21 de Febrero de 2020

[OPINIÓN] ¿Esta casa aguantará? ¿Otra vez? ¿Cuánto más?

Por el 12 de Febrero de 2020

(Suministrada)
(Suministrada)

Por Pilarin Ferrer Viscasillas, CAAPPR, AIA

La Madre Naturaleza está empeñada en poner a prueba la arquitectura en Puerto Rico, poniendo el foco sobre la construcción informal que prolifera a lo largo y ancho de Puerto Rico. Arquitectura que se ha pretendido funcione sin mantenimiento, sin atendieron deficiencias estructurales hace décadas, enfrentada a los recientes sismos falló y era de esperarse. Como también fallaron las edificaciones que no son el producto del trabajo de arquitectos o ingenieros licenciados construidas en terrenos inestables, dentro o cerca de los cauces de los ríos o en la zona marítima-terrestre. 

No importa de qué material esté hecha una estructura; hormigón armado, mampostería, acero, madera y zinc, la construcción improvisada o defectuosa pone en riesgo la vida del usuario, de sus vecinos y estructuras aledañas. La buena arquitectura no depende de que material está hecha una obra edificada, depende del buen diseño, construcción y de que esta se ubique en un terreno apropiado. 

Una vivienda lo primero que tiene que hacer es refugiar y proteger a sus ocupantes, no importa si esta es grande, pequeña, lujosa o modesta. Una obra que no sea producto del diseño de arquitectos o ingenieros licenciados, que se construya sin seguir lo indicado en los planos y especificaciones, construida por personas sin preparación, sin supervisión, en terrenos no aptos, pondrá la salud, bienestar y seguridad de los ocupantes en precario. 

Ahora los terremotos tienen a mucha gente preocupada y probablemente con sobrada razón, porque saben; que no saben nada, no saben cómo, de qué manera o con qué calidad de materiales se construyó su casa, o la calidad/resistencia del suelo donde se ubica. Muchos tienen miedo de regresar a sus casas y es entendible, los sismos no han parado; seguro hay quien se pregunta una y otra vez ¿Esta casa aguantará? ¿Otra vez? ¿Cuánto más? 

Huracanes y terremotos se manifiestan igual sobre una estructura, la someten a cargas laterales, o producidas por el viento o en el caso de los sismos, por movimientos telúricos que varían en magnitud e intensidad. Existe arquitectura, ingeniería, tecnología y materiales capaces de atender todo esto de manera exitosa. Yo propongo los siguiente: que todos empiecen a ver su casa como un auto. 

La industria automotriz, como la industria de la construcción, es una de las que más vela por la seguridad del usuario/ocupante. Los autos han ido incorporando reglamentación, aditamentos y tecnologías, materiales novedosos que permiten preservar la vida de los pasajeros en situaciones peligrosas. Cristales de seguridad, cinturones de seguridad mejorados, sensores, frenos que reaccionan dependiendo de la condición de la carretera e inclinación de esta, las bolsas de aire que se activan por impacto, cámaras de reversa, alarmas que avisan cuando un carro retrocede, automóviles que se estacionan y frenan solos, toda una gama de tecnología para proteger al pasajero. 

Requisitos de ingeniería y tecnología mínimos que han ido evolucionando y mejorando a lo largo de los años, con los que todo automóvil, caro o económico está obligado a cumplir. De hecho, al igual que algunos edificios, el automóvil está diseñado para que en caso de un accidente este se deforme, la estructura absorba la fuerza del impacto, la disipe y no la 

transfiera a los pasajeros. Por eso vemos autos que, aun siendo pérdida total, salvaron las la vida de los ocupantes hicieron lo que tenían que hacer. Esta debe ser la misma actitud que toda persona adopte hacia su vivienda o cualquier construcción sin importar costo o tamaño. Sentirnos protegidos, seguros y tranquilos dentro de nuestras viviendas, porque sabemos se hicieron como debe ser, tiene que ser el norte de todos en Puerto Rico de ahora en adelante, no hay vuelta atrás. 

Vivimos en una zona sísmica y nos enfrentamos a la posibilidad de huracanes todos los años, hay códigos, reglamentos, tecnologías, materiales nuevos y técnicas constructivas probadas para atender todo esto. Esta particular condición climática no es sólo de Puerto Rico, la compartimos con otros lugares que, enfrentados a estos eventos los manejan, resisten y siguen funcionando luego del evento con aceptable normalidad. No podemos pretender que un movimiento sísmico de gran magnitud o un huracán categoría 5 pase sin afectar algo, habrá consecuencias. Lo que es imperdonable es que volvamos a permitir las construcciones que ignoran reglamentos, zonificación y códigos sigan ocurriendo. Un código que se queda en libros, es letra muerta; la Madre Naturaleza nos va a dejar saber una y otra vez, que se construyó mal y en el lugar equivocado, últimamente nos ha dado lecciones contundentes, es hora de poner en práctica lo aprendido. 

—Pilarin Ferrer Viscasillas, CAAPPR, AIA es asociada de MENDEZ, BRUNNER, BADILLO & ASOCIADOS, fue presidenta del CAAPPR entre 2013 y 2016 y es profesora de la Escuela de Arquitectura de la PUCPR en Ponce — Pilarin_ferrer@pucpr.edu 

—Las opiniones expresadas en esta sección no necesariamente reflejan las de Caribbean Business o de CB en Español.

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