19 de Octubre de 2019

[COLUMNA] Pregunta de estatus representa riesgo de crédito

Por el 4 de Agosto de 2016

Por Rafael M. Arrillaga-Romany

Puerto Rico se ha quedado con un modelo para una junta de supervisión federal donde los objetivos de política pública serán realizados a través de un mecanismo de control, no electo, de duración limitada, y cuyo rendimiento será principalmente evaluado basado en puntos de referencia a corto plazo. Nuestro mayor reto en esta situación será desarrollar un plan fiscal que sea exitoso y relevante a pesar de los futuros cambios inevitables en la relación política entre Puerto Rico y Estados Unidos.

El estatus es un riesgo significativo de crédito

(AP / Ricardo Arduengo)

El estatus territorial de Puerto Rico representa un riesgo para los inversores (AP / Ricardo Arduengo)

Con la sostenibilidad de la deuda como foco, como dicen en inglés “the cat is out of the bag” (que puede ser equivalente al dicho en español “se destapó la olla”). Inversores tradicionales y agencias de calificación crediticia estarán prestando mucha atención a este experimento.

La decisión del Congreso de no rescatar al Estado Libre Asociado (ELA) reveló que la “pregunta de estatus” representa un riesgo de crédito significante. Es un mensaje claro a los inversores que, al menos por ahora, deben tomar en cuenta el riesgo asociado con el estatus territorial de Puerto Rico.

Puerto Rico también debe estar consciente de este mensaje. Al poner en efecto un régimen federal de quiebra para los territorios, podría decirse que resulta necesario que el ELA retome cuánto de este riesgo querrá asumir, con la asunción de riesgo manifestándose si opta por conceder obligaciones diseñadas para ser “aisladas de riesgo de quiebra”.

Por otra parte, si el ELA fuera a retener flexibilidad en cuanto a las consecuencias de corto y medio plazo que pudiesen ocurrir por la resolución de la pregunta del status, parece aceptable insistir que pagos futuros en una porción de la deuda sean condicionados por ciertas contingencias.

La pregunta, sin resolver, del status requiere que proyecciones fiscales incorporen un mayor grado de contingencias identificables, que tendrán que ser resueltas a base de suposiciones. Hasta que la pregunta del status no sea discutida, los inversores tradicionales estarán en lo correctos en cuanto a sus exigencias de mayores primas para deudas a largo plazo, no porque Puerto Rico decidió reestructurar la deuda como una solución a corto plazo para su crisis fiscal, sino porque un regreso exitoso a los mercados capitales va a principalmente depender en la capacidad de pago.

 

A partir de ahora el ELA tendrá que considerar

cuánto de este riesgo querrá asumir

 

La presencia de estas suposiciones no solo hace que la reestructuración de la deuda con apoyo de impuestos sea aún más difícil, pero también obstruye la habilidad de Puerto Rico para lograr el objetivo principal de restaurar el “acceso adecuado al mercado” a través de la sostenibilidad de la deuda.

Algunas de las contingencias más obvias parecen ser manejables. Mientras algunos pueden argumentar que reestructurar la deuda abre la posibilidad de distribuir el riesgo entre el ELA y los inversores sobre la cantidad de pagos futuros de transferencias federales, al día de hoy todas las propuestas para reestructuración de la deuda hecha por el ELA han tenido como premisa la continuación de tales beneficios.

En el centro de la fundación política de EE.UU. hay un conjunto de valores que impiden, en un futuro previsible, que transferencias protegiendo y promoviendo el bienestar común de los ciudadanos de EE.UU. en Puerto Rico sean retiradas como consecuencia de un cambio del status político.

Un plan fiscal neutral a estatus es esencial

(Getty Images / Joe Raedle)

El estatus colonial de Puerto Rico hace peligrar su crédito ya empobrecido (Getty Images / Joe Raedle)

Sin embargo, si el periodo interino—antes de un cambio en estatus— ha de ser relevante en impulsar los prospectos para una recuperación económica sostenible un plan fiscal neutral sobre el status será esencial.

Mientras yo he sido sumamente escéptico de la relevancia y eficiencia de un “plan de desarrollo económico” en una  economía industralizada en un modelo globalizado, y he abiertamente abogado en contra de la participación del estado en lugar de confiar del proceso competitivo de mercado para mejor localizar recursos, tal rechazo no minimiza el papel que juega la política fiscal cuando se maximiza el prospecto del crecimiento de una economía sostenida.

Políticas de impuestos y gastos bien diseñadas pueden impactar positivamente el empleo, las inversiones y la productividad a largo plazo. Tales políticas, sin embargo, son más poderosas cuando provocan respuestas genuinas a largo plazo de los agentes económicos. Si las políticas adoptadas se percibiden como demasiado conectadas a una resolución particular a la pregunta de status, su permanencia será expuesta y su eficacia disminuida.

De hecho, mi mayor temor es que, aunque seamos exitosos identificando una mezcla de políticas fiscales que son neutrales en cuanto al status, dicho ejercicio enfatizará cómo nuestro status político actual limita nuestra habilidad para lograr crecimiento a largo plazo utilizando políticas fiscales que impacten empleos, inversiones en capital física y humana, y el factor total de productividad.

Más aún, algo que puede ser más preocupante para algunos—dependiendo de la distribución del riesgo entre el ELA e inversores— es el que adoptar políticas asociadas con un estatus particular también podría predeterminar la futura relación política con EE.UU.

La “pregunta de status” ya no puede ser ignorada. Mientras más rápido se resuelva, mejor. Will Rogers estuvo en lo correcto cuando dijo: “Lettin’ the cat outta the bag is a whole lot easier that puttin’ it back in.”

arrillaga—Rafael M. Arrillaga-Romany es el miembro administrador de RAR Consulting Group LLC. En esta posición, ha asesorado al Presidente del Senado de Puerto Rico Eduardo Bhatia Gautier acerca de asuntos sobre política fiscal. Antes de fundar RAR, sirvió como el director ejecutivo del Fondo de Desarrollo para el Turismo de Puerto Rico y como asesor especial al Banco Gubernamental de Fomento para Puerto Rico. Arrillaga-Romany obtuvo su bachillerato en economía y ciencias políticas de la Universidad de Michigan, Ann Arbor, y un J.D. de Fordham University School of Law. Se encuentra en Twitter como @RafiArrillaga.

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