17 de Noviembre de 2019

Secretario de Defensa federal es aún el único nombrado por Trump en el Pentágono

Por el 11 de Marzo de 2017

Por Robert Burns

WASHINGTONJim Mattis no está solo en el Pentágono, pero a los dos meses de comenzar su mandato como secretario de Defensa, no se le ha unido ningún otro cargo político.

El general retirado de marines, que asumió el cargo apenas unas horas después de la investidura del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha chocado con la Casa Blanca por los candidatos a puestos civiles de alto nivel que, si bien rara vez son visibles para el público, resultan cruciales para desarrollar y aplicar las medidas de Defensa dentro y fuera del país.

ARCHIVO - En esta imagen de archivo del 16 de febrero de 2017, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Jim Mattis, habla en Bruselas.  (AP Foto/Virginia Mayo, Archivo)

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Jim Mattis. (AP Foto/Virginia Mayo, Archivo)

Cuando el gobierno Obama llegó a su fin en enero, sólo uno de sus cargos nombrados más importantes del Pentágono se quedó en el puerto: Robert Work, subsecretario de Defensa. Aceptó quedarse hasta que su sucesor jurara el cargo, aunque por el momento no hay ningún candidato anunciado, muchos menos confirmado por el Senado.

El gobierno ha anunciado cuatro candidatos a puestos civiles importantes en el Pentágono, de los que dos se retiraron más tarde. El candidato de Trump para dirigir el Ejército, Vincent Viola, se retiró a primeros de febrero por sus compromisos financieros, y unas tres semanas más tarde Philip B. Bilden, candidato a secretario de la Marina, se retiró por motivos similares.

La Casa Blanca anunció el martes que pretende nominar a John J. Sullivan como abogado jefe del Pentágono. Trump anunció en enero a la excongresista Heather Wilson, de Nuevo México, como su candidata a secretaria de la Fuerza Aérea, aunque no ha remitido la nominación al Senado.

“El proceso definitivamente se ha demorado”, dijo Dov Zakheim, que sirvió en el Pentágono como responsable presupuestario durante el gobierno de George W. Bush. Zakheim dijo que le sorprendería si Mattis recibe a funcionarios de nombramiento político confirmados antes de mediados de abril.

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“Los retrasos ya están causando una gran consternación entre nuestros aliados, especialmente en Europa y el sureste asiático, ya que sus contactos habituales al más alto nivel —los subsecretarios asistentes— podrían no estar en el cargo hasta el verano”, explicó Zakheim en una conversación por email. “Hasta entonces podría haber mucho caos”.

Esto no afecta sólo al Pentágono. Aunque la mayoría de los elegidos por Trump para el gobierno y puestos de alto nivel han conseguido la confirmación del Senado, quedan por cubrir más de 500 puestos por debajo de esa categoría que requieren aprobación del Senado.

Hay pocos indicios visibles de que la falta de nombramientos en el Pentágono haya afectado a su gestión de la campaña contra el grupo extremista Estado Islámico o a las operaciones militares en Afganistán. Pero el presidente ha ordenado varias revisiones de medidas importantes que requieren atención de la cúpula del Pentágono. Es el caso de la estrategia contra el grupo EI, planes de defensa nuclear y de misiles y una hoja de ruta para reforzar y mejorar la preparación de combate del ejército.

Incluso los republicanos han hablado sobre la situación. El representante Mac Thornberry, presidente del Comité de Servicios Armados de la cámara baja, dijo el miércoles en una vista que cuando los legisladores tengan preguntas sobre política nuclear, “no tenemos gente nombrada en el nuevo gobierno para responder a algunas de esas preguntas”.

Los conocedores del Pentágono señalan que el proceso de nombramientos, aunque en ocasiones disputado, no ha producido más fricción que otras transiciones en las que la presidencia cambió de partido. El demócrata Barack Obama tuvo menos problemas en el Pentágono cuando asumió el cargo en enero de 2009 porque mantuvo al responsable de Defensa de Bush, Robert Gates, y el equipo de transición no tardó en acordar nombramientos para altos cargos de defensa.

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Cuando Bush nombró a Donald H. Rumsfeld como secretario de Defensa en enero de 2001, Rumsfeld no tuvo a su jefe de política, Douglas Feith, hasta julio. Sin embargo, Rumsfeld tenía una ventaja de la que Mattis carece: algunos de los altos cargos del gobierno anterior aceptaron quedarse durante meses. Según dijo Rumsfeld, el gobierno de Bush tardó 70 días de media en aprobar a cada candidato recomendado, además de otros 52 días para la confirmación del Senado.

Un portavoz del Pentágono, el capitán de marina Jeff Davis, dijo que Mattis está comprometido con poner a la gente adecuada en los puestos clave.

“Él y su equipo trabajan de forma activa en hacer entrevistas y colaborar con la Casa Blanca para nominar a personas para confirmación del Senado”, dijo Davis. “Estamos en las fases finales de investigar a varios de ellos, y esperamos que se anuncien pronto”.

Walter Slocombe, que sirvió como jefe de política en el Pentágono durante el mandato de Bill Clinton, dijo que el proceso de nombramiento es inevitablemente lento debido a las extensas comprobaciones políticas y de seguridad. “Dicho eso, es una idea muy mala que lleve tanto tiempo”. Los funcionarios de carrera pueden llenar el hueco durante un tiempo, señaló, pero su poder es limitado.

“Harán lo suficiente para mantener el motor en marcha y serán una gran ayuda en una crisis, pero no pueden tomar la iniciativa en la formación de políticas”, añadió.

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Mattis no ha hecho muchas declaraciones públicas sobre el ritmo de formación de su equipo, pero fuentes familiarizadas con el proceso dijeron que él y la Casa Blanca han chocado en ocasiones en algunos nombramientos. Las fuentes hablaron bajo condición de anonimato para comentar deliberaciones internas.

Mattis podría estar a punto de imponerse en un nombramiento importante, el de Anne W. Patterson, diplomática de carrera y exembajadora en Egipto y Pakistán, que se retiró hace poco tras servir como secretaria asistente del Departamento de Estado para asuntos de Oriente Próximo.

Las fuentes esperaban que Trump anunciara pronto su candidatura como subsecretaria de Defensa para política, una posición de gran responsabilidad para dirigir medidas del gobierno. Sus detractores, entre los que hay algunos republicanos, se oponen a su designación alegando que como embajadora en El Cairo fue demasiado complaciente con el expresidente de Egipto Mohammed Morsi y la Hermandad Musulmana.

Otras oficinas importantes del Pentágono siguen sin responsable, como son las divisiones de inteligencia, presupuesto, compra de armas, tecnología y personal. Estos y otros cargos fueron abandonados por personas nombradas por Obama al final de su legislatura o antes el año pasado. Ahora estas oficinas están dirigidas por funcionarios remanentes, y pueden ejercer el cargo salvo que requiera una competencia que sólo pueda hacer un candidato confirmado por el Senado.

 

La periodista de Associated Press Lolita C. Baldor contribuyó con esta nota

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