8 de Diciembre de 2021

Turismo insiste en transparencia del proyecto de tragamonedas en aeropuerto

Por el 16 de Septiembre de 2016

La directora ejecutiva de la Compañía de Turismo de Puerto Rico (CTPR), Ingrid Rivera Rocafort, anunció hoy la inauguración de la primera fase del proyecto que perfila la instalación de 200 máquinas tragamonedas en tres  terminales distintos del Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín, en Carolina.

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Según explicó, la renta del espacio a Aerostar constituye un 28% del ingreso neto de las máquinas.

Según explicó la titular de la CTPR, esta primera fase consta de la instalación de 120 máquinas en los  Terminales A y B de la línea aérea JetBlue. La segunda etapa espera ser completada en octubre próximo con la instalación de las restantes 80 máquinas, 20 adicionales en el Terminal A y 60 en el Terminal C.

“Esta operación representa ingresos proyectados para la CTPR entre $807,000, basado en un estimado de $45 de ganancia por máquina diarios, y $1.8 millones, estimados con $70 diarios de ganancia por máquina. Esto es anualmente luego de cubrir los costos operacionales. Estos estimados están basados en el total de ganancia por máquina diario, y, obviamente, en este momento son conservadores”, explicó Rivera Rocafort.

“Para este proyecto, la CTPR, que es el operador, invirtió aproximadamente $125,000 para el sistema de transmisión y data de las máquinas, así como su instalación. Aerostar realizó las mejoras necesarias a la infraestructura para que se pudiese instalar el equipo y estará recibiendo una renta por el espacio que ocupan estas máquinas. Aristocrat Technologies, empresa multinacional especialista en equipo relacionado a los juegos de azar, es la entidad que proveerá, mediante alquiler, las máquinas tragamonedas, el sistema operativo, las máquinas dispensadoras de dinero, el andamiaje técnico operacional y también fueron parte de la instalación”, añadió.

Según explicó, la renta del espacio a Aerostar constituye un 28% del ingreso neto de las máquinas. Por otro lado, el pago para Aristocrat sería de un 30%, también de los recaudos netos. Según estas cifras, y utilizando como modelo el escenario de recaudación de $1.8 millones anuales, la CTPR estaría pagando a Aerostar unos $1.5 millones anuales en renta por concepto de espacios y sobre un millón de dólares anuales a Aristocrat, por concepto de arrendamiento de máquinas tragamonedas. Ello constituye un total de $3.3 millones anuales, total que se excede los recaudos estimados por la propia directora ejecutiva de la CTPR.

“Estimamos que toda esta inversión se debe haber recuperado en el primer mes o antes de los tres meses de la operación, basado en las ganancias que se van a estar generando”, acotó la titular de Turismo a pesar de que los números ofrecidos durante la conferencia fueron contradictorios.

Sobre los señalamientos que hicieran fuentes de Caribbean Business sobre la ausencia de un proceso de subasta para identificar la compañía proveedora de las máquinas tragamonedas, como lo estipula la ley, Rivera Rocafort explicó que se obtuvo mediante otro método, aunque no indicó concretamente por qué se decidió utilizar ese mecanismo y no una subasta.

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“Aristocrat obtuvo la oportunidad de proveer las máquinas para este proyecto mediante ‘Request for Proposal’ (solicitud de propuesta). Su participación será de un 30% de la ganancia promedio de las máquinas o un estimado de $15 por máquina diario, lo que sea mayor. Ese proceso se realizó por invitación ya que todas las compañías invitadas tenían que tener licencia de manufacturero en Puerto Rico y solo hay cuatro que tienen esa licencia emitida”, aseguró Rivera Rocafort en referencia a las compañías Bally, Aristocrat, Blueberry y G-Tech.

“Este proceso fue uno transparente, cumpliendo con toda las reglas y como parte de él, ofreciendo una ronda de preguntas y respuestas en ese proceso. Fue un proceso riguroso y competitivo de selección, donde, finalmente, Aristoctrat cumplió con todos los requisitos del ‘Request for Proposal’ y fue seleccionada por un comité que tenía miembros de la División Legal de la CTPR así como también de la División de Juegos de Azar. En resumen, se cumplió con todo el rigor y todos los documentos están disponibles para el que quiera verlos”, indicó.

Rivera Rocafort explicó además que el Reglamento 8788 de la CTPR se redactó exclusivamente con el propósito de fiscalizar las máquinas tragamonedas que operarán en el aeropuerto y los muelles turísticos. Este fue presentado ante el Departamento del Estado el 12 de agosto de 2016 y entró en vigencia el 11 de septiembre de este año.

“Esto, luego de haber publicado un anuncio en la prensa, recibir comentarios de consumidores o del que quiso emitir un comentario como también de organizaciones como la PRHTA y ser aprobado por la Junta de Directores de la CTPR y posteriormente ser presentado ante el Departamento de Estado. Todo el proceso se cumplió a cabalidad y se completó”, dijo a pesar de que el representante y presidente de la Comisión de Hacienda y Presupuesto de la Cámara, Rafael “Tatito” Hernández, admitió a Caribbean Business que no se realizó el debido proceso de vistas públicas para enmendar la Ley 48 de 2013.

Rivera Rocafort insistió en que las máquinas tragamonedas en el aeropuerto no constituyen un casino tradicional y tampoco competirán con los demás casinos establecidos en los diferentes hoteles de la zona metropolitana. La directora ejecutiva aseguró también que el componente de seguridad es prioridad para la CTPR en la fiscalización de estas máquinas.

“La seguridad se establece con un oficial de servicio al cliente y personal de la División de Juegos de Azar de la CTPR, que estará presente en terminales durante todo momento. La División de Juegos de Azar tendrá un sistema de monitoreo mediante cámaras y grabará la operación 24 horas. Las máquinas tragamonedas tendrán avisos donde se indica que no pueden ser jugadas por menores de edad y el personal de seguridad se encargará de que eso se siga al pie de la letra”, dijo.

“En términos de fiscalización, las maquinas han sido certificadas por el mismo laboratorio independiente que certifica todas las máquinas tragamonedas de Puerto Rico, el ‘Gaming Laboratory International’. En segundo lugar, habrá personal de la CTPR supervisando la operación así como recaudando el producto de la misma. En tercer lugar hay un reglamento y un procedimiento interno que regula esta operación. Y en cuarto, el sistema de cámaras provee monitoreo constante de lo que sucede en el piso”, indicó.

Rivera Rocafort afirmó que la CTPR es una corporación pública que “se rige por su transparencia en las finanzas, los libros están abiertos para todos”, y aseguró que desde que tomó las riendas de la corporación pública, “he sido firme en la fiscalización, transparencia y sobretodo en la sana administración y este modelo no va a ser la excepción”.

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