Una sencilla mañana en Arecibo

Centro De Visitantes – 1997 (Suministrada)

Por Arq. Luis V. Badillo Lozano, D.hc, M. Arq., CAAPPR, AIA

Yo había llegado a mis 40, cuando en aquella mañana de primavera, algo más calurosa de lo que había estado acostumbrado durante mis visitas de construcción al proyecto, estábamos finalmente reunidos para la ceremonia de apertura e inauguración del Centro de Visitantes del Icónico Observatorio de Arecibo (El Radiotelescopio)

De pronto, escuché mi nombre amplificado por las bocinas que me anunciaban como el arquitecto del proyecto.  Me sequé un poco la frente, tomé un último sorbo de agua y me encaminé, no muy decidido, hasta el podio.  Observé al grupo de asistentes, aclaré mi garganta y luego de los protocolares saludos y agradecimientos di una breve mirada hacia atrás buscando inspiración en aquella impresionante vista que desde la nueva terraza de nuestro proyecto habíamos logrado capturar. 

Durante la construcción había estado decenas de veces en esa terraza, pero hoy limpia de escombros y adornada para la ocasión, permitía contemplar como nunca antes aquel majestuoso disco, el mayor del mundo en su tipo, que resplandecía plateado ante el brillo del sol tropical que nos alumbraba inclementemente. Olvidando el pequeño discurso que tenía preparado, y sobrecogido por el momento pero más que nada por tan único lugar, dije:

“Estamos aquí reunidos, no tanto para celebrar la inauguración de este nuevo Centro de Visitantes el cual con tanto amor y entusiasmo hemos diseñado, hoy estamos aquí para celebrar este lugar, Único y Mágico, en el que la Tecnología y la Naturaleza han confabulado para regalar a esta pequeña Isla del Caribe un lugar único en el Mundo, el Observatorio de Arecibo, el Radiotelescopio más grande del Mundo.  Con toda probabilidad en un futuro llegarán nuevas y más avanzadas tecnologías y quién sabe si instrumentos de mayores dimensiones, pero será difícil superar la magia de este sitio.  El verde de nuestros bellos montes en contraste con la tectología metálica de este inmenso plato, el cual  parece siempre haber estado ahí.  Nunca ciencia y naturaleza se habían acoplado tan bien y tan amablemente.  Como arquitecto del Centro de Visitantes, doy gracias por la oportunidad de ser parte de todo esto”

Nuestra Firma tuvo la fortuna y el honor de estar relacionada con el Radio Telescopio de Arecibo por espacio de más de una década.  En adición de haber sido los arquitectos del Centro de Visitantes, la Arq. Pilarín Ferrer Viscasillas, nuestra asociada tuvo a su cargo el diseño del Centro de Entrenamiento y Aprendizaje, además participamos de varios otros proyectos, algunos de los cuales nunca llegaron a construirse, como lo fue el Planetario, una pequeña hospedería para científicos visitantes, y un nuevo edifico de administración. 

Learning Center 2001 (Suministrada)

Nuestros años de compartir con un cliente tan especial, los recordamos con un particular aprecio.  Los proyectos del Observatorio siempre eran divertidos y subir a ese lugar tan especial, tan mágico, más que trabajo tenía un aurea de aventura y una sensación de exclusividad que siempre apreciamos.

Durante los años de intercambio, “de rebote” aprendimos algo de la ciencia, nuestros clientes científicos e ingenieros estaban prestos siempre a compartirnos detalles de su funcionamiento del propósito de tan impresionante instrumento, único en el mundo. 

Su imponente aunque austera  apariencia, su ubicación tan especial siempre nos cautivaba, no importando cuantas veces lo visitásemos. 

El pasar de los años nos brindó la poco común oportunidad de conocerlo desde todos sus ángulos, desde lo alto de su antena y caminar por el interior del “domo geodésico”, recorrer el valle escondido debajo las placas que componen o del inmenso “plato”.  

No importando desde donde lo observaras, el Radio Telescopio de Arecibo siempre se presentó como este lugar especial rodeado de misticismo, este lugar único en el mundo cuya espectacular grandeza sólo se podía entender, estando ahí y observándolo en persona.

Un lugar que te robaba las palabras, que invitaba al silencio y a la contemplación, inolvidable para el que lo visita; sobrio y noble en su sobriedad.  No hay foto, película de acción, ni video que le hiciese justicia, ni que fuese capaza de describirlo.

Hoy cuando se anuncia su muy probable cierre permanente, me entristezco de forma particular, como el que cierra un capítulo de su vida, en la vida de todo un Pueblo… El Observatorio de Arecibo fue un Icono especialísimo para nuestra Isla, ya que formo parte de una corta y exclusiva lista, acompañado tan sólo por el Castillo San Felipe del Morro y nuestra Reserva Forestal del Bosque del Yunque.

Puerto Rico sin el Radio Telescopio será un Puerto Rico diferente, algo más soso, algo menos excitante. La pérdida del Observatorio  para Puerto Rico no representa la pérdida de un sofisticado instrumento científico, sino la perdida de parte de nuestro Patrimonio.

El autor es Decano de la Escuela de Arquitectura y Diseño RHC, PUCPR, y socio de Méndez Brunner, Badillo y Asociados