29 de Julio de 2021

La salud y la pandemia, a un año del cierre

Por el 22 de Febrero de 2021

Por:  Carmen Ramos de Alba, CPA 

La prestación de servicios de salud en Puerto Rico experimentó una rápida transformación al enfrentar la pandemia del COVID-19. Podemos concluir esto, ahora que está próximo a cumplirse un año del el cierre total del gobierno, decretado el 16 de marzo de 2020, como medida cautelar para evitar el contagio del novel virus que rápidamente se propagó alrededor del mundo. 

Ante este nuevo contexto, los proveedores de servicios de salud, desde los médicos primarios hasta los hospitales, tuvieron que hacer ajustes significativos en su operación para dar continuidad a su servicio. 

Rápidamente se valieron del uso de la tecnología para poder atender al paciente mediante la Telemedicina, ya sea vía llamada telefónica o mediante sesiones virtuales. Además, se implementaron los debidos protocolos de prevención tales como el uso de mascarillas y de materiales o equipo de desinfección, así de observar el distanciamiento físico de seis pies para poder atender de forma presencial mediante un sistema de turnos, práctica que prevalece vigente hasta la actualidad. 

Es meritorio reconocer la valiente entrega y vocación de los profesionales de la salud para prestar un servicio indispensable a nuestra ciudadanía, así como analizar el impacto de esta nueva realidad en sectores vulnerables.

Me refiero a las personas encamadas y/o con condiciones crónicas, los ancianos que viven solos, las personas con impedimentos, o los que sufren violencia de género en silencio, entre otros. La medicina primaria ha respondido con responsabilidad y sensibilidad ante los determinantes sociales que afectan la salud del paciente, los cuales se exacerban durante la emergencia.

El incremento en casos de depresión y ansiedad que se ha registrado durante el pasado año es alarmante y provoca que analicemos de una forma más abarcadora el estado de salud del paciente, integrando los servicios de salud mental. La situación es tan grave a nivel internacional que la Organización Mundial de la Salud ha advertido que es necesario cuidarse del estrés provocado por la pandemia, tanto en niños como en adultos. 

Sin duda, el pasado año ha sido uno cargado de retos.  Gracias a la colaboración de todos los sectores de la sociedad y a la educación liderada por el gobierno en coordinación con el sector de la salud, las estadísticas de contagio y hospitalizaciones por COVID-19 nos indican que hemos superado el momento más crítico. Aun así, debemos seguir tomando las medidas cautelares de rigor. 

Si bien los grupos de medicina primaria y los centros 330 están colaborando con el gobierno para hacer accesible a los pacientes las vacunas contra el COVID-19, se va a ejecutar mediante un plan por fases, como establecido por el Centro Para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) en coordinación con el Departamento de Salud. Este rol colaborativo es crucial para que el gobierno pueda lograr la meta propuesta, o sea que para el verano del 2021 el 70% de la población haya sido inoculada. 

La medicina primaria ha respondido con responsabilidad y sensibilidad ante los determinantes sociales que afectan la salud del paciente, los cuales se exacerban durante la emergencia.

Ante los grandes retos que enfrentamos, existe una fómula cuya eficiencia ha sido probada.  Todos los que respaldamos a los proveedores de servicios de salud debemos aunar esfuerzos para seguir abogando por el trato equitativo que merecen los pacientes de Medicaid y Medicare en Puerto Rico, especialmente para conseguir los fondos que aseguren la continuidad de la prestación de servicios de salud. 

Durante mi experiencia por los pasado 20 años como consultora de grupos médicos y de proveedores de salud, doy fe de que en otras instancias hemos colaborado para evitar el abismo fiscal que existe en cuanto a los fondos que se asignan a Puerto Rico para la salud y superar el 55% de pareo que recibimos y que ha demostrado ser insuficiente. De hecho, en el 2018 Puerto Rico logró una asignación sin precedentes para financiar el 100% de Medicaid durante dos años.   

Posteriormente se logró la ampliación de la elegibilidad de Medicaid hasta el 30 de septiembre de 2021, lo que permitió que unas 200,000 personas pudiesen recibir cubierta para sus servicios médicos.  Para esta misma fecha expira el aumento de los fondos de Medicaid asignados a Puerto Rico por el gobierno federal. 

Aun no ha concluido la emergencia de salud pública que enfrentamos y, en este contexto, debemos seguir colaborando con las organizaciones profesionales y con el gobierno. Unamos nuestras voces en defensa de los pacientes, para que tengan acceso a los servicios de salud que merecen y que necesitan. La salud es un servicio esencial para la ciudadanía y debemos abogar por este derecho de todos.  

La autora es fundadora y presidenta de CRA Financial & Consulting Group 

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