18 de Junio de 2019

[VIDEO] Crónica de un paro nacional que culminó en reyerta

Por el 2 de Mayo de 2017

Los brazos ardían como si un fuego se hubiese apoderado de ellos.

Una hora y media antes, exactamente a las 12:25 p.m., se había registrado el primer enfrentamiento entre un contingente de la Policía de Puerto Rico y protestantes que participaban del llamado Paro Nacional.

Por un lado, la Policía demostraba su fuerza entrando como una manada al punto de encuentro de la manifestación de sindicatos y organizaciones multisectoriales que se expresaban en contra del gobierno de Ricardo Rosselló Nevares y de la junta de control fiscal. Por otro lado, un pequeño grupo de civiles respondía a los agentes con botellazos, pedradas y hasta trompos amarrados a sogas.

Hasta ese momento, la marcha había transcurrido de forma pacífica. 

¿El resultado de esa escaramuza? Civiles y agentes intoxicados, periodistas apedreados y aquel efecto de escozor en los brazos que nada me calmaba.

(Juan J. Rodríguez/CB)

(Juan J. Rodríguez/CB)

Había quedado pillada en medio de la confrontación y por primera vez en una cobertura periodística sentí miedo al verme arropada por aquella nube blanca que de inmediato provocó que las vías respiratorias se obstruyeran. Tosía, buscaba aire, pero seguía reportando y grabando lo que sucedía frente a Oriental Bank, a pasos de las oficinas de la junta de control fiscal.

Aquella primera reyerta, que duró cerca de media hora y no llegó a mayores, quedó superada.

Fue cerca de las 2:00 p.m., y aun sintiendo con intensidad la quemazón en los brazos producto de los gases lacrimógenos del mediodía, cuando el fotoperiodista de CB en Español, Juan José Rodríguez, sugiere caminar hacia la calle Chardón, intersección con la Avenida Muñoz Rivera. Al llegar allí, el instinto periodístico alertó que algo peligroso se avecinaba y había que documentar lo que ocurriría. De inmediato, Juan José soltó: “vamos hacer un Facebook Live desde la página de CB en Español” y, sin pensarlo, nos fuimos en directo.

Segundos antes, un grupo de manifestantes utilizaba hondas con canicas para romper los cristales del edificio de UBS, mientras debajo del semáforo de Popular Center en la Avenida Muñoz Rivera se aglutinaban jóvenes encapuchados.

Ambos estábamos incrédulos con lo que observábamos pero seguíamos documentando sin juzgar ni señalar. Eran las 2:10 p.m.

“Aquí nos encontramos en la intersección de la calle Chardón y la Avenida Muñoz Rivera, donde un grupo de manifestantes está protestando, están lanzando contra el edificio. La situación se pone nuevamente caldeada, no vemos qué es lo que está pasando pero se escucha que están rompiendo y quemando. Se escuchan lanzamientos de […]”, narré en la transmisión mientras corríamos hacia el edificio de Popular Center.

Cerca del edificio principal del primer banco del país se observaba cómo se rompían los cristales producto de pedradas mientras unos pocos se acercaban a las inmediaciones con tubos y palos en manos para quebrar otras paredes de cristal que resistían los golpes.

(Juan J. Rodríguez/CB)

(Juan J. Rodríguez/CB)

“¡Ellos se robaron los chavos, ellos se robaron los chavos del país! ¿Dónde está tu retiro? Ellos se lo robaron. ¿Dónde está tu aumento de salario? Ellos se lo robaron”, se escuchaba vociferar a un joven vestido con camisa negra con la bandera de Puerto Rico en blanco y negro.

Un grupo de periodistas, que se acercaba para documentar lo que estaba ocurriendo, permanecía con cámaras en manos al tiempo que los manifestantes hacían estallar lo que una joven precisó eran “cherry bombs”.

La tensión seguía aumentando, los minutos pasaban. La Policía continuaba ausente del lugar y los cristales del edificio se desplomaban al tiempo que los encapuchados escribían en paredes, aceras y columnas: “Puerto Rico es nuestro”.

