de papel para llegar a esos espacios residenciales todavía inaccesibles. Inaccesibles a más de un mes del azote de María no solo significa incomunicados, significa faltos de alimentos y agua potable. Es una lucha contra el reloj, una lucha por la vida.

Tanto el secretario del Departamento de Salud, Rafael Rodríguez Mercado, como la secretaria del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, Tania Vázquez Rivera, han sido enfáticos en su llamado a tener precaución con el agua. Eso incluye el agua que baja de la montaña pues, aunque parezca cristalina, no se sabe de dónde proviene ni si está contaminada, por ejemplo, con animales muertos. Esto podría ser un riesgo para contraer enfermedades como leptospirosis.

Utuado, como otros pueblos de la isla, atraviesa una situación difícil. El río arrasó con puentes, comunidades y residencias. Caminos se perdieron y se teme que para siempre. Hay que buscar rutas alternas para llegar a distintas comunidades. Así, espacios a los que antes de María se llegaba en 90 minutos, ahora requieren mucho más.

Esto, a su vez, afecta el suplido de alimentos a aquellas zonas incomunicadas con cuerpos de agua alrededor. Por ejemplo, a casi un mes del paso de María, cuando CB en Español realizó un recorrido por el municipio, decenas de familias de las parcelas Pons permanecían incomunicadas.

  • (Yoel Parrilla/CB)

Los residentes de este apartado sector -casi todos de edad avanzada- dependen de las donaciones para sobrevivir el día a día. Su situación no pinta sencilla; más bien es una lucha por la vida. El único acceso disponible requiere bordear el río por una carretera que va desde Jayuya, un camino empinado, estrecho e inestable debido a las piedras, el pobre asfaltado y la tierra arenosa.

Ramón Rosario, secretario de Asuntos Públicos de La Fortaleza, ha dicho que este pueblo de la montaña sigue siendo el que más asistencia requiere luego del impacto del temporal.

“El municipio que ha requerido mayor atención, sin lugar a dudas, es Utuado”, manifestó.

De hecho, hasta allá llegaron el gobernador Ricardo Rosselló  Nevares y el presidente del Partido Popular Democrático (PPD), Héctor Ferrer, con la intención de conocer de primera mano las preocupaciones y necesidades de los residentes.

Llega la tarde, el sol se despide y las calles se vacían. La soledad y la noche llenan cada espacio del acongojado pueblo.

Otra vez en las afueras, algunos parecen divertirse cuando pegan ese primer grito que les sale del alma cuando se meten de cabeza bajo el chorro frío de la montaña. Ajenos a la gravedad de su situación, los de menos edad tiemblan del frío, pero divertidos entran y salen de la ducha improvisada, mientras sus padres les pasan jabón por encima del traje de baño.

Mientras algunos aprovechan para lavar ropa en aquellas palanganas metálicas de antaño -no sabía que todavía las vendían- otros solo se detenían para llenar galones, candungos y cisternas en guaguas “pick-up” y seguir su destino, el que sea.

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