4 de Diciembre de 2021

Profesionales de la salud rechazan la aspersión aérea con BTI

Por el 28 de Julio de 2016

Profesionales de la salud y del ambiente rechazaron hoy el método de la aspersión aérea con el larvicida Basillus Thuringiensis Israelensis (BTI) por su impacto negativo en las personas y el ambiente.

“No avalamos la aspersión aérea a grandes áreas geográficas que además de ser poco efectiva, levanta serias interrogantes sobre la bioseguridad de la misma y su efecto en la población vulnerables de Puerto Rico”, manifestó la nutricionista y portavoz del grupo, Vilma Calderón.

Luis Bonilla, director del Departamento de Salud de la Escuela Graduada de Salud Pública (INS)

Luis Bonilla, director del Departamento de Salud de la Escuela Graduada de Salud Pública (INS)

El agrónomo Barik Planell expresó que la etiqueta reglamentaria del VectoBac-WDG advierte que no se puede aplicar el producto en presencia de brisa que lo lleven fuera del aérea del tratamiento y que, además, el manufacturero del larvicida no recomienda utilizar la aspersión aérea.

Según Planell, el fabricante del insecticida recomendó una bomba motorizada para que se dirija directamente a los focos de propagación de la larva.

“Para estudiar la efectividad del larvicida, se recomienda identificar los criaderos y muestrearlos para verificar la presencia de larvas, antes de administrar el producto y unas 24 horas después”, indicó.

También destacó que el uso del químico debe atemperarse a las características y hábitos del mosquito.

“En la etiqueta del producto dice bien claro que hay que utilizar distintas dóciles para distintos escenarios. El gobierno quiere fumigar equitativamente a Puerto Rico sin tomar en consideración la ubicación y los cuerpos de agua. Están hablando totalmente desproporcionado. Yo no quiero un avión asperjando encima de nosotros. Aunque sea agua, yo no lo quiero”, agregó.

El director del Departamento de Salud de la Escuela Graduada de Salud Pública, Luis Bonilla, junto a Planell, la toxicóloga y química Luz Silva Torres y la profesora de Ciencias Ambientales de la Universidad de Puerto Rico Elvia Meléndez anunciaron su oposición luego de que el gobernador anunciara la semana pasada que no asperjará con el tóxico Naled, pero sí con BTI.

Se unieron contra el biólogo marino de la UPR en Humacao Miguel Sastre, el médico Domingo Cáceres, el herpetólogo y especialista de biodiversidad Rafael Joglar y la neumóloga del Recinto de Ciencias Médicas, Yohana de Jesús.

Los reclamantes insisten en la necesidad de un enfoque integrado y multifactorial para controlar la población del “Aedes aegypti”, vector del zika.

Recomendaron una campaña educativa que fomente la prevención y el control del insecto, responsabilizar a los dueños de estructuras que presenten áreas de propagación para el mosquito, establecer brigadas con el apoyo de los municipios para eliminar áreas de vertederos clandestinos y promover el uso de plantas repelentes.

Hasta ahora, se han registrado 5,582 casos de zika en Puerto Rico.

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