28 de Febrero de 2020

[VIDEO] Denuncian olvido gubernamental de la región este

Por el 17 de Octubre de 2017

(Jaime Rivera/CB)

Es un panorama realmente desolador. La desesperación en los rostros, incluso de niños, era la más grande prueba del desasosiego que miles de puertorriqueños experimentan en la zona este de la isla luego del paso del huracán María por Puerto Rico.

La falta de agua y alimentos se han convertido en la principal preocupación de los alcaldes de la zona, quienes ven sus limitados recursos desvanecerse frente a la enorme necesidad que castiga a sus constituyentes.

En Yabucoa, específicamente en el barrio Camino Nuevo, comunidad donde se estima que el poderoso huracán tocó tierra el pasado 20 de septiembre, decenas de casas atestiguaban en la precariedad de su condición el embate del fenómeno atmosférico que hasta el momento ha cobrado la vida de 48 personas y de 113 aún se desconoce su paradero.

En el centro urbano, la falta de recursos, —aunque menos evidente que en las comunidades más aisladas— mantiene a los ciudadanos en un estado casi autómata, desconcertados y llenos de incertidumbre ante la catástrofe. El jueves pasado, las cientos de personas que hacían fila a las afueras de una de las pocas instituciones de banca privada en el municipio veían las esperanzas desvanecerse, al enterarse que la sucursal no abriría luego de que la noche anterior la reserva de combustible diésel con que pensaban operar fuera robada.

Y mientras en el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) del gobierno estatal ubicado en Miramar se barajean las estrategias para socorrer a miles de puertorriqueños, la realidad es que el tiempo apremia para gran cantidad de los residentes de la zona este, ante la falta de servicios esenciales.

“Tengo una situación crítica en relación al agua potable. Nosotros desde antes del huracán [María] habíamos hecho la solicitud porque sabíamos la magnitud de lo que venía. Claro, nunca medimos el impacto tan grande que iba a ser, sí sabíamos que era algo fuerte, pero no como esto”, aseguró el alcalde de la llamada Ciudad del Azúcar, Rafael Surillo Ruiz.

A pesar de la gestión del primer ejecutivo municipal, este indicó que la respuesta de las autoridades estatales y federales no ha sido acorde con la magnitud de la emergencia.

“Solicitamos a la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias [FEMA] un generador de por lo menos 300 kba, que es el que me puede mover la represa del río Guayanés, que da agua a más del 50% de la población de Yabucoa. Una vez pasa el fenómeno, vimos que aquí colapsó el servicio de energía eléctrica, como en todo Puerto Rico, y en la primera reunión que hubo en el Centro de Convenciones con el gobernador la misma semana del evento habíamos logrado, con una empresa local, que nos prestaran un generador viejo y lo pusimos allí para poder dar el servicio”, explicó Surillo Ruiz.

(Jaime Rivera/CB)

 

“Cuando volví a ir a San Juan a ver qué pasaba que no llegaba el generador que pedimos, el director de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados [Elí Díaz Atienza] me indicó que parece que hubo una confusión porque cuando vino el Cuerpo de Ingenieros [del Ejército de Estados Unidos] vieron un generador en la represa y se fueron. Pero nadie vino a consultar con el alcalde. Y quien quiera que fue allí, podía identificar que ese no es un generador del Gobierno, que es uno viejo”, denunció el alcalde. Además, el funcionario aseguró que, a 27 días del paso del huracán, todavía no se le ha informado si finalmente recibirá un generador para mantener el servicio de agua disponible.

Surillo Ruiz indicó que ha tenido que recurrir al ingenio de su equipo de trabajo que, amarrando una cisterna residencial en la parte trasera de un camión, ha logrado mantener a duras penas el suplido de agua a comunidades remotas en su municipio.

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“Lo irónico es que el día del huracán llegaron tres oasis de los grandes y pasaron el huracán en Yabucoa. Al otro día sirvieron agua, pero al siguiente día se fueron. No sabemos por orden de quién. Fui al COE a pedir los oasis porque no tengo generadores y no sé cuánto tiempo va a durar el que tenemos prestado, y el director ejecutivo [de la AAA] me explica que es que no hay empresas privadas en Puerto Rico que estén ofreciendo los servicios [de oasis] porque, como no había demanda de eso anteriormente, los vendieron [los camiones]”, indicó.

Según el alcalde, aún sobre el 50% de la población en ese municipio carece del servicio de agua y 29 refugiados permanecen en la escuela superior Ramón Quiñones, en el centro urbano.

Durante el recorrido de CB en Español por varias comunidades de Yabucoa no se observó la presencia de brigadas de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) y de la Guardia Nacional.

Destruido el litoral del este

Un corto recorrido por la PR-3 a lo largo del litoral de Punta Salinas, en Humacao, evidencia la magnitud del daño causado por el huracán, dejando la zona como un campo de batalla impactado por un ataque de napalm.

Decenas de postes de electricidad inclinados hacia un costado, como si una mano gigante de un manotazo los hubiese desencajado de sus cimientos. La usualmente congregada zona, epicentro del chinchorreo dominical de esa región, parecía un poblado fantasma con apenas alguno que otro perro callejero husmeando dentro de la basura esparcida por lo que apenas un mes atrás era el balneario de Punta Santiago.

