27 de Mayo de 2019

Morcillas de Promesa

Por el 26 de Septiembre de 2016

Las leyes, como las morcillas —los sabrosos embutidos que tanto amamos durante nuestras interminables navidades— son el producto de una confección secreta mejor dejada a la imaginación porque no hay nada bonito en el proceso de su creación. Ese viejo dicho continúa siendo válido hasta el día de hoy.

Si alguien tiene alguna pregunta, por favor échele un vistazo a la redacción de la Ley para la Supervisión, Gerencia y Estabilidad Económica de Puerto Rico (Promesa, por sus siglas en inglés); la ley destinada a rescatar a Puerto Rico de las profundidades de la depresión es en realidad una hoja de ruta hacia una reestructuración de deuda.

Para hacer morcillas realmente sabrosas hay que sacar los intestinos y llenarlos con arroz y sangre; en fin, no es tarea para los débiles de corazón. Lo mismo puede decirse de la legislación que pretende restaurar el crédito de Puerto Rico. Aquí no hay Credit Karma.

En realidad, Promesa es el resultado de una confluencia de eventos que comenzó como la carrera de Donald Trump para la presidencia, como un ardid que nunca llegaría a lograrse. En lo que le toca a la Promesa, un proceso que comenzó como un ejercicio rutinario de “vamos a prestarle atención a nuestros electores hispanos” —había pocas posibilidades de que un Congreso disfuncional aprobaría una ley tan manchada con el barniz del rescate— poco a poco se abrió camino a través de la tormenta del partidismo.

Hubo una confluencia de eventos improbables: el Caucus Pro Libertad respaldó al representante estadounidense Raúl Labrador (R-Idaho), los cabilderos de los tenedores de bonos de deuda de obligación general estaban seguros de que su excelente crédito tendría algún grado de prioridad una vez que Promesa echara a andar y se le aseguró a los tenedores sénior de deuda Cofina (siglas de la Corporación del Fondo de Interés Apremiante) que sus créditos respaldados por los impuestos no serían arrojados en un mismo basurero.

Y entonces, Promesa llegó a un comité de votos, a pesar de que el portavoz de la Cámara Paul Ryan invocó la Regla Hastert. Esa maniobra parlamentaria informal, que toma su nombre del expresidente de la Cámara Dennis Hastert, exige que se presente una legislación para votación únicamente si el portavoz cree que puede aprobar la medida cuando vaya al pleno con una mayoría de la mayoría. Pocas personas en el Capitolio pensaban que hubiese posibilidad alguna de que eso ocurriera. En ese sentido, Promesa era como la penicilina, surgió casi por accidente. Ahora la pregunta es: ¿cómo beneficiará a Puerto Rico?

Hay algunas personas muy serias en el Partido Republicano (conocido como el GOP en inglés) que están bien informadas sobre la política de Puerto Rico —por desgracia podemos contarlas con una mano— y que creen que los republicanos están siendo ingenuos en la selección de los miembros de la Junta de Supervisión y Administración Financiera.

¿Cómo es que las únicas personas que dan la talla, según los estándares de esta junta, son personas como Carlos García, cuya selección por parte de Ryan está siendo cuestionada porque el expresidente del Banco Gubernamental de Fomento (BGF) ayudó a diseñar las emisiones de bonos que están próximas a su vencimiento? También está el nombramiento de Bill Cooper como director ejecutivo de la junta, que ha sido alabado por el sector privado y criticado por algunos en el GOP ante la posibilidad de que el sector ambientalista lo rechace.

Lo próximo en agenda es la elección del presidente de la junta. Los rumores en los sagrados pasillos del Congreso es que se seleccionará a José Carrión III. Se alega que él, a su vez, parece inclinado a confirmar a Cooper como director ejecutivo.

De ahí se pasará a escoger el coordinador de revitalización, que es elegido por el gobernador de una lista con al menos tres nombres presentados por los miembros de la junta. Ese puesto ejercerá un poder considerable al exigir que se sigan las reglas de la vía rápida o “fast-track” en los permisos para proyectos de infraestructura considerados como cruciales. Cooper tuvo mucho que ver con el lenguaje incluido en Promesa que faculta la expedición acelerada de permisos. Mucho ojo.

image_print

You must be logged in to post a comment Login