(Juan J, Rodríguez/CB)

(Juan J, Rodríguez/CB)

Seis minutos y 33 segundos después de la demostración de fuerza de un grupo de manifestantes, que en su mayoría tenía los rostros cubiertos, apareció a lo lejos la Policía en formación, pero sin acercarse al punto donde continuaba reinando el tumulto y una agitada confusión.

Los restos de una bandera americana quemada fueron colocados en el cuello de una escultura en una fuente exterior de Popular Center, al tiempo que se escuchaban múltiples detonaciones que sonaban como petardos.

(Juan J. Rodríguez/CB)

(Juan J. Rodríguez/CB)

La Policía permanecía apartada.

El reloj marcaba las 2:17 p.m. cuando los manifestantes decidieron prender en fuego un zafacón con basura dentro de Popular Center, al que accedieron a través de una de las paredes de cristal quebrada.

El caos reinaba en aquel momento.

Un helicóptero de las Fuerzas Unidas de Rápida Acción (FURA) de la Policía sobrevolaba el lugar, pero en tierra seguía pasando el tiempo sin ninguna intervención de oficiales para controlar la situación.

A las 2:20 p.m., 10 minutos después de comenzar la conflagración, la Policía optó por lanzar gases lacrimógenos en la Avenida Ponce de León, lo que provocó una estampida de los manifestantes que se dividieron entre esa misma avenida, la calle Chardón y la Avenida Muñoz Rivera en dirección hacia Santurce y Río Piedras.

En ese momento, al menos cuatro manifestantes les respondieron a los uniformados tirándoles basura y botellas.

(Juan J. Rodríguez/CB)

(Juan J. Rodríguez/CB)

Policía, estás defendiendo a quienes te robaron el retiro”, gritaba el mismo joven de camisa negra que al principio del vandalismo de Popular Center afirmaba que ese banco era el responsable de la pérdida del retiro de los puertorriqueños.

De frente a la calle Chardón, huyéndole a la toxicidad de los gases, periodistas y manifestantes corrieron faltos de oxígeno, con ojos llorosos y con el sistema respiratorio comprometido para entonces encontrarse con otra barricada de oficiales que detenía el paso. Todos quedamos atrapados.

Nuevamente, otra nube de químicos volvió a arropar toda la calle. Oficiales que venían de la Avenida Ponce de León nuevamente lanzaron más gases que provocaron que los propios agentes que se encontraban en la calle Chardón se asfixiaran y se vieran obligados a retroceder en dirección a Plaza las Américas.

“Pestañea, tose duro, tose duro”, recomendó un alto oficial de la Uniformada para ayudarme a superar los efectos de los gases lacrimógenos. Mi compañera colega Genésis Ibarra y el fotoperiodista estaban igual o peor de afectados con sus ojos llorosos, cuerpos encorvado por falta de oxígeno, pero corriendo juntos hacia la Escuela Libre de Música.

Una docena de policías retomó la formación, tratando de mantenerse incólume y con el batón entre sus manos. Casi todos lloraban producto de los efectos tóxicos y tosían.

A las 2:31 p.m. se observó a tres uniformados escoltando a un detenido.

¿Por qué fue arrestado?, preguntó este medio al manifestante que lucía encapuchado.

“Por estar grabando vídeo, estaba grabando video, me tumbaron el celular y me lo pisaron en el piso”, respondió.

¿Cómo usted se llama?, inquirió CB en Español.

“Jean Paul Merced. No soy de la universidad. Soy un padre de familia que trabaja”, afirmó el detenido mientras se lo llevaban al cuartel.

(Juan J. Rodríguez/CB)

(Juan J. Rodríguez/CB)

Los enfrentamientos continuaban y la cobertura periodística siguió cada choque por la avenida Roosevelt, la calle César González y hasta llegar a la Universidad de Puerto Rico (UPR), recinto de Río Piedras.

Fueron cerca de tres horas consecutivas que, entre calma y tensión, la refriega se mantuvo en distintos puntos del área metropolitana.

A las 5:30 p.m. el último grupo de manifestantes se dispersó en su totalidad en la llamada Avenida Universidad en Río Piedras. Todavía a esa hora ardían los brazos por el efecto de aquel primer lanzamiento de gases durante el Paro Nacional.

  • Manifestante se interpone entre la multitud y los oficiales en un intento por evitar confrontaciones. (Limarys Suárez/CB)

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