La sede del Programa de Educación Comunal de Entrega y Servicio (P.E.C.E.S.) en esa zona, que usualmente sirve como una organización sin fines de lucro que fomenta el desarrollo social, económico y educativo de comunidades marginadas en la región, servía como centro de acopio donde esfuerzos privados repartían alimentos y artículos de primera necesidad entre las personas esperando en las afueras.

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La conversación de personas en varios puntos del municipio reflejaban las vicisitudes sufridas durante el paso de la tormenta. Historias como la del hospital Ryder, en Humacao, donde presuntamente el techo de la Unidad de Cuidado Intensivo fue arrancado por el huracán, mientras que el personal médico luchaba por sacarlos a salvo de lugar. Otros, con resignación, auguraban que dada la condición de la infraestructura eléctrica en esa zona, tardarían más de seis meses en recuperar el servicio.

Más adelante, el recién remodelado malecón de Naguabo, permanecía desierto, luego de que el poderoso huracán golpeara fuertemente el lugar. Los comerciantes que usualmente operan en la zona, y quienes ya habían sido golpeados fuertemente por la situación económica del país y por los propios trabajos de construcción en el lugar, ahora temían que no podrían soportar un golpe tan grande como este.

  • (Jaime Rivera/CB)

Río Grande desesperado

Mientras, en el COE de Miramar el alcalde de Río Grande, Ángel “Bori” González, buscaba con desesperación funcionarios del gobierno central y federal que pudieran atender la necesidad de agua en su municipio, situación que también se ensaña contra ese pueblo, el más grande de la región este con 53,000 habitantes.

“El agua es el mayor problema. Tenemos una planta que distribuye hasta Loíza y suministra la planta del Yunque. He venido aquí [al COE] ya varias veces solicitándole a FEMA una planta que pueda mover esa agua. Necesitamos que FEMA le dé prioridad a esto porque de esa planta dependemos para suplir a otras áreas con los tanques cisternas. De esa agua también se nutre la única planta de hielo en toda la región, que está en Río Grande […]”, indicó a CB en Español el alcalde mientras mostraba gran desasosiego.

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“Tengo mucha gente mayor que depende de nosotros para el agua. Recibo cientos de mensajes de texto a diario de situaciones que me paran los pelos. Ahora mismo un ciudadano me acaba de enviar un texto que necesita ayuda porque su abuelita está muriendo. Sobre 10 personas han muerto desde el fin de semana, relacionadas a la falta de servicios, en su mayoría envejecientes. Quiero hacer más pero no puedo”, añadió a la vez que aseguró que estos 10 decesos aún no han sido contabilizados por el gobierno central, acción que elevaría la cifra de muertos por el huracán.

González incluso denunció que la AAA envía camiones a recoger agua de la planta de Río Grande para vender al sector privado, mientras deja desprovisto a ese municipio del líquido.

En camino la ayuda

El general José Reyes, general de brigada Guardia Nacional de Puerto Rico y quien está a cargo de las operaciones de esta división del Ejército, aseguró que a partir del sábado pasado se reforzarán los esfuerzos para atender las necesidades de los municipios.

“[…] van a ver un movimiento masivo de soldados llegando a los municipios. Vamos a colaborar con el plan que ya tiene el alcalde. No es como que nosotros vamos a llegar y rehacer la rueda, nos vamos a unir a los esfuerzos de los alcaldes. Nosotros queremos que esa distribución sea más efectiva y más equitativa, así que ahora, empezando mañana [sábado, 14 de octubre], vamos a empujar sobre 1,000 soldados a los 78 municipios, para estas funciones nada más”, indicó el general, quien aseguró además que los efectivos de la Guardia Nacional continúan dando apoyo a las autoridades locales.

Reyes aseguró que la presencia militar irá aumentando gradualmente luego de haber solicitado 5,600 tropas adicionales que se añaden a las 14,000 que se encuentran en la isla. (Yoel Parrilla/CB)

El militar informó que se logró establecer en las instalaciones del estadio de Humacao, un “Combat Support Hospital” (Hospital de Apoyo de Combate), con dos salas de cirugía y 44 camas.

“También continuamos limpiando carreteras en esa zona. Tenemos el Batallón190 de ingeniería, que es un batallón de sobre 600 soldados limpiando carreteras secundarias y terciarias en toda la zona este. Queremos concentrarnos en este plan efectivo mañana. Así que, en vez de que los municipios vengan a buscar los suministros, que es como está pasando en la gran mayoría de los municipios, se los estaremos llevando”, explicó el general.

Reyes aseguró que la presencia militar irá aumentando gradualmente luego de haber solicitado 5,600 tropas adicionales de otros estados de la nación. El general Reyes explicó que contaban con 19 acuerdos con estados para proveer tropas, y al día de hoy han incrementado a 31.

“Ahora mismo tengo soldados de 13 estados ya destacados y vienen cerca de 5,600 soldados […] Viene aviación, vienen helicópteros de Texas y Pensilvania. Porque todo depende de dónde la Guardia Nacional tenga sus recursos. No todas las guardias nacionales tienen todos los recursos. Ahora mismo tenemos 14,000 tropas aquí. Posiblemente, ese va a ser el número constante que se mantenga, pero en algún momento, las fuerzas del Ejército activo se salen del teatro, cuando ya yo las sustituyo con guardias nacionales de otros estados”, explicó.

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